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"El uso de la mascarilla debería entrar en nuestra cultura sanitaria"

El doctor José Ángel Carretero, jefe de sección de Neumología del Royo Villanova y miembro de la Sociedad Española de Neumología, asegura que la protección ha demostrado menos agudizaciones del asma y la EPOC

Muchos zaragozanos continúan usando mascarillas en la calle.
Muchos zaragozanos continúan usando mascarillas en la calle.
Oliver Duch

Las mascarillas han demostrado su utilidad para la prevención de enfermedades que se adquieren por inhalación, tanto de componentes orgánicos, como virus y polen, o inorgánicos, como gases o partículas de origen mineral. Tanto es así que esta protección y el confinamiento inicial de la pandemia han demostrado "menos agudizaciones del asma y de la EPOC" y además "no ha habido gripe en invierno y hay muchos menos pacientes con rinoconjuntivitis alérgica". Así lo asegura el doctor José Ángel Carretero, jefe de sección de Neumología del Hospital Royo Villanova y miembro del área de asma de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), quien destaca, sin embargo, que al ir disminuyendo la transmisión de covid y aumentar la movilidad "se ha evidenciado un aumento de las bronquiolitis en niños en toda España".

Las mascarillas, según asegura, previenen enfermedades infecciosas, tanto por virus, como la covid-19, la gripe o la bronquiolitis, como por bacterias, como la tuberculosis; rinitis y asma de origen alérgico o laboral; y empeoramientos de enfermedades respiratorias crónicas causadas por la contaminación ambiental. "Hoy en día se ha demostrado que la unión de partículas de diésel emitidas al medio ambiente, con alérgenos (pólenes), agravan la respuesta inflamatoria de la vía aérea y son más agresivas para los pacientes con enfermedades respiratorias crónicas". Por esta razón, apunta, "el uso de la mascarilla debería entrar en nuestra cultura sanitaria, como ya lo está siendo desde hace años en países asiáticos, tanto para prevenir la adquisición de enfermedad como para evitar que nosotros la transmitamos, tanto en lugares cerrados como en el exterior y sobre todo en personas vulnerables".

Para el doctor Carretero, que también es el responsable de la Unidad Especializada de Asma del Royo Villanova, "los pacientes asmáticos no han presentado más riesgo de adquirir covid que la población en general, sobre todo aquellos que hacían un uso correcto de los inhaladores que llevaban corticoides, como ha demostrado un estudio reciente realizado en Castilla-La Mancha sobre más de 75.000 pacientes con asma". Respecto a los asmáticos más graves, "muy pocos han ingresado y no hemos tenido ningún fallecimiento por agravamiento del asma en infectados por coronavirus en el Hospital Royo Villanova y creo, según reuniones con mis compañeros de otros hospitales, que en ningún hospital de Aragón".

Unos 350 millones de personas sufren asma en el mundo, que responde a una inflamación crónica de las vías respiratorias, caracterizada por sibilancias, dificultad para respirar, opresión en el pecho y tos, que varían en intensidad y con el tiempo. "No siempre aparecen todos los síntomas conjuntamente", destaca. En España afecta al 10% de la población adulta y al 5% en menores de 14 años, predominando en zonas costeras. Respecto a la situación en Aragón, afirma, hay "pocos datos reales, la mayoría son estimados". Un estudio publicado en 2016 y realizado en 468 niños de 10 a 12 años de Zaragoza demostró que un 25% de ellos tenían síntomas compatibles con asma, y de ellos un 33% tenían realmente asma, así que "se considera que un 8% de los niños de 10 a 12 años de Zaragoza tienen asma".

En edades por debajo de 3 años, el diagnóstico de asma es más incierto: "No podemos hacer determinadas pruebas de confirmación y además hay muchos niños con sibilancias (pitidos) transitorios que no son realmente asma". Con los datos censales y de prevalencia, "se estima que habría unos 5.300 niños de 10 a 14 años con asma en Aragón". Por otra parte, en ese mismo estudio de 2016, el 34% de los niños estaban sensibilizados al polen de gramíneas, el 26% al polen de olivo y otro 26% a alternaria (hongo de exterior que aparece con aumento de la humedad ambiental, sobre todo cuando se acompaña de calor, como las tormentas de verano).

Respecto a los datos que maneja el miembro del área de asma de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), en adultos "no hay estudios de prevalencia en Aragón". Con la estimación nacional, se calcula que en la Comunidad hay unos 57.000 asmáticos mayores de 14 años. De ellos, el 4% presentan asma grave (unas 2.300 personas). En la Unidad de Asma del Royo Villanova, de la que es responsable, controlan a 85 pacientes con asma grave: "Seguramente hay muchos más, pero o no están diagnosticados, o no han llegado hasta nuestra unidad". "Es fundamental, por tanto, un diagnóstico precoz y riguroso del asma ya desde Atención Primaria, y el apoyo de las Unidades de Asma para casos de difícil diagnóstico, graves o con mal control". De hecho, en los adultos "solamente están bien controlados entre un 12% y un 27% de pacientes con asma, siendo las causas más frecuentes, el incumplimiento de las recomendaciones por parte del médico y la falta de adhesión al tratamiento".

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