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Los militares vuelven a rastrear para desaturar la Atención Primaria

Una veintena de efectivos colaboran con Sanidad para comunicar los resultados negativos de las PCR

Una rastreadora, el pasado viernes, en el Hospital Militar de Zaragoza.
Una rastreadora, el pasado viernes, en el Hospital Militar de Zaragoza.
Francisco Jiménez

El Ejército ha reactivado su colaboración con la Consejería de Sanidad un mes después de que finalizase el dispositivo. Y lo hace con 20 efectivos, que trabajan desde el Hospital General de la Defensa como rastreadores militares para comunicar los resultados negativos de las numerosas pruebas PCR que se están realizando en esta sexta oleada de la pandemia.

La operación Baluarte estuvo en Aragón activa desde octubre de 2020 y hasta finales de junio, cuando la consejera de Sanidad, Sira Repollés, y la entonces Delegada de Gobierno, Pilar Alegría, despidieron a esta unidad y agradecieron su ayuda, que se tradujo en más de 300.000 llamadas. Se decidió prescindir de sus servicios al bajar la presión por la covid, y tras haber participado en el dispositivo durante 270 días. Sin embargo, ante el «explosivo» aumento de infecciones diarias, el exhaustivo seguimiento que se hace de los contactos estrechos y el elevado número de pruebas diagnósticas que conlleva su control, la Consejería reclamó de nuevo su presencia, que se materializó en menos de 72 horas.

Son 20 los militares que prestarán su ayuda en la Comunidad en la operación Baluarte II, distribuidos en dos equipos de diez personas cada uno. Está vez son todos del Ejército de Tierra: Brigada Aragón y Regimiento España. Estas unidades están ubicadas en la Base San Jorge de Zaragoza. Trabajan de lunes a domingo en el Hospital Militar de 8.00 a 16.00. Al frente del personal que se encontraba el pasado viernes en el centro sanitario realizando estas funciones de rastreo se encontraba el sargento Fernández Anillo, que explicó que las jornadas se alargan hasta que finalizan todas las llamadas previstas para ese día. A primera hora, distribuye entre los integrantes del equipo el listado de personas a las que hay que ir llamando a lo largo del día para informarles del resultado negativo de la prueba PCR. Al finalizar el turno, trasladan a la DGA el resultado de esta tarea y aquellos pacientes a los que no se ha podido localizar. Estos militares ya desarrollaron estas labores en la anterior fase, cuando recibieron la formación necesaria para hacerse cargo del rastreo. «El equipo ya tiene experiencia», trasladó.

En total, el viernes realizaron más de 3.000 llamadas. La soldado Angulo y la soldado Petri recordaron que, además de comunicar el resultado negativo de la PCR, dan también información de las pautas a seguir, en caso de tener que guardar cuarentena. «En esta ocasión, a diferencia de los meses anteriores, hemos observado que la gente es más joven, en torno a 20 o 29 años, y también muchos niños», dijeron. «Siempre insistimos en que deberían extremar las precauciones», añade el sargento Fernández Anillo. Según reconocieron, en esta nueva onda epidémica «han aumentado mucho las llamadas». «Cuando les comunicamos que no tienen la infección –añadieron– la gente se alegra y nos da las gracias por el trabajo que hacemos».

En otra de las salas equipadas con teléfonos y ordenadores se encontraban el viernes los soldados Fajardo y Oliván, que acababan de terminar con el largo de listado de llamadas que se les había asignado:unas 400 de media cada uno. «Les comunicamos si deben guardar cuarentena y, en ese caso, hasta qué día dura el confinamiendo», concretaron.

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