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La autovía de Logroño encara la recta final y el último tramo, de Gallur a Mallén, estará en un año

Su apertura se adelantará respecto a la última previsión al acelerarse las obras, que rozan la mitad de su ejecución.

Los conductores comenzaron a circular la semana pasada por el nuevo trazado entre Gallur y el enlace con la AP-68 con el objetivo de que las contratistas puedan rehabilitar la vieja N-232 a lo largo de 4,5 kilómetros
Los conductores comenzaron a circular la semana pasada por el nuevo trazado entre Gallur y el enlace con la AP-68 con el objetivo de que las contratistas puedan rehabilitar la vieja N-232 a lo largo de 4,5 kilómetros
Javier Belver

La conclusión de la autovía de Logroño (A-68) a su paso por la provincia de Zaragoza será una realidad a lo largo del próximo verano y pondrá fin a más de tres décadas de reivindicación para solventar uno de los tramos más peligrosos de la red nacional de carreteras. Las empresas contratistas, Copisa y Sando, han acelerado las obras en el único tramo pendiente por duplicar de la N-232, entre Gallur y Mallén, lo que permitirá adelantar incluso unas semanas su puesta en marcha respecto a la última previsión, fijada para el último cuatrimestre de 2022.

Su ejecución va avanzada y las certificaciones de obra alcanzan casi la mitad del importe del contrato, que asciende a 55,2 millones de euros. Para hacerlo posible, las adjudicatarias cuentan con más de un centenar de operarios repartidos en los distintos tajos abiertos a lo largo de los 14,37 kilómetros entre el enlace de Gallur y el límite provincial con Navarra. Además, han movilizado medio centenar de máquinas y camiones.

Los avances son más que apreciables desde la semana pasada, dado que los vehículos han empezado a circular provisionalmente por la nueva calzada para poder actuar ya en el viejo trazado de la N-232, entre Gallur y el enlace con la autopista que discurre en paralelo. En estos 4,5 kilómetros ya se desvió el tráfico en sentido Logroño-Zaragoza y el viernes se hizo lo mismo con el contrario, utilizando así la calzada de forma bidireccional.

Esta decisión era imprescindible para abordar en los próximos cuatro meses una profunda intervención en la N-232 para que cumpla la normativa vigente para vías de alta capacidad. Para empezar, habrá que dejar la rasante en condiciones e igualarla con la nueva calzada ya construida, se tendrá que rehabilitar el firme y ensancharla para que cumpla con las medidas de una sección de autovía. De este modo, a finales de año estará casi lista.

Los operarios trabajan al mismo tiempo en los otros dos subtramos, que estrenarán trazado porque apenas se aprovechará la carretera existente. De este modo, los trabajos están muy adelantados en 12 de los 14,37 kilómetros y se han levantado 10 de las 15 estructuras previstas, entre viaductos y pasos superiores e inferiores.

En el caso de los cinco kilómetros existentes entre el enlace de la AP-68 y el primero de Mallén, la autovía ya se ha construido por completo en variante y la carretera existente se utilizará como vía de servicio tras la apertura. Los trabajos también están aquí avanzados, dado que las máquinas de asfaltado han terminado de extender la primera capa de aglomerado.

Esta tarea se compatibiliza con las labores de acondicionamiento de las medianas, la ejecución del sistema de drenaje y la red de canalizaciones para que no haya problemas de embalsamientos cuando se produzcan precipitaciones de cierta entidad.

En el tercer sector, que abarca del primer enlace de Mallén hasta el límite provincial con Navarra, aún hay que empezar el asfaltado, pero igualmente va en plazo. En este caso, casi la totalidad de su trazado se está construyendo igualmente en variante. La actuación de mayor entidad en estos momentos es la estructura que permitirá salvar el río Huecha, en cuya cimentación se ha empezado a trabajar.

Dos enlaces en Mallén

Igualmente, se construirá un segundo enlace para Mallén, el que realmente garantizará a sus vecinos conectar con la nueva vía rápida. Su ejecución se ha dejado para los próximos meses y su diseño, tipo glorieta, requiere erigir dos estructuras.

En total, el último tramo de la A-68 contará con cuatro enlaces y un semienlace, con los que se dará servicio a Gallur, Mallén y a Cortes (Navarra). A lo largo del trazado se están ejecutando 15 estructuras: 5 pasos superiores, 6 pasos inferiores, 2 ampliaciones de pasos inferiores y 2 viaductos sobre el río Huecha.

Los conductores ya se beneficiaron de la duplicación del corredor de Logroño entre Figueruelas y Gallur hace ahora cuatro meses, cuya planificación comenzó en el otoño de 2005 con la licitación del estudio informativo de los 40 kilómetros entonces pendientes de desdoblar entre Figueruelas y Mallén. Cuando se rematen los trabajos, los conductores dispondrán de casi 83 kilómetros entre Zaragoza y Alfaro.

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