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¿Ha declarado Twitter la guerra a los toros?

La red social bloquea la cuenta de Morante de la Puebla por fomentar un "placer sádico" y mostrar imágenes con "escenas sangrientas gratuitas".

Morante de la Puebla, en la feria de San Juan y San Pedro de León
Morante de la Puebla, en la feria de San Juan y San Pedro de León
EFE/Casares

La censura y las redes sociales se llevan regular. Si hasta el momento parecía Instagram la más mojigata prohibiendo, incluso, la exhibición de obras de arte que contuvieran desnudos, en los últimos meses son los vetos en Twitter los que más están llamando la atención. Este domingo la red del pajarito azul bloqueó la cuenta que brinda información del torero Morante de la Puebla por colgar varios vídeos de la corrida en Algeciras (Cádiz) y al considerar que con ello estaba fomentando  "placer sádico". 

Los seguidores del diestro, de inmediato, lanzaron un mensaje con la frase "La libertad en este país no existe. Basta ya". Sus adeptos y detractores llevan más de 24 horas discutiendo la cuestión. El motivo por el que Twitter bloquea temporalmente la cuenta de @Moranteinfo, con 3.300 seguidores, es porque incumple sus reglas relativas al “contenido multimedia de carácter delicado”. Más en concreto, la red social recuerda que está prohibido publicar imágenes que muestren “escenas sangrientas gratuitas". Pone de ejemplo heridas graves, torturas, seres humanos desmembrados, huesos expuestos o matanza de animales, entre muchos otros supuestos. “La exposición a escenas sangrientas puede ser perjudicial, especialmente si el contenido se publica con la intención de provocar deleite en la crueldad o por placer sádico", señala Twitter.

¿Supone este que la red no permite publicar ninguna imagen de festejos taurinos en las que se vea algo de sangre? ¿Cómo actúan, entonces, perfiles como los de Tendido Cero, Mundo Toro o Portal Taurino que juntos rozan los 200.000 seguidores?

En el caso de Morante, lo que Twitter no quiso que se viera fueron dos vídeos: un momento de la faena a su segundo toro y el tercio de banderillas que también protagonizó en este mismo astado. En general, en cuentas taurinas de la red sí suelen verse imágenes -digamos- más elegantes o menos comprometidas, y centradas en el gesto de los toreros o con una perspectiva más abierta de la plaza. No obstante, la red sí da el visto bueno (es fácil comprobarlo) a fotos en las que se ven diestros con triunfos como orejas y rabos de toros en las manos, lo que podría interpretarse como una escena de mutilación animal que infringirían sus normas. También abundan las imágenes con toros con banderillas y lomos ensangrentados que, hasta la fecha, no se han antojado problemáticas para la red social, acaso porque no han recibido denuncias.

¿Cuál es el protocolo? Cuando algún usuario denuncia haberse sentido ofendido por la “violencia gráfica” de algún tuit, en este caso de un torero, la red pone la cuenta en cuarentena y analiza la queja. A pesar de la creencia popular, el equipo de soporte que revisa la cuestión “está conformado por personas, no por máquinas”, explican en Twitter, aunque sí reconocen que también usan “tecnología para detectar proactivamente y marcar los tuits que incumplen las reglas antes de que tengan que ser denunciados”. También es cierto que los usuarios pueden enviar una apelación casi de forma automática si consideran que la cuenta ha sido bloqueada por error.

Es cierto que es difícil encontrar alguna imagen de cogidas taurinas en Twitter (las de Padilla, por ejemplo, son todos enlaces externos a la red), pero sí hay numerosas escenas de caza. En un añadido a su propio reglamento, Twitter señala que “pueden darse excepciones en el caso de los sacrificios religiosos, la preparación o el procesamiento de alimentos, y la caza”, pero mantiene al margen los festejos taurinos.

Sí señala Twitter una larga lista de ejemplos de “contenido multimedia de carácter delicado” que no permite en ningún caso, debido a que podría suponer “una normalización de la violencia y provocar sufrimiento a quienes los ven”. Se trata de conceptos como crímenes o accidentes violentos, abuso físico a menores, fluidos corporales con sangre, heces y semen, o -de nuevo- animales gravemente heridos o mutilados. 

El caso de Morante, en cualquier caso, no es nuevo (sí es llamativo el bloqueo de Twitter), porque otras plataformas como Youtube, Vimeo o Facebook hace tiempo que también restringen y eliminan estos contenidos subidos por sus usuarios. De hecho, este mismo debate ya se dio hace ahora quince años cuando RTVE decidió no emitir corridas en horario infantil al incluir la lidia en su manual de estilo como una “cuestión sensible” y considerar que supone “violencia contra animales”. En su momento el ente público justificó el veto “no por motivos morales, sino por el elevado coste de los derechos” y, no obstante, los telediarios han seguido informando puntualmente de las cogidas y otras vicisitudes del toreo.

El problema de Twitter es que sus creadores venden la red como un escaparate sobre lo que sucede en el mundo y, de hecho, quizá bastara con un contenido de advertencia como se hace con las tuits que supuestamente contienen información engañosa o controvertida. En los últimos tiempos los responsables de la red del pajarito han ido aproximando sus tesis a las de los creadores de Facebook, Instagram, Snapchat, Twitch, Youtube (e, indirectamente, Amazon, Google y Apple), que incluso han cerrado el acceso del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, a las redes sociales al considerar que las utilizaba para verter información falsa que pone en peligro la democracia. Para unos es una medida correcta porque cierra la autopista de las mentiras, falsedades e incitaciones a la violencia. Para otros se trata de un caso de censura y de abuso de poder por parte de las operadoras que controlan las redes sociales.

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