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crisis de gobierno

La primera aragonesa ministra

Pilar Alegría se consolida con su nombramiento como titular de la cartera de Educación y Formación Profesional en referente del sanchismo en la Comunidad.

Pilar Alegría, nueva ministra de Educación
Pilar Alegría, nueva ministra de Educación
Carlos Rivaherrera

Pilar Alegría estaba ayer fuera de Zaragoza cuando recibió la llamada del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para ofrecerle asumir la cartera de Educación. No sabía, a primera hora de la mañana, que el acto de entrega de despachos a los nuevos oficiales del Ejército, celebrado el viernes en la Academia General Militar con presencia del Rey, sería el último evento público al que asistiría como delegada del Gobierno en Aragón. Sintió algo de vértigo, pero podía sospechar que sería candidata al eventual relevo de Isabel Celaá en el Ministerio después de que el propio Sánchez le encargara cooordinar la ponencia marco de educación del 40º congreso del PSOE, que se celebrará entre los próximos 15 y 17 de octubre en Valencia. Pero no lo hizo. La llamada fue una sorpresa. Y ahora afronta el nuevo reto «animada, ilusionada», según fuentes de su entorno.

Alegría (Zaragoza, 1977) da un paso importante en su carrera política al convertirse en la primera mujer aragonesa que integra un Consejo de Ministros. La segunda zaragozana después de Román Escolano, que fue titular de Economía 85 días en el último Gobierno de Mariano Rajoy, en 2018. Antes fueron ministros aragoneses Juan Alberto Belloch, con Felipe González, y Jaime García Añoveros, Luis Cosculluela y Sebastián Martín Retortillo –los dos primeros de Teruel y los segundos, de Huesca– con Adolfo Suárez.

Diplomada en Magisterio por la Universidad de Zaragoza y madre de un hijo –que estudia en un colegio privado–, Pilar Alegría fue una de las diputadas más jóvenes del Congreso de los Diputados entre 2008 y 2015. Como profesora solo ejerció un año. En todo caso siempre se sintió cómoda defendiendo sus ideas políticas, con un carácter progresista que le hacía cercana al sindicato UGT.

En la campaña electoral de 2011, cuando ya formaba parte de la Ejecutiva Federal del PSOE, el entonces aspirante socialista a la Moncloa, Alfredo Pérez Rubalcaba, se refirió a ella como «candidata revelación» (lideraba las listas por Zaragoza). Juntos visitaron entonces la sede central de Imaginarium, empresa que años antes recibió en campaña al también socialista Marcelino Iglesias, presidente del Gobierno aragonés entre 1999 y 2011.

En 2015, ejerciendo como secretaria de Organización del PSOE de Aragón con Javier Lambán al frente, entra en el Gobierno autonómico tras la llegada de este último al Pignatelli. Asume la consejería de Innovación, Investigación y Universidad. Entre sus logros de aquellos años destaca el Pacto por la Ciencia que firmaron todos los grupos políticos, la comunidad científica y los agentes sociales. Desde su puesto, de escaso riesgo político, generó un ambiente muy cordial con profesionales del ámbito de la innovación en la Comunidad, para lo que contó con los buenos oficios de su ‘número 2’, Fernando Beltrán, que luego le ha acompañado en otros destinos.

En 2019 salió del Gobierno de Lambán al convertirse en cabeza de lista a la alcaldía de Zaragoza tras la retirada de Carmen Dueso en la segunda vuelta de las correspondientes primarias en un proceso marcado por las tensiones internas en el PSOE aragonés y su acercamiento a Pedro Sánchez, que le acabó apoyando desde Ferraz. Un cambio de tornas si recordamos que en 2017 respaldó en las primarias a la secretaría general socialista a la andaluza Susana Díaz en su pugna por el poder interno frente al propio Sánchez y Patxi López.

Pese a las divisiones internas del PSOE aragonés, ganó las elecciones al Ayuntamiento de Zaragoza –como recordó exresamente Pedro Sánchez ayer– haciéndose con 10 concejales, pero la izquierda perdió su mayoría y la alcaldía pasó a manos del popular Jorge Azcón. Alegría se convirtió entonces en líder de la oposición del Consistorio zaragozano, pero apenas ocho meses después dejó el puesto y cruzó la acera en la plaza del Pilar para ser la nueva delegada del Gobierno, cargo que ha ocupado hasta ahora. Este giro volvió a sorprender a la dirección local del partido, que a cambio pudo situar en el puesto a la actual portavoz, Lola Ranera, mientras se veía obligada a asumir la salida de la Delegación de Carmen Sánchez, afín a Lambán, luego nombrada directora general de Interior y Protección Civil.

En año y medio como representante del Ejecutivo central en Aragón, ejerciendo de apoyo a ministros y secretarios de Estado que venían a la Comunidad, Pilar Alegría ha ido ganando peso como nexo fundamental del aparato sanchista en la región. En este tiempo rechazó una propuesta del ahora ministro saliente Pedro Duque, que la quiso reclutar como secretaria de Estado de Investigación en el Ministerio de Ciencia. No era su momento. No aún.

Con su nuevo nombramiento, Alegría se consolida como la referencia aragonesa de Pedro Sánchez en un contexto de relaciones tensas entre el presidente del Gobierno y Javier Lambán. Su elección para una cartera de peso y responsabilidad genera especulaciones sobre lo que pueda ocurrir en las próximas elecciones autonómicas. Pero ese es otro cantar. De momento, como ministra de Educación, asumirá un reto que no se presenta nada fácil.

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