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Lento goteo de turistas en Zaragoza: "Estamos a años luz de lo que sería un mes de junio"

Los primeros visitantes del verano vienen de comunidades vecinas como Cataluña o Madrid y reservan estancias cortas. Bares y comercios echan en falta la vuelta de los grupos de estudiantes y jubilados.

Si hay un termómetro del turismo en Zaragoza es la plaza del Pilar. Quien visita la ciudad pasa por allí en algún momento de su estancia. En este segundo verano marcado por la pandemia de covid-19, el goteo de turistas es más bien escaso, aunque empiezan a verse incluso visitantes de otros países. En los bares y comercios de la zona, que siguen notando los estragos de las restricciones para controlar la crisis sanitaria, hay más animación, sobre todo, los fines de semana. 

"Lo que hemos visto ha sido bellísimo. Esta zona es hermosa", cuenta, con un marcado acento argentino, María Juárez, que visita España con su marido Julio Ravioli, dos funcionarios retirados procedentes de Buenos Aires y unos de los primeros turistas en echarse a la calle este jueves por la mañana. Encontrar a un viajero llegado de otro país y tan lejano casi es un milagro desde el año pasado. Las últimas estadísticas de Zaragoza Turismo señalan que los visitantes que acuden a la capital son principalmente nacionales, desde el fin del estado de alarma. Las restricciones en muchos países continúan para controlar los contagios. Los franceses han sido los primeros en volver, según Turismo.

La pareja llegada del otro lado del Atlántico aterrizó la semana pasada en Madrid y durante un mes tiene previsto recorrer varias ciudades que van de las aragonesas Teruel y Albarracín a Peñíscola (Castellón) y Olite. (Navarra). "En 1972 vinimos por primera vez a España y hemos venido muchas veces. Conocemos muchas ciudades", explican sobre su itinerario, que incluye rincones que se salen de las grandes ciudades. El viaje estaba previsto para el año pasado, pero tuvieron que suspenderlo por la pandemia. En Zaragoza pasan solo dos días.

Han llegado con una PCR negativa e inmunizados. "Con la vacuna rusa", apunta Julio, la Sputnik, que es la que se está inoculando en su país y que todavía no se ha autorizado en la Unión Europea. "Acá está todo más controlado y hay más gente vacunada. En Argentina el Gobierno ha manejado pésimamente todo lo que tiene que ver con las vacunas", lamenta. Están al corriente de que desde el sábado ya no será obligatoria la mascarilla en exteriores. Argentina es un país donde ya no llevan tapabocas al aire libre. La pareja, con doble nacionalidad por las raíces italianas de la familia de él, pregunta por los orígenes de Goya y se dirige a contemplar el río Ebro desde alguno de sus puentes.

Catalanes, madrileños y vascos

Catalanes, vascos y madrileños han sido los primeros en hacer turismo en Zaragoza, según las estadísticas de la oficina de información del Ayuntamiento de Zaragoza. "Vinimos ayer de Figueras para ver a la familia y nos vamos mañana porque tenemos boda allí", explica Albert Ferrer, un joven de 23 años que contempla la basílica. Ha venido en tren con su novia, Julia Soler, para que ella conozca a la familia de su madre y la ciudad. "Nunca he estado y tenía ilusión por ver el Pilar", confiesa ella, poco antes de hacerse una foto de recuerdo con el móvil. En los planes de vacaciones de la pareja de Gerona está irse a Ibiza en septiembre. 

Otra pareja catalana, de Sabadell, desayuna en una de las cafeterías frente a la basílica. Miran en el móvil cómo ir al palacio de La Aljafería desde allí. "Queríamos hacer algún tour, pero no hay hoy", lamentaba Montse Galán, junto a Joan Colet, su hijo Marçel Fernández y su mascota Kiri. El bus turístico solo funciona sábados y domingos.  Habían llegado el día anterior aprovechando el puente de San Juan, festivo en Cataluña y Valencia. "Es una visita rápida", reconocía, ya que no se quedaban el fin de semana. De la plaza se dirigían a la calle Alfonso, paseando sin prisa.

"Todo el turismo que hay ahora es nacional"

Un grupo más numeroso de lo que nos tiene acostumbrada la pandemia rodeaba a un joven equipado con auriculares y micrófono. Verlos cruzar delante de la fachada de la basílica recordaba que hubo un tiempo en el que esa estampa era la habitual, aunque ahora la comitiva no estuviera formada por japoneses o franceses, sino españoles. Entre bromas y preguntas a sus 19 'alumnos' (una cifra permitida en visitas en exteriores), Diego Laborda iba desgranando la historia de la basílica antes de que entraran dentro individualmente porque no se permiten grupos. "Todo el turismo que hay ahora es nacional", explicaba el guía, que es autónomo y veía más animado junio.

Entre quienes escuchaban atentamente estaba Marta Rial, universitaria gallega que paraba en Zaragoza a ver a su hermana, en el viaje de vuelta desde Estrasburgo (Francia), donde llevaba un año de erasmus, a su casa en Vigo. Estudia Derecho y ha pasado un curso de clases 'on line', dudando sin volver a España, pero "menos mal que vivía en una residencia", cuenta, así pudo conocer gente. De hecho, este verano tendrá vacaciones en Roma en casa de sus amigos erasmus italianos. 

Pocas ventas salvo el fin de semana

Turistas en el centro de Zaragoza en junio de 2021.
Turistas en el centro de Zaragoza.
Guillermo Mestre

Las tiendas de recuerdos de la plaza echan de menos estos grupos de visitantes que por estas fechas llegarían de estudiantes con viajes de fin de curso, jubilados y extranjeros. "Desde que se levantó el estado de alarma han venido más turistas, pero estamos a años luz de lo que sería un mes de junio", asegura Ana Bosqued, desde la tienda ¡Qué majico!

Dos parejas de mediana edad entran, miran los adoquines de la entrada y unas miniaturas de la Virgen del Pilar y salen. Afirma que entran menos personas y además gastan menos. Recuerda que tras el confinamiento han vivido días sin vender nada. "Se nota la crisis porque la venta media es un imán y poco más", lamenta. Lleva cinco años en su actual ubicación, pero el negocio fue fundado en 1941 por la familia de su marido. No duda al asegurar que está siendo la crisis más dura que ha vivido el sector. "Con muchísima diferencia", matiza.

En el local de al lado, Basilius, Victoria Martínez coincide en que "hay turismo nacional, pero todavía no la alegría de otros años" porque junio ya se considera temporada alta. Este fin de semana notan un poco que es el puente de San Juan. En el cercano bar Las Catedrales ya han tenido más animación los fines de semana del mes y durante todo el día. Los clientes de fuera "son madrileños, gallegos y catalanes", cuenta Francisco Fraca, uno de los camareros. Antes los únicos en acercarse eran los zaragozanos, pero ahora aprovechan cada vez más para escapar de la ciudad el viernes. Mientras los contagios se mantienen en cifras bajas, bares y comercios miran con esperanza a julio para ver qué ocurre.

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