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El pueblo francés de Oradour rinde homenaje a una vecina de Mianos víctima de los nazis

Ramona Domínguez, su hijo, su nuera y sus tres nietos fueron asesinados en una matanza durante la II Guerra Mundial

Retrato de Ramona Domínguez en el Museo de Oradour sobre la matanza de los nazis en 1944.
Retrato de Ramona Domínguez en el Museo de Oradour sobre la matanza de los nazis en 1944.
Eva Leger

Ramona Domínguez Gil, una aragonesa nacida en Mianos (Zaragoza) el 25 de febrero de 1871, se convirtió en la víctima más conocida de las 643 de la matanza nazi ocurrida el 10 de junio de 1944 en Oradour-sur-Glane (Francia) al ser la última descubierta. Por eso se descubrió ayer una placa en su recuerdo.

La aragonesa murió a los 73 años en el conocido como pueblo mártir junto a su hijo Juan Téllez, su nuera Marina Domenech y sus tres nietos de 11, 7 y un año (Miguel, Harmonía y Llibert). En total hubo 19 españoles entre los fallecidos en un pueblo donde los nazis fusilaron a los padres y luego los quemaron y prendieron la iglesia donde estaban refugiados las madres y los niños.

El trabajo del profesor David Ferrer Revull descubrió a la «víctima olvidada» y logró que fuera reconocida por el Juzgado de Limoges y el Museo de Oradour. Ayer se mostraba muy satisfecho por el reconocimiento de Ramona en un acto oficial al que acudió el cónsul general de España en Burdeos, Rafael Tormo Pérez.

«Esta celebración sirve para reivindicar su memoria en Francia, en otros países y en su propio pueblo, Mianos, que ya no sabían de ella, para recuperar su figura», señaló el profesor de instituto David Ferrer, quien estaba invitado para acudir a la celebración por su «empeño personal» en rescatar la identidad de la víctima. «Lo más importante es que lo que pasó no quede inadvertido. Es el homenaje a los caídos por el nazismo», agregó.

Esta celebración dedicada a la víctima aragonesa supuso descubrir una placa dedicada a ella en la localidad francesa. Además, coincide en la misma semana que los franceses recuerdan la matanza de Oradour en un acto anual, que tendrá lugar mañana.

El profesor David Ferrer hizo ayer una propuesta educativa telemática para explicar a los jóvenes estudiantes de colegios de Aragón lo que ocurrió en la matanza, tras haber publicado su libro ‘Recuerda’ sobre los españoles que murieron en la misma.

De los fallecidos españoles (once niños, seis mujeres y dos hombres) que vivían refugiados en Oradour-sur-Galen, cinco eran aragoneses (tres de Alcañiz y dos de Zaragoza). «Fue una concentración de bestialidad del nazismo en un pequeño pueblo, donde había menores entre las víctimas», destacó Ferrer.

Pilar Murillo, una aragonesa de 91 años que superó la pandemia en una residencia de Zaragoza, contó a HERALDO que este pueblo fue utilizado por las tropas alemanas como escarmiento después de que la Resistencia atacara en varias ocasiones las divisiones alemanas de tanques. Ella pudo visitarla porque residía en Aubusson, cerca de Oradour.

Un pueblo quemado conservado  

Por deseo del entonces presidente francés Charles de Gaulle, este pueblo, situado en el centro de Francia, que apareció quemado y con todos los vecinos franceses y refugiados muertos, quedó en pie como símbolo del nazismo y el efecto de la II Guerra Mundial.

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