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Hasta 35 localidades piden ayudas a la DGA para limpiar sus riberas y combatir las riadas

Los alcaldes confían en poder retirar maleza acumulada por el Ebro, aunque advierten de que no es la única solución.

Abel Vera, alcalde de Novillas, en la ribera de la localidad
Abel Vera, alcalde de Novillas, en la ribera de la localidad
HA

Hasta 35 municipios han solicitado ayudas al Gobierno de Aragón para limpiar sus riberas y reducir los daños que se podrían producir en caso de avenida extraordinaria. La Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente ha recibido 25 peticiones desde la provincia de Zaragoza, ocho desde la de Huesca y dos desde la de Teruel.

Esta es la primera vez que el Ejecutivo autonómico convoca subvenciones con este fin, ya que hasta ahora era la propia DGA la que había impulsado experiencias piloto en puntos como Pradilla. Los alcaldes creen que actuaciones como esta, además de todas las que está llevando a cabo la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) a través del proyecto Ebro Resilience, son trascendentales para minimizar los efectos de las riadas, que en años como 2018 volvieron a destrozar campos, caminos e infraestructuras públicas. De hecho, sus efectos ya se vieron en las últimas avenidas ordinarias, en las que se registraron menores afecciones a la agricultura.

El Departamento está ahora inmerso en la adjudicación de los 200.000 euros presupuestados para este año, a los que se unirán otros 200.000 en 2022. La convocatoria, a la que estaban llamadas 221 localidades o núcleos de población de las conocidas como zonas de alto riesgo de inundación, se resolverá en régimen de concurrencia competitiva. La intención es que estas cuantías sirvan para retirar troncos y ramas muertas, podar vegetación que entorpezca el curso de las aguas o reparar daños medioambientales.

Los trabajos, como ya ocurriera estos últimos años con los planes piloto, tendrán que centrarse en terrenos de titularidad municipal y podrán acometerse tanto por medios propios como a través de empresas especializadas.

Experiencia piloto

En Quinto han solicitado alrededor de 40.000 euros. Esta era una de las localidades llamadas a acoger una de las experiencias piloto de la DGA, pero, según su alcalde, Jesús Morales, "no pudo ejecutarse porque el terreno no era propiedad" del Ejecutivo autonómico. "Esperamos entrar en esta convocatoria. Queremos actuar en 20 hectáreas en los terrenos entre motas. Sobre todo en sotos que se han ido cargando de vegetación", explicó. Esta, en todo caso, "no es la única solución que se ha de adoptar". "Te garantiza tener más capacidad en caso de avenida, pero no hay que quedarse solo con una medida. También habría que retirar gravas cada cierto tiempo, afianzar las motas o hacer elevaciones donde corresponda", enumeró.

Aunque una vez resuelta la convocatoria habrá de tiempo hasta 2022 para actuar, en Quinto, la intención es empezar cuanto antes. "Ya tenemos toda la documentación administrativa, incluidos los permisos de la CHE y el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga). Estamos listos para licitar y comenzar. Si las ayudas llegan pronto trabajaremos a la mayor brevedad con vistas a terminar antes del invierno", expuso.

En Novillas han pedido unos 30.000 euros. La idea, según explicó su alcalde, Abel Vera, es actuar en una zona de la localidad que suele acumular "bastante suciedad". "No está permitido, pero la gente se ha acostumbrado a tirar allí porquería", lamentó. También se limpiaría el tramo situado entre el campo de fútbol y la carretera, que tiene "bastante vegetación muerta".

De acuerdo con el regidor, si la convocatoria no se resuelve pronto, los trabajos, que se encargarían a una empresa especializada, tendrán que acometerse ya de cara a 2022. Actuar en parcelas propias y no en el propio cauce "mejorará la calidad de las riberas", pero "los sedimentos y la vegetación muerta arrastrada por el río seguirán ahí".

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