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Punto final a los chupitos de vinagre y a reventar huevos en cabezas ajenas

La venidera ley de convivencia universitaria castiga las novatadas con tres años de expulsión. Desde tiempos de Quevedo se han hecho bromas de dudosa gracia, que como “violencia normalizada” aún persisten en algunos colegios mayores.

Escena de 'Novatos' en la que un veterano humilla a un recién llegado.
Escena de 'Novatos', del cineasta zaragozano Pablo Aragüés.
Heraldo

Se escudan en la excusa de la tradición, pero los especialistas aseguran que son una forma de perpetuar el ‘bullying’ y que pueden dejar una herida psicológica difícil de superar. Las novatadas, que desde tiempo inmemoriales se han practicado en las universidad, van a quedar totalmente vetadas por la futura Ley de Convivencia Universitaria que, eso sí, podrá poner freno a las bromas de dudoso gusto dentro de los campus pero no en las residencias o los colegios mayores.

El rector de la Universidad de Zaragoza, José Antonio Mayoral, aplaude la actualización de una norma casi 70 años después (el anterior texto era de 1954) y recuerda que conductas como el plagio o el fraude académico ya eran delitos susceptibles de trasladarse a la Fiscalía, pero con esta revisión se dan más herramientas para erradicar las novatadas, para las que cada universidad tenía normas propias en función de sus regímenes disciplinarios. El nuevo documento -que está en proceso de información pública y se enviará al Congreso a finales de verano- recoge que las novatadas podrán ser castigadas con hasta tres años de expulsión de la universidad.

Entienden desde el campus zaragozano que en los últimos años estas indeseables prácticas habían descendido de forma drástica por la mayor concienciación y explican que, aunque se las siguiera llamando novatadas, son juegos que poco tienen que ver con las vejaciones y humillaciones -muchas veces lesivas- de tiempo atrás. En los años 80 y en los 90 sí proliferaron las novatadas por los campus aragoneses y, de hecho, en los medios nacionales tuvo mucha repercusión lo sucedido en la Facultad de Medicina de Huesca en octubre de 1992, cuando alumnos de nuevo curso fueron obligados a beber varios litros de vino y a comer guindillas mientras eran insultados. Tres jóvenes sufrieron intoxicaciones etílicas y una de ellas tuvo que ser atendida en el servicio de urgencias del Hospital San Jorge. El fiscal decidió no emprender acción alguna porque las afectadas, por miedo a las represalias, no denunciaron los hechos y dijeron que no podían identificar a los autores de estas vejaciones entre sus compañeros.

Quevedo describe en 'El buscón' cómo los veteranos hacen un pasillo para recibir
con escupitajos a los alumnos principiantes

La masiva ingesta de alcohol forma parte de estas acciones, en los que habitualmente también se revientan huevos en las cabezas de los novatos, se les llena la cara de harina o se les hace desfilar en pijama por media ciudad. Un reciente libro del antropólogo burgalés Ignacio Fernández de la Mata, titulado “Las novatadas. El maltrato como diversión”, recoge otras indeseables prácticas el hecho de que la Universidad de León tuvo que frenar la subasta de estudiantes que, año tras año, tenía lugar al comenzar las clases: los subían a una tarima y los veteranos empezaban a pujar mientras los jóvenes iban quitándose la ropa.

La nueva ley universitaria protege de las novatadas si se producen dentro de las instalaciones del campus, pero en los colegios mayores no sería aplicable dado que el texto se ciñe en exclusiva a los espacios de la universidad. ¿Será efectivo el venidero reglamento o continuarán haciéndose novatadas en fiestas privadas o trasladadas a las calles en formato botellón? “Las novatadas ya se hacen en pisos privados y sabemos que prohibirlas y legislar sobre ellas no va a acabar con el problema, pero hay que hacerlo, pues sabemos también que la impunidad afecta especialmente a las víctimas de maltrato, que sienten la doble injusticia del abuso y del no reconocimiento. La ley es un gran avance, pero hay que seguir trabajando en sensibilización y medidas educativas”, explica a HERALDO la psicóloga Loreto González-Deposo, presidenta de la asociación nacional No Más Novatadas.

Un momento del rodaje de la película 'Novatos'.
Un momento del rodaje de la película 'Novatos'.
Heraldo

Lamentablemente, dado que no suelen ser objeto de denuncia (a pesar de las campañas conjuntas de los colegios mayores y la Policía Nacional), no hay datos que demuestren a la sociedad la incidente de estas supuestas -ojo con el eufemismo- ‘actividades de integración’. En muchas residencias sí se guarda un registro confidencial de los casos que han podido darse según el relato de los testigos o de quienes han sufrido chantajes que les han obligado, por ejemplo, a ducharse con agua hirviendo o permanecer horas dentro de un armario con un calefactor encendido. En la propia memoria del colegio Pedro Cerbuna había hace unos años un capítulo especial para las novatadas, que paradójicamente han experimentado cierto declive con el auge de las redes sociales. La condena unánime cuando se difundieron por internet sucesos como los sucedidos en el colegio Ramón Acín en 2007 son una muestra de que cada vez más se percibe esta práctica como una vejación o como una salvajada.

¿Siguen existiendo las novatadas?

Las novatadas son una institución arcaica y cruel que ha sido muy difícil de erradicar pese al cambio de valores en la sociedad española, si bien es cierto que ahora “hay más sensibilización, todavía es deficiente”, opina González-Deposo. “Solemos escuchar que las novatadas son bromas o juegos cuando nada tienen que ver con eso: difieren en intención, estructura y consecuencias. Las denuncias todavía son escasas porque no hay protocolos ágiles ni acogida social a la denuncia. Es difícil denunciar cuando algunas autoridades y compañeros las minimizan, las trivializan, y se considera una deslealtad”, explica la psicóloga. Una novatada “establece una dinámica de llegada a la universidad del ‘yo mando y tú obedeces’. A partir de ahí, los actos que se cometen en ellas pueden variar en su gravedad, pero no en la perversión de su estructura”, concluye.

¿Cuál es el origen para que las novatadas tengan tal aceptación y raigambre? En ‘El buscón’ de Quevedo ya se relata una novatada, conocida como ‘la gran nevada’, en la que los veteranos forman un pasillo para escupir al principiante. También se conserva una carta que un grupo de estudiantes le escribió a Carlos III por las vejaciones que estaban sufriendo. Además, es una costumbre que se practica en todo el mundo occidental, pues no hay más que ver los rituales de iniciación a los que se someten quienes quieren formar parte de una fraternidad en Estados Unidos. “Lo extraño es que hayamos podido convivir tanto tiempo con una norma autoritaria y nefasta. Quizá valga la pena examinar cómo ha sido posible que los templos de la inteligencia hayan sido tan conformistas en este país”, reflexiona el periodista Pedro Villalar.

"Una novatada no es una broma inocente: establece una dinámica de llegada del ‘yo mando y tú obedeces’"

Mientras el proyecto de ley sigue su tramitación, los expertos se preguntan si España podría dar un pasito más allá y hacer como Francia, donde existe un comité nacional contra estos hechos y donde novatadas como obligar a apagar cigarrillos en el brazo de un novato o propinarle gratuitamente puñetazos están prohibidas por el Código Penal. “Esta es una ley sobre convivencia y disciplina académica. El Código Penal recoge y sanciona ilícitos penales y delitos. Valoramos que en la ley las novatadas son nombradas y que, por tanto, se les da entidad y visibilidad. Es un gran paso porque con ciertas novatadas se cometen delitos que normalmente no son denunciados y quedan impunes”, explican desde la plataforma No Más Novatadas.

Hace ahora ocho años, la Universidad de Zaragoza y los colegios mayores firmaron un manifiesto para erradicar este tipo de acciones, en el que se ‘tipificaba’ como novatada todo aquel intento de “mofarse, humillar, insultar o maltratar al otro”. Tras estas prácticas y su ley del silencio se esconden muchos traumas, secuelas y conflictos psicológicos y muy poca integración real.

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