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El caluroso final de mayo en Zaragoza aún queda lejos de los máximos históricos

Los termómetros rozan este sábado los 32 grados, pero en mayo de 2001 se registraron hasta 36,5 grados. Los meteorólogos recuerdan que hace dos décadas aún nevaba en el Pirineo en junio.

Calurosa Feria del Libro en la plaza el Pilar.
El solanar de la Feria del Libro en la plaza el Pilar esta mañana.
José Miguel Marco

Calor, abanicos, tirantes y helados. La jornada de este sábado está resultando de lo más calurosa en Zaragoza, donde a primera hora de la tarde el mercurio ha alcanzado hasta los 32 grados. Es una temperatura insólitamente alta para un mes de mayo, pero aún se queda lejos de los récords históricos.

Hace tres o cuatro de décadas, lo normal era abrir las piscinas en julio y que, como mucho, se notara ya calor la última semana de junio. En los últimos tiempos los meses de mayo se han vuelto cada vez más cálidos y la prueba es que fue en 2017 cuando se logró la temperatura media más alta del mes en Zaragoza: 20,8 grados. Al año siguiente se dieron tormentas y precipitaciones a orillas del Ebro y tanto en 2020 como 2021 el mes de mayo está resultando caluroso.

En lo que a temperaturas respecta, el máximo histórico de un mes de mayo en el Aeropuerto de Zaragoza se logró tal día como hoy, 29 de mayo, hace justo 20 años: en 2001 se alcanzaron los 36,5 grados. En aquellas fechas también se dio el clásico subidón de la red eléctrica porque muchos aires acondicionados se pusieron ya a finales de primavera en funcionamiento. Este mismo bochorno es el que están sufriendo este fin de semana en varias localidades andaluzas, sobre todo en las zonas más bajas del valle del Guadalquivir, donde los termómetros también han superado los 36 grados.

Las temperaturas de este sábado en Zaragoza capital oscilan entre los 17 de mínima y los 32 de máxima, que se sufren aún más porque apenas sopla viento, muy moderado esta tarde en el valle del Ebro. Así, la sensación térmica (mascarilla incluida) puede ser, incluso, superior a treinta grados y prueba de ello es que pocos aguantan ya las filas salvo a la sombra para acceder a la Feria del Libro o que las terrazas que no están protegidas por sombrillas ni toldos están vacías. El asfalto y la construcción hacen que, además, en la estación de Valdespartera se registren unas cuantas décimas más que en la ‘oficial’ del aeropuerto. Llama la atención lo elevado de las temperaturas nocturnas, pues vista la curva del viernes solo a partir de las tres de la mañana bajaron de los veinte grados, con lo que se rozan ya las temidas noches tropicales.

Apuntan los meteorólogos que hace solo 20 años aún caían las últimas nevadas en junio en el Pirineo. Ahora las fotos de los picos del Pirineo a primeros de julio se asemejan más a las que veíamos hace pocas décadas a finales de septiembre. ¿Esto es que se ha instalado una suerte de ‘veroño’ continuo en España y Europa? Podría interpretarse de esta manera, pero también es cierto que mayo suele ser un mes con desajustes de temperaturas notables a orillas del Ebro. Para buscar la mínima del mes, eso sí, hay que bucear mucho en los registros de la Aemet porque toca remontarse hasta el 4 de mayo de 1967 para hallar unos heladores 0,5 grados medidos en la estación del aeropuerto. La media de mes más baja es de 1984 cuando apenas se alcanzaron los 13,2 calculando todos los registros de los 31 días.

La Agencia Estatal de Meteorología advierte de que esta tarde se podrían formar hoy y mañana algunas tormentas en la Ibérica, pero también anuncia una pequeña tregua de las temperaturas para la jornada del domingo. Las máximas irán en descenso y la entrada en el mes de junio parece que será un poco menos asfixiante.

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