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defensa

El Ala 31 recuerda a sus compañeros del Yak en el 18 aniversario del siniestro en Turquía

Este miércoles, familiares y compañeros recuerdan a los 21 fallecidos de la Base de Zaragoza, de los 62 militares españoles muertos en su regreso de la misión en Afganistán en 2003. 

Varios familiares y compañeros de los fallecidos en el Yak llevan ramos de flores en el monumento del paseo de Constitución.
Varios familiares y compañeros de los fallecidos en el Yak llevan ramos de flores en el monumento del paseo de Constitución.
Oliver Duch

Los militares del Ala 31 de la Base Aérea de Zaragoza han recordado este miércoles a sus 9 compañeros que fallecieron en el siniestro del avión Yak-42 en Turquía del que se cumplen hoy 18 años. Por la tarde tendrá lugar otro acto de los miembros del Escuadrón de Apoyo del Despliegue Aéreo (EADA) de la Base para rememorar a los 12 muertos de esta unidad en el monumento que se instaló en el paseo de la Constitución, próxima de la sede de la Jefatura de la Movilidad Aérea.

El homenaje del Ala 31 se ha realizado a las 8.00 con el izado de la bandera en la zona próxima a los hangares y el lugar donde se instalaron las placas de todos los fallecidos en accidentes aéreos. El coronel Juan Domínguez, jefe del Ala 31, ha recordado leyendo los nombres de todas las víctimas del Yakal subteniente Pedro López Molina que falleció en 2011 en Herat por causas naturales y a los cinco que murieron en un accidente del Hércules en la isla de Gran Canarias en 1980 y en otro que ocurrió en el Moncayo en 1984 del avión C-130 de las USAF (Fuerzas Aéreas de Estados Unidos), en el que hubo 18 fallecidos, entre ellos el capitán español Francisco Guardiola del Ala 31.

Bajo el himno de ‘Muerte no es el final’ se ha recordado a los fallecidos del Ala 31 y con una misa que se ha celebrado a las 12.00 al aire libre en la Base.

Un poco antes del mediodía, Yolanda Gómez de la Mano, una leonesa hermana de uno de los fallecidos en el Yak y esposa de otro militar del Ala 15, ha sido la primera que ha acudido al monumento conmemorativo con un ramo de flores para recordar a su hermano Javier, de 27 años, destinado en la EADA, que vivía en su casa.

“Había realizado ya tres viajes a la misión de Afganistán y muchos también a la base de Aviano (Italia). Era mi hermano pequeño y vivía con nosotros en Zaragoza. Vengo todos los años aquí”, ha recordado Yolanda Gómez de la Mano, muy emocionada. “Hemos intentado en estos 18 años de que se supiera la verdad, pero todo fue paradigmático. Con los políticos, disputamos una batalla perdida”, ha concluido.

Se refería al tiempo trascurrido que supuso la condena a tres años de prisión al general Vicente Navarro y a 18 meses a dos oficiales (el comandante José Ramírez y el capitán Miguel Saéz) por la Audiencia Nacional por las identificaciones erróneas de 30 de los 62 cadáveres de los militares españoles fallecidos en el accidente del Yak-42. El Gobierno de Mariano Rajoy acabó indultándolos en 2012 a los dos oficiales, que no entraron en prisión, porque el general falleció unos meses antes.

Poco después, acudió Cheli Saz, tía de Sergio López Saz, para recordar lo con unas flores, acompañada por su suegra y marido. Han estado todos los años al pie del cañón en la batalla judicial y nunca han dejado de pelear. En el monumento se han encontrado con dos militares, Ángel juárez, subteniente del equipo de desactivación de explosivos de la Base, y Gregorio Moya, otro subteniente ya retirado que se libró de fallecer al cambiarle su turno en regresar en el Yak-42 por los miembros de la EADA. "Estábamos destinados en Manás y viajábamos como borregos en aviones como los Tupolev, Ilhyusin, Yak o Antonov mezclados con la carga. Nos cambiaron el turno para que regresaran los de la EADA y nos salvamos. Siempre vengo por este monumento para recordarlos", ha recordado.  

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