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Covid-19

El descenso de casos se ralentiza y aleja la ampliación de horarios de la hostelería en Zaragoza y Huesca

Caspe dispara su incidencia en la última semana y Ejea de los Caballeros sigue sin poder doblegar la curva.

Terrazas en Zaragoza. Bares. Bar. Coronavirus.
Imagen de archivo de una de las terrazas de Zaragoza.
Toni Galán

La consejera de Sanidad, Sira Repollés, descartó este lunes que la anunciada ampliación de horarios para la hostelería de Huesca y Zaragoza vaya a producirse corto plazo. La situación actual, advirtió, obliga a ser "muy cautelosos". Sobre todo teniendo en cuenta que en los últimos días se ha ralentizado el descenso de casos, situación que achacó al fin del estado de alarma, del que se cumplen ya dos semanas, y a la relajación de las restricciones en cafés, bares y restaurantes, anunciada a mediados de mes.

En las últimas horas, Salud Pública ha notificado 126 nuevos contagios de covid-19 detectados este lunes en Aragón, 55 más que un día antes, en una jornada en la que no se ha registrado ningún fallecimiento.

Por zonas de salud, el Arrabal en Zaragoza encabeza los casos detectados, con 8, seguida de Ejea de los Caballeros y María de Huerva con 7 y de Actur Sur, Casablanca o Zalfonada-Picarral con 6 cada una.

Aragón registró el domingo 70 positivos por coronavirus, nueve más respecto a hace una semana. Además, en las ucis siguen recuperándose 57 pacientes, mientras que en las camas de planta hay otros 194.

"Esto era previsible. Hemos apostado por un modelo que combine la posibilidad de desarrollo económico con el control de los contagios. Esto hace que necesariamente se ralentice un poco el ritmo del descenso, que en estos momentos es bastante lento. Estamos casi en una meseta, aunque la vacunación nos da un horizonte de mayor benignidad", indicó.

Como consecuencia, confirmó que "por el momento no se modificarán las restricciones a la hostelería". "No lo haremos hasta que no entremos en la fase 2 como ocurrió con la provincia de Teruel, así que, por ahora, permaneceremos así", subrayó.

No ocultó Repollés su preocupación por comarcas como la de Bajo Aragón-Caspe, que ha pasado de una incidencia acumulada de 34 casos por cada 100.000 habitantes a 7 días a una de 203,8 en menos de una semana. "Son poblaciones pequeñas y pocos casos producen un pico importante. No obstante, estamos alerta y sobreaviso, y si hace falta algún tipo de acción la tomaremos a lo largo de la semana", dijo.

Detrás de este episodio parecen estar las reuniones sociales. "Ha sido consecuencia de las comuniones. Hablamos de círculos familiares, no de temporeros", aclaró la alcaldesa de Caspe, Pilar Mustieles. Ella misma, "alarmada" por los datos, pidió información al centro de salud. "Ha sido un goteo. Un día teníamos cinco, otro cuatro... Ahora está todo controlado, no creemos que vaya a ser necesario confinar. Sí es cierto que ha habido un positivo en un trabajador del campo, pero se hicieron pruebas a quienes vivían con él y dieron negativo", afirmó.

Ejea de los Caballeros, por su parte, sigue sin poder doblegar la curva. La localidad no solo ha frenado su descenso, sino que además ha incrementado su incidencia en los últimos tres días. Actualmente se sitúa en los 229,6 casos por cada 100.000 habitantes y los 482,8 a 14 días, unos datos que no invitan a pensar en un posible desconfinamiento a corto plazo.

Su alcaldesa, Teresa Ladrero, tiene ya la vista puesta en el 9 de junio, día en que decaería el cierre perimetral, el tercero desde que comenzó la pandemia. "Las cosas van un poquito mejor, pero las restricciones se están notando mucho, sobre todo para la hostelería, que tiene que cerrar a las 20.00 como el resto de la actividad no esencial", recordó. El principal problema es que la curva "no se está reduciendo a la velocidad deseada". "Hemos tenido varios días de más de diez contagios, aunque los últimos, por suerte, han ido ya a menos", comentó.

En su opinión, detrás de estas malas estadísticas estarían factores como la propia extensión de Ejea. Según Ladrero, la gente "cumple" por lo general, pero aún así, sigue siendo necesaria la intervención de la Policía los fines de semana para ‘levantar’ botellones y llamar la atención a los bares que se saltan el límite horario. "Se ha convertido ya en algo rutinario", lamentó.

Seguir en un nivel 3 agravado podría tener otras consecuencias a medio plazo. En circunstancias normales, las piscinas de la localidad tendrían que haber abierto el próximo día 1. Sin embargo, con la incidencia acumulada en estos niveles, todo está en el aire. "No sabemos qué hacer. Actualmente podríamos abrir al 25%, pero si pasásemos a fase 3 se permitiría un 30%. Estamos analizando la mejor opción", recalcó.

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