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proyectos agroalimentarios

El ritmo inversor de la agroindustria aragonesa podría doblar su facturación en 6 años

El presidente de la Asociación de Industrias de la Alimentación de Aragón (AIAA), Félix Longás, destaca las "positivas perspectivas" del sector en volumen de negocio y puestos de trabajo. Augura que si se transformara toda la producción se podrían triplicar los 18.000 empleos directos actuales.

La nave de talleres de 14.000 metros cuadrados es la primera edificación de Bon Àrea
La nave de talleres de 14.000 metros cuadrados es la primera edificación de Bon Àrea
Bon Àrea

El anuncio esta semana de una multimillonaria inversión en Huesca que pone el foco en la agroalimentación vuelve a evidenciar el dinamismo de este sector en Aragón, donde están en marcha macroproyectos y también iniciativas de menor tamaño que perfilan ya el salto cualitativo y cuantitativo que experimentará en un futuro próximo esta actividad estratégica en la Comunidad.

Lo reconoce Félix Longás, presidente de la Asociación de Industrias de la Alimentación de Aragón (AIAA), que estima que con el actual ritmo inversor y la materialización de los nuevos proyectos "el sector podría llegar a duplicar su facturación en los próximos cinco o seis años". Y eso significa alcanzar una cifra de negocio de unos 11.000 millones de euros.

Ponentia en Tamarite de Litera (420 millones y 2.000 empleos) Tönnies en Calamocha (75 millones y 1.000 empleos) y Bon Àrea en Épila (400 millones y 4.000 empleos) son "tres importantes inversiones", señala Longás. Pero no las únicas. "También están realizando un esfuerzo inversor grandes grupos ya implantados en nuestra Comunidad y otras muchas industrias alimentarias que en los próximos años deben asentar su competitividad". Por eso, las perspectivas son buenas no solo en facturación sino también en empleo. "Es muy posible que superemos al sector del automóvil no tardando mucho", añade. De hecho, según los cálculos de la asociación, si se transformaran todas las materias que se producen en la Comunidad, el sector podría triplicar su plantilla actual, unos 18.000 trabajadores directos.

A Longás no le extraña el interés de las empresas foráneas por la Comunidad. "Es lógico que vean a Aragón como una buena plataforma para llegar al resto de España porque tenemos mucho territorio, trabajadores bien formados, posición estratégica para la logística, Universidad y centros de innovación para el sector...", enumera. Pero insiste en que no hay que olvidar que la inversión protagonizada por las firmas aragonesas ha crecido de forma imparable en los últimos cinco años. Prueba de ello es que las ayudas a la inversión de las industrias alimentarias de la consejería de Agricultura se han agotado en todas las convocatorias. "Ha habido proyectos para haber utilizado tres o cuatro veces los fondos públicos disponibles", señala.

Cuando mira hacia el futuro, Longás se imagina un sector en el que habrá grandes grupos empresariales que liderarán el crecimiento. Pero destaca la necesidad de contar con "marcas poderosas" con las que el mercado reconozca la calidad y variedad de las producciones.

A este futuro contribuirán, sin duda, las numerosas inversiones que han colocado a la agroalimentación en primera línea de acceso a los fondos europeos Next Generation. Proyectos que, señala Longás, tienen que poner la mirada en los próximos 5 o 10 años y en el diseño de unas empresas que se diferencien en el mercado. "Este debe ser un objetivo tanto de las grandes empresas como de las pymes, porque las pequeñas y medianas empresas también son muy importantes en muchas de nuestras comarcas más despobladas", advierte Longás, que insiste en la necesidad de articular mecanismos para que las más pequeñas también se beneficien de esas ayudas, con las que avanzar en la digitalización, en la sostenibilidad ambiental y en la promoción.

Señala Longás que las inversiones anunciadas avanzan en la deseada transformación de las producciones. Pero insiste en que no es suficiente. "Tenemos que comercializar, y comercializar bien", insiste, porque Aragón produce alimentos para unos 12 millones de personas. Por eso, deja en el aire dos interrogantes: ¿invertimos lo necesario para su óptima comercialización?, ¿hacemos los suficiente para que los consumidores sepan apreciar la calidad de lo que ponemos en el mercado? Su impresión es clara: "En esto aún nos queda camino por recorrer. En la promoción también es necesario ser ambiciosos en la inversión, tanto pública como privada".

ZARAGOZA: La 'Opel' de la agroalimentación ya asoma en Épila

Parcela en la que se está construyendo el macrocomplejo de Bon Àrea
Parcela en la que se está construyendo el macrocomplejo de Bon Àrea
Bon Àrea

Fue el proyecto que dio el pistolezo de salida para la implantación de grandes grupos agroalimentarios en Aragón. El grupo catalán Guissona anunciaba en 2017 su desembarco en la pequeña localidad zaragozana de Épila, a donde llegaba con una previsión inversora de 400 millones de euros para levantar un macrocomplejo industrial y logístico que dará empleo directo a 4.000 personas en un plazo de diez años, cuando esta previsto que esté a pleno rendimiento.

El anuncio del desembarco de Bon Àrea despertó las mejores expectativas no solo en el pequeño municipio en el que estará instalado, también en la comarca de Valdejalón en la que se ubica, en el propio sector en el que enmarca su actividad y en toda la Comunidad aragonesa, cuyo impacto se dejará sentir en sus cifras económicas. De hecho el propio presidente aragonés, Javier Lambán, la calificaba entonces como la ‘Opel’ de la agroalimentación, una calificativo que hacía referencia a la importancia económica de esta inversión al compararla con el potente sector de la automoción que lidera las grandes cifras de empleo, facturación y exportación de la Comunidad.

La fortaleza de este proyecto, que, como reconocen los representantes del sector primario, transformará la fisonomía de la agroalimentación aragonesa, ya asoman en las 180 hectáreas que ocuparán sus instalaciones a los pies de la autovía de Madrid y de la carretera autonómica A-1305.

HUESCA: La nueva plataforma logística revoluciona Tamarite de Litera

El alcalde Tamarite de Litera en los terrenos en los que ira la platafomra
El alcalde Tamarite de Litera en los terrenos en los que ira la platafomra
R. G.

El 50% de la producción agroalimentario del valle del Ebro se exporta y ello ha animado a un grupo catalán, Ponentia, a elegir Tamarite de Litera como enclave de una plataforma Logística que, con una inversión inicial de 70 millones de euros, prevé abrir nuevas rutas hacia Asia para el mercado de la fruta y la carne y crear 2.000 empleos en una comarca donde el sector mantienen a raya el desempleo.

Ocupará 130 hectáreas y empezara a funcionar en mayo de 2023 a través de una terminal ferroviaria de mercancías para la exportación de productos frescos. "Es el proyecto más importante en Tamarite de Litera desde la llegada del Canal de Aragón y Cataluña, hace 100 años", dijo el alcalde, Francisco Mateo.

Este proyecto refleja la pujanza de una actividad que copa el sur de la provincia de Huesca. El macromatadero Litera Meat en Binéfar ha generado un efecto llamada para otras industrias que han escogido el polígono de La Armentera de Monzón como enclave. La sociedad belga catalana VEOS Ibérica está terminando de construir su fábrica para tratar sangre de cerdo y convertirla en aditivo nutritivo en los compuestos alimenticios de los animales de granja, con una inversión de 27 millones de euros y 30 puestos de trabajo cualificados directos.

En el Bajo Cinca, la falta de terrenos ralentiza el nuevo proyecto del grupo Costa, que hace tres años anunció un nuevo centro cárnico, con una inversión de 61 millones y 1.600 empleos. Precisa de 140.000 m2 y el Gobierno de Aragón se comprometió a ampliar la Plataforma de Fraga, donde queda una parcela de 9.000.

Y en Los Monegros la Cooperativa Los Monegros ha abierto una nueva línea de negocio dedicada a la producción de huevos camperos y ecológicos. La inversión supera los dos millones.

TERUEL. El matadero de Tönnies genera gran expectación en el despoblado Jiloca

Vista aérea de los terrenos en los que se intalará el macromatadero de Tönnies
Vista aérea de los terrenos en los que se intalará el macromatadero de Tönnies
El Molino Audiovisual

El sector agroalimentario turolense está expectante ante la llegada del matadero de la multinacional alemana Tönnies a Calamocha, un proyecto que creará 1.000 empleos directos y sacrificará 10.000 cerdos al día. Su plantilla comportará un incremento del 40% respecto del total de trabajadores del sector alimentario actualmente, 2.500, y el ritmo de sacrificio previsto multiplicará por 10 el que suman todos los mataderos de la provincia.

La cobertura de la plantilla de 1.000 trabajadores prevista en el matadero que Tönnies construirá en Calamocha y las posibilidades de alojar a los contratados que lleguen de fuera genera interrogantes a la presidenta de la comarca del Jiloca, Yolanda Domingo, porque la población comarcal es de solo 12.000 habitantes y, además, está muy "envejecida". La oferta de viviendas es "escasa" en la zona y en ningún caso está a la altura de las necesidades que generará la planta cárnica. A su juicio, "debería preverse una estrategia de alojamiento". Domingo reconoce, no obstante, que hay "expectación" en todo el Jiloca ante la llegada de Tönnies, porque "un proyecto de estas dimensiones no llega todos los días".

El secretario de la Cámara de Comercio, Santiago Ligros, da la "bienvenida" a Tönnies, porque parecía "imposible" que llegará a la provincia una empresa con un millar de trabajadores. Ligros se pregunta, no obstante, "de dónde saldrán" los trabajadores dada la escasa población de la provincia y también los 2,4 millones de cerdos que la industria consumirá anualmente.

El secretario de la Cámara está convencido de que, al calor de Tönnies, se implantarán nuevas granjas, aunque la presidenta de la comarca advierte de que en algunos pueblos del Jiloca "ya no caben más" explotaciones porcinas por las limitaciones de distancia entre las naves.

El presidente de Naturuel, un grupo de empresas dedicado a la producción porcina y cárnica en Teruel, Clemente Garcés, se muestra abierto a "colaborar" con la multinacional alemana, pero siempre que la actividad entre en los parámetros que guían a la corporación empresarial turolense, "el desarrollo endógeno y sostenible".

El proyecto, que ha recibido el aprobado ambiental de Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga), da pasos firmes en el Ayuntamiento de Calamocha, que ha licitado por 4,5 millones de euros la urbanización del polígono proyectado en un antiguo aeródromo donde se levantará el matadero. La teniente de alcalde, Sonia Palacio, afirma que el suelo estará disponible cuando Tönnies inicie las obras. “Los tiempos están calculados para que la parcela esté acondicionada cuando la necesite la empresa”, asegura. El Consistorio estudia actualmente la documentación para firmar en breve la venta del suelo a la multinacional.

El ritmo de sacrificio previsto tirará del sector porcino en toda la provincia. El presidente de la Asociación de Criadores de Porcino de Teruel (Acriporte), Manuel Esteve, opina que la provincia dispone de suelo suficiente para absorber el purín que generará el incremento de explotaciones. Considera, no obstante, que lo ideal sería que las granjas suministradoras estuvieran en entorno del matadero para reducir costes de transporte y el impacto ambiental. Se felicita de la llegada de una industria que generará valor añadido y empleo a partir de un recurso local, como la cría de cerdos.

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