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hostelería

El hotel restaurante Marivella de Calatayud: 50 años con el trato familiar y el ternasco como banderas

La familia Sanz Gaya cumple medio siglo al frente de un establecimiento emblemático en la ciudad bilbilitana, al pie de la antigua N-II y aún hoy parada obligatoria generación tras generación.

Nuria Tabuenca, Montserrat Sanz, Teresa Molina y Mª Ángeles Sanz en el salón principal del restaurante
Nuria Tabuenca, Montserrat Sanz, Teresa Molina y Mª Ángeles Sanz en el salón principal del restaurante
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En 1971 a Teodoro y Gloria les comentaron que el hotel restaurante Marivella de Calatayud estaba en venta. El reto no era sencillo y él hizo una promesa: levantaría una capilla en honor de la Virgen del Pilar si el negocio salía adelante. 50 años después ese rincón está construido y mimado.

"La capilla, que nunca ha tenido un fin comercial, es el testigo de la devoción que le tenían y de todo el esfuerzo y trabajo que hay detrás", explican María Ángeles y Montserrat Sanz Gaya, dos de las cinco hijas y un hijo de los impulsores y que hoy están al frente del establecimiento. En la actualidad, cuentan con un total de 55 habitaciones, salón restaurante, cafetería y terraza, donde trabajan una veintena de empleados

"Las personas que trabajan aquí no son empleados, no los consideramos así. Son una parte más de la familia", explican las hermanas desde el salón principal una vez que ha terminado el último turno de comidas. Ese espacio fue el principio del cambio que pusieron en marcha sus padres para darle un nuevo giro a la actividad: "Recuerdo que cuando era pequeña el salón era más reducido y solo se usaba en eventos puntuales, y a mí me parecía enorme; ahora es parte de nuestro día a día, es más grande y lo recorremos muchísimas veces", dice Montserrat remarcando el contraste.

Jesús Gimeno y Jesús Lallana, en los fogones de Maribella
Jesús Gimeno y Jesús Lallana, en los fogones de Maribella
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Así, en este medio siglo esa estancia ha recibido a centenares de visitantes de paso por la ciudad y a bilbilitanos que lo han elegido como lugar predilecto de celebraciones importantes, y en ambos casos generación tras generación. "La apertura de la autovía A-2 no nos ha influido en nada, porque toda nuestra clientela sigue entrando y viniendo igual. Sean españoles o extranjeros", puntualiza María Ángeles, quien recuerda que "primero vinieron los abuelos, luego los hijos, después los nietos e incluso bisnietos". Buena parte de ellos siempre se han encontrado en la sala con las mismas caras, como las de Teresa Molina y Nuria Tabuenca.

"Tenemos historias para llenar un libro. Esto para mí es parte de mi familia. Mi casa y esto", señala Teresa. "Hay clientes que preguntan por ellas, porque son muchos años y una relación muy cercana, de acordarse y preguntar por sus padres, por los nietos…", confiesa Montserrat, que descuelga un cuadro donde un cliente les escribió un ficticio paso del Quijote por allí. Y no solo forman parte de los recuerdos únicamente en la memoria, sino también en el papel de fotografía: "En el caso de Nuria, ella era la encargada de cortar las tartas y anda que no sale en fotos", indica Montserrat. "He visto bautizar, comulgar y casarse a mucha gente", reconoce Nuria.

Junto a ellas, otras dos caras menos visibles también forman parte de los pilares del Marivella: sus cocineros. "Jesús Gimeno y Jesús Ballano llevan toda su vida aquí. El primero empezó desde joven y aprendió con mi madre, pero ambos han ido desarrollándose e incorporando su toque", incide Montserrat. De esa cocina han salido ya incontables raciones de su afamado ternasco y otras tantas paellas, aunque hay otro rasgo que les caracteriza: los adobos y escabechados. "Se sigue la receta de cómo mi madre los hacía en Torrubia de Soria y hay clientes que lo valoran mucho", apuntan ambas.

De hecho, su rasgo característico, apuntan, es su especialización "en comida castellana, que hace las delicias de los comensales que buscan el sabor más auténtico y tradicional". Alubias, garbanzos y albóndigas caseras, manitas de cerdo en su salsa, callos a la madrileña, cordero en su guiso, pero también paella, merluza a la vasca, besugo, dorada, lubina al horno, bacalao a la riojana forman parte de la oferta.

El típico plato que se sirve en Maribella
El típico plato que se sirve en Maribella
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En estas décadas, el complejo ha crecido y ha incorporado servicios, ampliado instalaciones y se ha adaptado a las necesidades de hoy en día. "Pasamos de tomar la nota en libreta a hacerlo de forma electrónica", resume María Ángeles. Asimismo, las reservas del hotel se pueden hacer a través de Internet y también todo lo que toca al restaurante. "La carta y el menú son digitales, se puede reservar mesa online, ya se podían recoger encargos para llevar a casa y también hemos incorporado el llevarlos a través de reparto", detallan. Entre los nuevos servicios, también han incluido los que están dirigidos al turismo activo y al ámbito de la bicicleta: hay guardabicis, taller y zona de lavado.

Ahora, en la entrada, han colocado un pequeño texto de agradecimiento en el que dejan clara su intención de seguir trabajando para mejorar: "Hemos visto disfrutar a generaciones enteras en su día más importante, en el cumpleaños de los abuelos, en la pedida de mano, en una fiesta sorpresa. De eso se trata la vida, de compartir todos los buenos ratos posibles y nosotros no sentimos afortunados por formar parte de ellos".  

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