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Empresas de espectáculos y feriantes confían en una programación alternativa a las fiestas patronales

Huesca otorgará fuera de San Lorenzo la Parrilla de Oro y podría haber toros. Utebo organizará actos en el patio de un colegio para entre 300 y 400 personas.

José Sada, en una de las atracciones instalada en la plaza San Antonio de Huesca.
José Sada, en una de las atracciones instalada en la plaza San Antonio de Huesca.
Rafael Gobantes

Llueve sobre mojado. No habrá fiestas patronales hasta finales de agosto. Algunas localidades que las tenían a la vuelta de la esquina en junio guardaban en un cajón el decreto municipal para suspenderlas. La decisión de la DGA les ha quitado un dolor de cabeza. Pequeñas empresas, artistas, feriantes y autónomos cuya economía depende de estas celebraciones confían en que los ayuntamientos refuercen su programación cultural y de ocio durante el verano siempre que la pandemia lo permita. A su favor juegan la experiencia adquirida para trabajar en condiciones seguras, con aforo y cumpliendo todas las medidas sanitarias y de distancia social, además del avance de la vacunación.

«Tenemos la esperanza de que este verano se reactiven algo las contrataciones y los espectáculos de calle, que hemos adaptado a la situación, puedan representarse. Ya hemos tenido alguna experiencia y funciona», apuntó Azucena Gimeno, de Caleidoscopio Teatro. Espera que den resultados las subvenciones lanzadas por la Diputación Provincial de Zaragoza, por valor de un millón de euros, para organizar actividades culturales.

Más pesimista se mostró Ángel Barata, presidente de Asociación Provincial de Industriales Feriantes de Zaragoza. Aunque «agradece» que el número de atracciones permitidas haya aumentado de cuatro a 12, no entiende «por qué» se limita a este número y no se permiten más. «¿A qué familias vamos a dejar sin trabajar en cada sitio? Solemos ir siempre las mismas a montar en cada localidad», lamentó. Sin fiestas al uso, lo tienen mucho más difícil para que la gente se anime a subirse a sus tiovivos, autos de choque y trenes. Esta temporada estival intentarán hacer la «ruta habitual» y solicitan a los ayuntamientos que bonifiquen la tasa por ocupación de suelo público.

Una cancelación esperada

A su pesar, las peñas tenían asumida la cancelación desde hace ya semanas. Es el caso de las de Huesca, que se quedan sin su San Lorenzo de mitad de agosto. El alcalde, Luis Felipe, adelantó que, al igual que se hizo el año pasado, a lo largo de todo el verano se celebrarán diferentes eventos culturales en la ciudad en pequeño formato y con el objetivo de promover la actividad cultural.

El Ayuntamiento organizará un acto institucional para entregar la Parrilla de Oro de la ciudad a La Confianza, el ultramarinos en funcionamiento más antiguo de España. Tradicionalmente, esta distinción se coloca a los galardonados el 9 de agosto, antes del lanzamiento del cohete que marca el inicio de las fiestas. No obstante, este año se va a procurar que no coincida con la semana laurentina «para que no haya malas interpretaciones», apuntó el alcalde.

Las decisiones sobre estas dos cuestiones se adoptarán en la junta de portavoces del lunes. También se acordará si se celebra o no algún espectáculo taurino entre el 9 y el 15 de agosto. La Feria de San Lorenzo se adjudicó en enero, con una cláusula covid que contempla la suspensión total o parcial.

Alberto García, gerente de Tauroemoción, adjudicataria del contrato para la Feria Taurina, señaló que «la suspensión de las fiestas no significa que no se puedan organizar eventos puntuales». «Nosotros seguimos adelante con la intención de celebrar algún festejo», indicó. García explicó que el pliego del concurso ya recogía la posibilidad de que, por circunstancias de la pandemia, se pudiera «reequilibrar» el contrato de la feria». «No podrá haber vaquillas, pero sí algún espectáculo taurino, porque desde que comenzó la crisis sanitaria hemos organizado 120 y de ellos no ha salido ni un solo brote de covid», apostilló.

Utebo veía muy cerca sus San Lambertos (19 de junio) y ya los daba por cancelados. La concejala de Festejos, Ana Cepero, adelantó que la oferta cultural se prodigará todos los fines de semana (el 26 de julio son las fiestas mayores de Santa Ana) y se van a hacer «conciertos más potentes de lo normal». Para ello se estrenará como escenario y sala de cine el patio del colegio Octavus, para entre 300 y 400 personas, en el que tocarán Electroduendes, La Guardia y Artistas del Gremio.

El calendario festivo desaparece por segundo año consecutivo con el impacto económico que ello conlleva. Los ayuntamientos volverán a reforzar la vigilancia los días clave. La covid se vuelve a llevar por delante Santa Orosia y San Pedro de Jaca, Calatayud y San Roque, el Cipotegato de Tarazona, la Virgen de Agosto y un sinfín de festividades. De momento se salvan, entre otras, las de Barbastro, Fraga, Alcañiz y El Pilar.

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