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terrorismo 

Zaragoza recuerda a Giménez Abad como "símbolo de los valores democráticos"

Sus hijos Borja y Manuel descubren una placa en el lugar donde fue asesinado por ETA hace este jueves 20 años. El alcalde avisa de los 300 crímenes sin resolver y pide trasmitir a los jóvenes la memoria de lo ocurrido.

Borja Giménez, con un ramo de flores, y su hermano Manuel, ante la palca que recuerda el asesinato de su padre en la calle Cortes de Aragón el 6 de mayo de 2001.
Borja Giménez, con un ramo de flores, y su hermano Manuel, ante la palca que recuerda el asesinato de su padre en la calle Cortes de Aragón el 6 de mayo de 2001.
Guillermo Mestre

‘Aquí fue asesinado Manuel Giménez Abad el 6 de mayo de 2001 por el grupo terrorista ETA. Zaragoza jamás te olvidará’. Con este mensaje inscrito en una placa instalada en la calle Cortes de Aragón número 9, lugar del fatal ataque contra el dirigente aragonés del PP hace ahora veinte años, el Ayuntamiento de la capital aragonesa quiso rendir ayer homenaje a su figura en un emotivo acto en el que sus familiares estuvieron arropados por representantes políticos y de la sociedad civil. Fue el comienzo de una jornada conmemorativa que se prolongó por la tarde en el Teatro Romano con un encuentro en el que se transmitió a las generaciones más jóvenes el rechazo a la violencia como instrumentos contra la democracia.

El hijo mayor del político asesinado, Manuel Giménez Larraz, resaltó la importancia de la inscripción que, desde este miércoles, recuerda la figura de su padre en el lugar del crimen. "Son las cicatrices que la lucha por la consolidación de la democracia han dejado en nuestra ciudad y deben estar bien presentes", apuntó. Es la manera de entender que el sistema democrático que disfruta España, añadió, "no ha surgido de la nada, sino del sufrimiento de cientos de ciudadanos que han dejado su vida para garantizar nuestros derechos y libertades".

Giménez Larraz agradeció el apoyo de la capital aragonesa a la familia, en referencia, entre otras muestras de cariño, a la gran manifestación de 350.000 aragoneses que salieron a las calles el día siguiente en repulsa del asesinato. "Mi padre era de espíritu jacetano y vivió tremendamente feliz en Zaragoza, paseando por las riberas del Ebro y yendo a ver al Real Zaragoza", dibujó el recuerdo del fallecido, para quien se colocó también en el lugar otra placa por parte de los administradores civiles del Estado, la oposición que ganó y desempeñó en las Cortes de Aragón hasta entrar en la política.

Aunque su hijo Manuel era pequeño, rememoró momentos complicados en la ciudad en 1987, como los atentados de ETA en la Casa Cuartel (once muertos) y en San Juan de los Panetes (dos fallecidos), que "ya fueron marcando la vida" de los zaragozanos y "su identidad". Sobre las nuevas generaciones, que ven al terrorismo "con lejanía un fenómeno que desapareció hace unos años", Giménez Larraz valoró que las placas sirven para recordar a las víctimas de terrorismo en España y Zaragoza y "la democracia hay que cuidarla cada día".

"Un deber moral"

La instalación de la placa en recuerdo del dirigente del PP forma parte de una iniciativa impulsada por el alcalde, Jorge Azcón, y la concejal delegada de Víctimas del Terrorismo, Patricia Cavero, para homenajear a quienes sufrieron la violencia en la capital aragonesa. "Los asesinos de Giménez Abad siguen todavía pendientes de juicio", advirtió el regidor, que indicó que 300 asesinatos de ETA (de los 826 cometidos) todavía "están sin resolver".

Azcón, que colocó junto a Cavero un ramo de flores en el lugar del crimen, aseguró que "sus asesinos sembraron con la sangre de Manuel su propia derrota". "Mantener viva la memoria de las víctimas, de quienes han sufrido crímenes terroristas, es una obligación moral de cualquier demócrata", añadió porque, dijo, "el recuerdo de su sacrificio es el mayor de los estímulos para defender el sistema democrático".

"No existe ningún legado de ETA y el Grapo más allá del horror y el crimen", defendió el alcalde de Zaragoza para las generaciones venideras. Y aseguró que "difundir y mantener esta verdad incuestionable es un deber moral, conscientes de los zarpazos terribles que ha sufrido Zaragoza por la lacra terrorista".

El alcalde también tuvo palabras para las asociaciones de víctimas, ante la presencia de Lucía Ruiz, de la AVT, y de Conchi Fernández, de Covite: "Os prometo que siempre estarán presentes en nuestra mente y en nuestros corazones", concluyó.

Al acto asistieron representante de las instituciones y de los partidos políticos de la Comunidad, como la delegada del Gobierno en Aragón, Pilar Alegría, el presidente de las Cortes de Aragón, Javier Sada, la vicealcaldesa Sara Fernández (Cs), la portavoz del gobierno municipal, María Navarro (PP) y los concejales Lola Ranera (PSOE), Pedro Santisteve (ZEC), Amparo Bella (Podemos) y Julio Calvo (Vox). Todos ellos, junto con miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y del poder judicial arroparon a los familiares de Manuel Giménez, como su hermano Luis, secretario general del Ayuntamiento de Zaragoza, y sus dos hijos Manuel y Borja.

Mensaje a los jóvenes

Por la tarde, el Ayuntamiento trasladó el homenaje al Teatro Romano, donde el hijo menor de Giménez Abad, Borja, que acompañaba a su padre de camino a la Romareda cuando fue abatido por los terroristas, quiso lanzar un mensaje claro a las nuevas generaciones. "Fue asesinado por motivos políticos, por representar los valores y principios de nuestra democracia. Un ataque de totalitarios contra la libertad, el pluralismo político, la tolerancia, valores que mi padre encarnaba como nadie", destacó.

"ETA -añadió-, trató durante décadas imponer mediante el terror su proyecto totalitario. Los españoles se acostumbraron a vivir con miedo, sin libertad. Esta banda de asesinos fue hija del fanatismo y del extremismo político. Y es fundamental que los jóvenes conozcan esta historia de terror".

Un vídeo conmemorativo de la vida de Giménez Abad y un poema de Rafael Alberti leído por Guillermo Carreras, presidente del Consejo de la Juventud de Zaragoza, culminaron un acto que cerró el alcalde: "Los demócratas no pudimos evitar que asesinaran a Manolo, pero sí podemos evitar que nos arrebaten su memoria", concluyó.

 

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