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Miguel Zoco: "Para ganar consumidores es necesario que también se involucre la Administración"

El nuevo presidente de Casa de Ganaderos reconoce que uno de los retos de los productores de ovino es conseguir atraer los paladares de los jóvenes y los más pequeños.

Miguel Zoco en la sede de Casa de Ganaderos.
Miguel Zoco en la sede de Casa de Ganaderos.
Toni Galán

¿Tenía previsto ocupar la presidencia de Casa de Ganaderos o ha sido una decisión de última hora?

Mi familia y yo llevamos formando parte de esta cooperativa más de 30 años, de la que formó parte del consejo rector desde 2012. En principio no era mi intención ocupar este cargo, no ha sido nada preconcebido. Hace unas semanas nos reunimos un grupo de socios para formar una candidatura y en esa reunión se me ofreció ocupar la presidencia. Fue una decisión muy difícil para mí, pero el saber que cuento con el apoyo y la dedicación de todos los trabajadores, y por supuesto de los ganaderos que me acompañan en el consejo Rector, fue decisivo para dar el paso. Es un honor, pero también una responsabilidad enorme. Además, es un orgullo ocupar la presidencia de una institución que no solo tiene su campo comercial, sino que ha formado parte de la historia de Aragón durante los últimos ocho siglos. Da mucho respeto y espero estar al mismo nivel que todos mis antecesores en este cargo.

Sustituye a Antonio Sierra que llevaba 25 años en el cargo. ¿Mantendrá una línea continuista o va a imprimir cambios?

Antonio Sierra ha sido un gran presidente de Casa de Ganaderos, yo he formado parte del consejo rector durante los últimos nueve años y he visto el trabajo y la dedicación que ha tenido y eso va a ser un modelo a seguir. Por supuesto que vamos a continuar con su línea de trabajo pero también iniciaremos otros proyectos que, como es lógico en una entidad con tanta historia, continuaran la siguiente generación. Por eso esta institución es tan longeva, porque lo importante es la Casa de Ganaderos, no los cargos personales.

¿Hay muchos cambios en el Consejo?

Sí, se han renovado 9 miembros, cuatro hemos ocupado puestos en consejos anteriores y cinco han entrado nuevos, lo que supone un importante empuje de ilusión que siempre aporta a estos puestos la llegada de gente nueva y joven. Las mujeres están representadas en el consejo con dos puestos. No es la primera vez que hay mujeres en el consejo rector de Casa de Ganaderos, pero sí es la primera vez que una mujer ocupa el puesto de vicepresidente o el de secretario. Es algo normal y lógico en nuestra sociedad y en nuestro sector no supone extrañeza porque estamos acostumbrados a ver a las mujeres estar al frente de las explotaciones de ovino. Todos deben saber que las mujeres en el sector primario no son importantes por su labor de apoyo, sino que ocupan un papel imprescindible en muchas explotaciones y eso se debe visualizar también en el acceso a puestos de responsabilidad.

Había un proyecto de fusión de Casa de Ganaderos con Franco y Navarro S.A. bastante perfilado. ¿Qué ha sucedido para que no saliera adelante?

Casa de Ganaderos es una cooperativa y las decisiones importantes para el futuro de la institución no se pueden tomar personalmente, sino que se deben llevar a una asamblea y los socios, por votación, apoyan o rechazan. Esto es lo que ha pasado, se presentó un proyecto a la asamblea y esta dijo, de manera mayoritaria, que no estaba de acuerdo con las formas del proyecto. Pero esto no es algo extraordinario o anómalo, en las cooperativas debemos acostumbrarnos a que sean los socios los que decidan los caminos a seguir y nosotros como representantes acatar estas decisiones. El futuro en este tipo de organizaciones debe ser el del crecimiento y el de las uniones. Es mucho más lógico trabajar para conseguir comercializadoras fuertes que puedan defender nuestro cordero que acabar siendo pequeños grupos. En eso todo el mundo está de acuerdo. La manera de realizar estas fusiones es lo que puede llevar a distintas opiniones. No obstante, la Casa de Ganaderos, que siempre va a trabajar para lograr mayor crecimiento, debe ser cauta en estas fusiones porque nosotros aportamos, además de nuestros corderos, ocho siglos de historia que debemos defender y proteger de la voracidad de un mercado comercial. Ese es un gran reto para todos los consejos.

La ganadería extensiva atraviesa un momento muy complicado ¿Qué se puede hacer para combatir esta situación?

El sector ovino está sufriendo una crisis estructural que está sobrellevando en silencio y en solitario. Hay falta de mano de obra especializada y la dureza del trabajo no invita a la incorporación de gente joven. La propia forma natural de producción y la genética de los animales provoca que sea una carne costosa de producir, lo que siempre es un hándicap para la popularización de su consumo. Si a esto se le suma que muchas celebraciones y festividades se han visto suspendidas por la pandemia, el consumo se resiente lo que a medio plazo provoca el cierre de explotaciones por su inviabilidad económica. Por eso tenemos que conseguir que la carne de cordero se convierta en consumo habitual de nuestros hogares y los ciudadanos la incluyan en la lista de la compra semanal. Debemos lograr que recupere espacio en los lineales de los supermercados y en los mostradores de las carnicerías ofreciendo la misma calidad de siempre del cordero aragonés y cortes más atractivos para el consumo diario. Y por supuesto apoyar al sector hostelero para que en el momento en que pueda trabajar con normalidad estar a su lado y aunar esfuerzos en la recuperación económica y social.

¿Cómo le gustaría que fuera tratado el ovino en la nueva PAC?

Debemos defender al ovino, pero no solo desde el propio sector sino también con el apoyo de las administraciones autonómicas y nacionales. El ovino se ha convertido, en muchos casos, en la única ganadería que sigue saliendo al monte a diario, lo que supone un beneficio medioambiental. En muchas zonas geográficas es el único elemento que limpia nuestros campos y evita los grandes incendios. Esa labor medioambiental y de conservación se le debe reconocer al sector y la PAC con todo su apoyo a las políticas ‘verdes’ debería apoyar las explotaciones ovinas, sobre todo en los países del sur donde el cambio climático está desertizando grandes zonas geográficas. Y aún hay más, todo ese proyecto nacional de apoyo a la España vaciada debería reconocer que en muchas localidades el ovino se ha convertido en la única actividad económica que fija población en el territorio, en un producto defensor del medioambiente y de cercanía. Eso debería estar reconocido por la PAC.

Uno de sus retos es impulsar el consumo de carne de ovino entre los jóvenes. ¿Cómo lo va a hacer?

Tenemos que fidelizar a nuevos consumidores y eso no podemos ni debemos hacer solos, es algo que debemos acometer juntos todo el sector, aunque considero que es imprescindible que la Administración Autonómica también se involucre. Para ello tendremos que ofrecer a la sociedad otra manera de consumo más cercana a la forma de vida de las nuevas generaciones y, sobre todo, debemos educar a los pequeños en el consumo y el disfrute de la carne de ovino para lo que debemos trabajar para que los colegios incluyan el ovino en los comedores escolares.

¿Qué significa que la Junta quiere equilibrar la cuenta de resultados? ¿Qué se va a hacer?

Cuadrar los ingresos y los gastos ha sido el mayor quebradero de cabeza de la gerencia en los últimos años. 2020 fue un año durísimo para el sector, no tanto en precios pero si comercialmente. El confinamiento supuso unas semanas de paralización absoluta y se produjo el temor a que se paralizara también la comercialización y distribución de la carne de ovino. Casa de Ganaderos continuó recogiendo la producción de todos sus socios todas esas semanas, aunque la comercialización estuviera estancada. Ese momento de peligro se pudo solucionar cerrando unas operaciones de exportación que aliviaron el mercado interno y sirvieron como punto de arranque de nuevo al consumo. En esas semanas de parálisis la Junta acordó, creo que muy acertadamente, mantener el precio a sus socios a un nivel coherente y no repercutir el crack del mercado porque sabíamos que era transitorio, aunque eso tuviera un coste económico al final en las cuentas de la cooperativa. Pero creo que era lógico y aceptable ese esfuerzo. Ahora tenemos que trabajar para volver a nivelar las cuentas y ofrecer unos resultados saneados como siempre ha dado Casa de Ganaderos.

Están pensando en instalar un nuevo cebadero para evitar los problemas que suponen las crecidas del Ebro. ¿En qué situación está el proyecto?

El problema de las crecidas del Ebro no es de ahora mismo, pero es cierto es antes los desbordamientos eran esporádicos y ahora son recurrentes, y eso sí que es un problema actual. En el 2012 la Casa de Ganaderos levantó la última nave del centro de clasificación que tenemos en Nuez de Ebro y ya la construimos en una cota de un metro por encima de las anteriores para intentar minimizar este problema, pero aún así se vio afectada en las dos últimas riadas. Ese es un problema que debería solucionar la Administración, pero dado que no lo hace tenemos que ser nosotros los que busquemos la solución. No tenemos redactado un proyecto definitivo porque lo primero que tenemos que hacer es un estudio de las necesidades y ver las distintas posibilidades de solución.

Casa de Ganaderos tiene además una finca en Juslibol, un parque fotovoltaico y una explotación minera de gravas. ¿Cómo están funcionando estas actividades?

A principios de siglo XX se adquirió una finca rústica en Juslibol que ha sido muy positiva para la economía de la cooperativa, si bien agrícolamente era de una calidad ínfima en la década de los años 80 se utilizó para extraer gravas para la construcción en Zaragoza. Esa explotación minera está agotada pero ahora tenemos un plan de restauración, aprobado por el Gobierno de Aragón. Esta actividad se ha visto frenada en el año 2020 pero esperamos que se reactive lo antes posible. El parque fotovoltaico se construyó en 2008 y está en pleno rendimiento energético. Una de las características de Casa de Ganaderos es que a lo largo de su historia ha sabido emprender distintas actividades económicas que han servido para dar estabilidad y consistencia económica a la institución. Haber sobrevivido durante más de ocho siglos dice mucho de la institución y de los ganaderos.

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