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Expertos en educación temen un próximo curso "problemático" por el efecto covid

Forum de Infancias Aragón cree que las consecuencias negativas de la pandemia pueden percibirse con retraso. Los docentes aseguran que los alumnos han recuperado casi todos los contenidos esenciales

Los alumnos del IES Goya de Zaragoza, en febrero, cuando recuperaron la presencialidad total.
Los alumnos del IES Goya de Zaragoza, en febrero, cuando recuperaron la presencialidad total.
Guillermo Mestre

El Forum de Infancias Aragón, en el que participan profesionales de la salud, educación, ciencias sociales y el ámbito jurídico, está elaborando un análisis de los efectos de la pandemia en niños y adolescentes y alerta de que estos no se percibirán hasta el próximo curso, que podría ser «problemático». Mientras tanto, la tranquilidad parece haberse instalado en las aulas, donde los alumnos recuperan buena parte de los elementos esenciales que no se pudieron dar durante el último trimestre del curso pasado después de que la Consejería de Educación determinara que lo más coherente era no avanzar en contenidos y reforzar los impartidos. De hecho, los resultados del primer trimestre de este curso no se reflejan efectos negativos en el aprendizaje.

Para Luis Álvarez, responsable del Área de Educación del Forum Infancias Aragón, las consecuencias reales de la pandemia en las primeras etapas de la vida se percibirán en el plazo de un año o año y medio, puesto que la resiliencia en estas edades es mayor: «Ahora mismo no hay datos que se evidencien consecuencias claras de la pandemia, pero sabemos que las va a haber». Sostiene que, además de los trastornos habituales –déficit de atención, depresión o de conducta alimentaria–, se va a producir «un gran problema de rendimiento académico».

Desde el punto de vista emocional, Álvarez también señala que están empezando a aparecer comportamientos anómalos: «Hay más niños que se aíslan y algunos de ellos apenas quieren salir de casa». Los menores –puntualiza– cada vez tienen «menos expectativas»: «No tienen ilusión, creen que los problemas van a continuar y que su situación como adolescentes va a ser complicada». En vista de estos posibles problemas, el Departamento de Educación ya incluyó para este curso un plan de apoyo emocional, además de la acción tutorial que «se adapta a las circunstancias concretas del alumnado de cada centro».

Ante esta situación, el también profesor de Bioética de la Universidad de Zaragoza afirma que el próximo curso podría ser «problemático», puesto que no se están resolviendo «los problemas estructurales que afectan a la educación». «La mayor parte de los procesos de innovación educativa han quedado paralizados», lamenta. Pese a ello, asegura que aún se está a tiempo de conseguir recursos en innovación y que la generación covid sea «mejor».

En este sentido, Ángel Martínez, profesor de Magisterio de la Universidad San Jorge, detalla que, aunque se consiguió un mayor uso de los recursos tecnológicos, no se logró una mayor innovación, «salvo en un par de metodologías». «El reto es que se integren estas herramientas en la educación presencial», recalca, al tiempo que reconoce que este año está siendo «complicado», ya que no se pueden hacer apenas grupos en clase y el contacto es «raro».

Sin apenas efectos académicos

Estas previsiones de futuro, de momento, no se perciben en los centros educativos, según el informe preliminar elaborado por el Departamento de Educación, basado en las notas obtenidas por los escolares en los cursos que, hasta febrero, se vieron abocados a la semipresencialidad. Así, el estudio revela que en el 36% de los casos de 3º de la ESO se obtuvo una media superior en el primer trimestre del 2020-2021 que en el anterior. En términos generales, la calificación pasó de 6,143 a 6,178. Los resultados académicos también mejoran entre los alumnos de 4º de la ESO, cuya calificación media fue de 6,207, frente al 6,18 del curso anterior. Esta situación se repite en 1º de bachillerato, donde pasan de tener un 6,447 al 6,566 actual. Con estas calificaciones, desde Educación concluyeron que «no ha habido diferencias significativas» entre los dos cursos y, por tanto, «no se han producido efectos negativos por la situación excepcional vivida».

No tiene la misma percepción la presidenta de la Asociación de Directores y Directoras de Institutos de Educación Secundaria de Aragón (Adiaragón), Eva Bajén, quien reconoce que «ha faltado un trimestre». Un impasse formativo que se ha ido solventando durante los dos primeros de este año gracias a los planes de refuerzo elaborados por los equipos docentes: «Hay cursos en los que ya se han recuperado los contenidos esenciales que se deberían haber impartido el año pasado, y otros en los que todavía hay un retraso de unos 15 o 20 días». Confía en que al final de este curso se pueda haber superado. Por eso es crucial que «este trimestre vaya bien», en referencia al confinamiento de aulas en este periodo.

No obstante, señala que la covid continúa limitando el aprendizaje en algunas materias: «Hay asignaturas que se necesitan trabajar en aulas específicas que ahora no se pueden usar e inevitablemente están lastrando los contenidos». El aporte positivo de la pandemia –apunta– fueron las tecnologías.

En las primeras etapas, explica Ricardo Civera, presidente de la Asociación de Equipos Directivos de Infantil y Primaria de Aragón (Aedipa), los efectos no son tan relevantes. Destaca que en este curso, la evaluación inicial tuvo un mayor «valor didáctico», ya que permitió establecer las necesidades del alumnado. Basándose en ello, se determinó un «plan de refuerzo educativo de carácter individualizado». «Los centros están trabajando en ello», recalca.

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