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Aragón

Zaragoza

Vivir la pandemia en soledad pero sin sentirse solos, un reto siendo anciano

Pilar Andia, José Solanas y Julia Corchón instan a la población a que se vacunen contra la covid para superar juntos la crisis sanitaria.

De izquierda a derecha, Pilar Andia, José Solanas y Julia Corchón.
De izquierda a derecha, Pilar Andia, José Solanas y Julia Corchón.
Toni Galán

Las personas mayores han sido el colectivo más golpeado por la pandemia de coronavirus en nuestro país. En Aragón hay 152.074 personas con edades por encima de los 75 años, de las cuales 98.807 superan los 80 (según datos del Instituto Nacional de Estadística). Muchos son los ancianos que han tenido que afrontar solos en sus casas el duro confinamiento del primer estado de alarma y los meses que llevamos de crisis sanitaria; lo que no significa que lleven mal la soledad. Es el caso de José Solanas y Pilar Andia, ambas personas muy activas. Otras no tienen familia cercana viviendo en Zaragoza, como le ocurre a Julia Corchón, de 78, que vive "feliz" en una residencia. Los tres relatan sus experiencias.

Pilar Andia: "La covid me ha hecho vencer uno de mis mayores miedos, la soledad"
Pilar Andia en su casa de Zaragoza, que parece un pequeño museo.
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El teléfono de Pilar Andia no deja literalmente de 'piar'. "Yo lo llamo mi pollo", dice con simpatía esta mujer de 76 años, viuda, con dos hijas y que vive sola en su casa de Zaragoza. Se refiere a los continuos mensajes de Whatsapp que recibe a diario de familiares, amigos y conocidos, que le consultan posibles problemas y le cuentan sus alegrías o sus penas. Cuando se decretó el primer estado de alarma -en marzo de 2020- se planteó dar un giro a su vida: decidió no madrugar y estar en casa. "Me encuentro muy a gusto en ella. No salgo y son los amigos los que me vienen a visitar; siempre los mismos y cumpliendo todas las medidas de seguridad", cuenta. >>>LEER MÁS.

José Solanas: "He procurado cuidarme al máximo no solo por mí sino por los demás"
José Solanas en su casa de Zaragoza.
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Hubo una época, cuando perdió a su mujer hace 26 años, que no quería salir a la calle. Ahora, sin embargo, José Solanas, de 86 años, suele pasar todas las mañanas en la Unión de Jubilados y Pensionistas de UGT (es afiliado al sindicato desde sus inicios), donde se entretiene y hace "lo que le toque". "Voy por compromiso; no me obliga nadie. No creo en la soledad deseada sino aceptada. Por eso es bueno relacionarse; si estás solo en casa, la cabeza se deteriora", señala. José -que tiene dos hijos que residen en Utebo y Bárboles- afirma que llevó el confinamiento bien estando solo en casa, respetándolo al 100%. Y así continúa: siguiendo a rajatabla todas las medidas sanitarias. "He procurado cuidarme al máximo no solo por mí sino por los demás. Si no nos cuidamos los unos a los otros como sociedad, esto no se soluciona. Hay que saber qué se hace, dónde vas y con quién estás", subraya. >>>LEER MÁS.

Julia Corchón: "Lo único que se ha echado en falta en la residencia son las visitas"
Julia Corchón en la residencia Rey Ardid Juslibol en Zaragoza.
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Hace siete años, tras la muerte de su hermano, Julia Corchón decidió irse a vivir a la residencia de mayores Rey Ardid Juslibol en Zaragoza. "No tengo familia directa y mis sobrinos están en Tafalla. No quería estar sola ni que mis amistades estuvieran pendiente de mí", explica esta mujer de 78 años, dejando claro que la suya fue una decisión muy pensada en la que no intervino nadie. Julia es una de las 117 residentes de este centro, con capacidad para 127 personas y que no ha registrado ningún caso de coronavirus en lo que llevamos de pandemia, tal y como indica su directora, Ana Peribáñez. >>> LEER MÁS.

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