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Igor el Ruso alega neurosis de guerra para evitar la pena máxima por el triple crimen de Andorra

Un jurado decidirá esta semana si Norbert Feher debe ser condenado a prisión permanente revisable. La pandemia impide que haya público en el jucio, que las familias de las víctimas seguirán ‘on line’

Juicio contra Igor el Ruso
Juicio contra Igor el Ruso
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El estrés postraumático que padecieron muchos de los soldados que participaron en la I Guerra Mundial fue bautizado como neurosis de guerra. Para este mismo trastorno se acuñaron después términos como fatiga de batalla,  pero todos vendrían a definir el mismo problema: un desgaste psicológico que conduce al pánico y convierte la supervivencia en una obsesión delirante. El excombatiente serbio Norbert Feher (40 años), autor confeso del triple crimen de Andorra, asegura ahora padecer el también llamado shock de las trincheras. Y a esa carta se aferra en lo que parece un intento desesperado por evitar la pena máxima del Código Penal español, la prisión permanente revisable. Porque esa es la condena a la que se enfrenta en el juicio que comienza    mañana en la Audiencia Provincial de Teruel.

La pandemia y las distancias de seguridad condicionarán sobremanera la que se presenta como una cita judicial histórica, ya que las sesiones se celebrarán a puerta cerrada tanto para el público como para la prensa, que tendrá que seguir las declaraciones del acusado y del resto de comparecientes –alrededor de sesenta– a través de una sala ‘virtual’. Del mismo modo lo harán los familiares y allegados de las tres víctimas: el ganadero y agricultor José Luis Iranzo Alquézar (40 años) y los guardias civiles Víctor Romero Pérez (30 años) y Víctor Jesús Caballero Espinosa (38 años). El Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) les ha facilitado claves para poder seguir el juicio ‘on line’, pero tendrán que abstenerse de hacerlo aquellos que hayan sido citados como testigos: el padre y la viuda de José Luis Iranzo, entre otros.

Como ocurriera la aciaga tarde-noche del 14 de diciembre de 2017, cuando el serbio tiroteó al vecino de Andorra y a los dos agentes de la Benemérita, todo el país estará pendiente estos días de lo que suceda en Teruel. No es la primera vez que Igor el Ruso rinde cuentas ante la justicia española, que ya lo condenó a 21 años de prisión en febrero de 2020 por disparar e intentar acabar con la vida de Manuel Andreu y Manuel Marcuello en Albalate del Arzobispo, así como a otros 8 años –cuatro meses después– por los robos perpetrados en varias casas de campo en los días previos al triple crimen.

Sin embargo, esta vez no será un tribunal profesional sino un jurado quien juzgue al exmilitar, sobre el que también recayó una pena de cadena perpetua en marzo de 2019 por el asesinato de otras dos personas en Bolonia (Italia). De los 36 ciudadanos preseleccionados por la Audiencia Provincial de Teruel para elegir mañana a los nueve titulares y dos suplentes que finalmente juzgaran a Igor el Ruso, solo cinco alegaron a posteriori para evitar el mal trago. Una estudiante que se perdía los exámenes, una médico internista del Servet que no podía abandonar durante tantos días su puesto, una mujer que conocía desde pequeño a uno de los agentes fallecidos... Salvo una, todas las excusas fueron aceptadas.

Un mínimo de 30 años preso

Norbert Feher cumplió el pasado 10 de febrero 40 años, pero podría estar otros tantos o más preso por los crímenes de Andorra. Porque si bien el artículo 76 del Código Penal fijaba antes un límite de 40 años de internamiento, con la introducción de la prisión permanente revisable ese tope se desvanece. Lo que ahora se introducen son unos requisitos muy severos para obtener el tercer grado, hasta el punto de que, en caso de que la Audiencia de Teruel    dictara una condena en los términos que plantea la Fiscalía, Igor el Ruso tendría que cumplir un mínimo de 30 años para lograr la suspensión del resto de la pena. Pero si no se dan esos requisitos –entre ellos, un pronóstico favorable de reinserción–, solo una inesperada pirueta del destino o del sistema judicial podrían impedir que Feher acabase sus días en una celda. Y es precisamente esta circunstancia la que obliga a extremar las medidas de seguridad en torno al acusado, que seguirá la vista desde una cabina blindada y dormirá cada noche en la prisión de Zuera.

Son hasta siete las acusaciones particulares y populares personadas en la causa, ya que además de las familias de los fallecidos lo han hecho la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón o la Asociación Unificada de la Guardia Civil. Sin embargo, será la fiscal Carmen Continente quien lleve el peso de la acusación, y también ella propone la prisión permanente. Por cada uno de los tres asesinatos, solicita penas de 25 años, a los que añade otros 15 años por un delito de tenencia ilícita de armas y tres más por robo con violencia.

En cuanto a la responsabilidad civil, el Ministerio Público pide más de dos millones de euros en indemnizaciones, cifra que superan el resto de acusaciones. Demasiado dinero para un delincuente que ha sido declarado insolvente y que todavía no ha abonado ni un euro de los más de cien mil que debe a los vecinos a que tiroteó en    Albalate del Arzobispo. De ahí que algunas de los abogados hayan acudido a la vía de la reclamación patrimonial al Estado o tengan que acogerse a las ayudas reservadas para las víctimas de delitos violentos si quieren cobrar algo.

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