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historia

Lupercio Latrás, ese bandolero aragonés que fue espía del rey

Nacido en el valle de Hecho, vivió variopintas experiencias a lo largo de su vida, incluso, fue espía de Felipe II al sur de Francia. El profesor emérito José Antonio Salas ha investigado esta figura.

José Antonio Salas, profesor emérito de la Universidad de Zaragoza que ha investigado sobre Lupercio Latrás.
José Antonio Salas, profesor emérito de la Universidad de Zaragoza que ha investigado sobre Lupercio Latrás.
M.M.M.

"Un personaje de claros y oscuros, muy conocido y temido por sus contemporáneos, pero caído hasta el más completo de los olvidos hasta que suscitó el interés de los historiadores a principios del siglo XX. Tiene cantidad de incógnitas". Así es cómo José Antonio Salas, profesor emérito de la Universidad de Zaragoza, define a Lupercio Latrás.

Latrás nació en el valle de Hecho hacia 1555, tal y como se referencia en la Gran Enciclopedia Aragonesa (GEA). "Es un segundón del señorío de los Latrás, pero con liderazgo", añade este historiador. Una de las primeras referencias que se encuentran en los archivos, "cementerios del pasado" como los llama Salas, es de 1573. "Aparece al frente de un grupo de montañeses en conflicto con vecinos de Loarre, posiblemente por cuestión de pastos, aunque no se sabe", explica. No obstante, todo apunta que el acontecimiento que va a marcar su vida ocurre en Hecho. "Se le nombra pacificador en un conflicto de familias que se salda con 30 muertos de una parte, resultado que acusa a Latrás como favorecedor de una parte". Se le persigue y condena muerte.

Esto le obliga salir de Aragón y encuentra refugio en el sur de Francia, en el Bearn, zona con la que había una fluida relación, en parte favorecido por la similitud de su lenguaje. Se hablaba el occitano y era tierra de hugonotes. "Esto provoca que sea perseguido por la Inquisición. En cambio, para la monarquía es magnífico que esté allí en ese momento, cuando hay tensiones entre el reinado de Felipe II y Francia", sostiene Salas. El desenlace de este capítulo es que se convierte en espía: el conde de Chinchón es mediador y como intermediario, el hermano mayor de Lupercio Latrás, Pedro.

Este aragonés regresa, pero las acusaciones siguen vigentes. "Durante un año y medio o dos años vive a salto de mata, actúa como un bandolero. La corte se pregunta qué puede hacer con él", plantea Salas, que ha estudiado la persona de Latrás junto a su compañero Gregorio Colás. Una amnistía con condiciones es lo que se delibera. Pero el requisito es ir a los tercios: "Le ofrecen ser capitán de un destacamento, para lo que tenía que contratar a unas 200 personas".

Su nombramiento como capitán acontece en septiembre de 1582 y cuatro meses más tarde embarca hasta Sicilia. "Allí está unos años en los que aprovecha para resolver su litigio con la Inquisición yendo a Roma y pidiendo la absolución papal", desvelan los archivos. Su estancia en Italia finaliza y decide regresar a su cuna, posiblemente valorando la posibilidad de trasladarse a Flandes, donde ya habían viajado algunos de sus tíos. "Pero la historia se tuerce", Salas califica lo siguiente como algo “inexplicable”. “El navío que lo tiene que traer a España desembarca en las Azores”, relata este profesor que hace unos días impartió una conferencia sobre el personaje. Al parecer, Lisboa es el primer punto de la península ibérica donde es encarcelado. De vuelta a Aragón, se pone al servicio del conde de Ribagorza en el contexto de un conflicto con sus vasallos. Curiosamente, este conde era enemigo por motivos familiares del conde de Chinchón, antiguo contacto de Lupercio.

Periplo de Lupercio Latrás por Europa

En el valle del Ebro buscó refuerzo y lo encontró en un grupo de pastores del valle de Tena enfrentados contra los moriscos. Una "escabechina", dice José Antonio Salas, es lo que acontece en Pina de Ebro según se desprende de los testimonios que han trascendido, en los que se cuenta que incluso despeñaron a personas desde el campanario. Unas 300 personas fueron asesinadas. En cuanto al conflicto del conde de Ribagorza, fracasa.

En el mapa, la próxima parada de Lupercio Latrás se sitúa en Aínsa. "Lupercio ocupó la villa, haciendo creer a los de la villa que actuaba en nombre del rey. Reaccionaron fulminantemente la monarquía y los diputados aragoneses, que pusieron precio a la cabeza del bandolero, quien respondió bajando con su gente a Zuera y poniendo a su vez precio a la cabeza del virrey de Aragón", cuenta la GEA. Salas referencia los textos de Argensola al respecto: "Esta insolencia y desacato alteró todos los ánimos de la gente cuerda; pero de la plebe no fue mal recibida, porque aborrecía extrañamente al virrey".

El itinerario de Latrás se cruza con el de Barber y sus cuadrillas se unen. Cruzan Aragón, hasta las Cinco Villas, secuestrando gente, robando… Acabar con Lupercio es el objetivo definitivo, para lo que alistan a un ejército de 800 personas que sigue su rastro. Salir de Cataluña es lo que puede salvarles, por lo que se dirigen a Candasnos, un día al atardecer. Allí pernoctan, rodeados ya por las tropas perseguidoras, que se informan de dónde se habían alojado los cabecillas. Sin embargo, conocen su contraseña y logran escapar, por lo que Latrás, que en la huida pierde un zurrón, se cobija en Benabarre y tras un tiempo regresa a Francia.

"No cabía el indulto", apunta José Antonio Salas. Además, ser espía vuelve a ser su cometido: "No hemos encontrado rastros de lo que pudiera mandar Lupercio, de lo que pudiera estar estudiando, pero las crónicas dicen que mandaba informes de la corte francesa y de la inglesa". Salas cuenta que finalmente se embarca en un navío de corsarios, barco que embarranca en las costa de Santander y conlleva su detención y consiguiente traslado al Alcázar de Segovia, donde lo ejecutan.

José Antonio Salas es uno de los estudiosos que ha investigado en esta figura, junto a Gregorio Colás –ya mencionado-, que dieron con él investigando para sus respectivas tesis. Amando Melón y Ruiz de Gondejuela ya habían indagado también sobre él. "Es digno de caer en manos de un cineasta", concluye Salas.

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