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semana santa

El Refugio entrega su Cristo a los cofrades de la Piedad entre pétalos y golpes de timbal

Los trabajadores de la institución protagonizaron un acto que, en su 80 aniversario, hubo de hacerse en la intimidad y sin montar la talla en la peana.

El hermano mayor de la Piedad, Pedro Cía, coloca pétalos sobre la talla.
El hermano mayor de la Piedad, Pedro Cía, coloca pétalos sobre la talla.
Guillermo Mestre

En circunstancias normales, en un año sin pandemia, las calles aledañas a Crespo Agüero hubieran sido ayer un hervidero de fieles. Los zaragozanos gustan de ver todos los Martes Santo uno de los momentos más emotivos de la Semana Santa de la capital como es la entrega del Cristo del Refugio a los hermanos de la Piedad. Este 2021 ni la hermandad ni la cofradía quisieron renunciar a su simbólico y sentido abrazo, pero tuvieron que hacerlo en la intimidad.

Ayer no se pudo sacar la talla del Cristo en la peana, de modo que los hermanos prepararon un catafalco en la capilla para poder venerar la imagen. Fueron tres trabajadores de la Hermandad del Refugio los que inicialmente portaron la talla –Clara, Sergio y Ángel–, en lo que se entiende como un homenaje a los 24 empleados que han vivido un año extremadamente complicado con motivo de la crisis sanitaria.

De hecho, otros dos trabajadores, Merche y Julio, fueron los encargados de hacer una ofrenda floral en representación de todos los acogidos y, pese a que el aforo era muy reducido, hubo algunos beneficiarios del Refugio –Jon, Carolina y Eduard–, que también fueron testigos de esta tradición de la Semana Santa.

Después, ya en la capilla, se hizo entrega del Cristo a los hermanos de la Piedad que habitualmente son quienes elevan y hacen el anclaje de la talla en el crucifijo, pero este 2021 tuvieron que completar otra operación como fue la de colocarlo en el catafalco. La maniobra se hizo en escrupuloso silencio, roto solo por algunas expresiones de emoción y las lágrimas de más de un asistente.

Sin tocar la talla

El acto estuvo acompañado de una representación del piquete de la cofradía (tres músicos tocaron sones con coros de timbal, rasgo distintivo de la Piedad desde 1965) y tampoco faltaron los pétalos de rosa, en una bella tradición que sí hubo de reinventarse este año.

Generalmente una lluvia de pétalos acompaña al Cristo cuando sale del Refugio y es transportado lentamente en su peana a ritmo de atronadores bombos. Esta Semana Santa, dado que no puede tocar ni adorar la talla del siglo XVII, lo que hicieron los responsables de la Hermandad fue colocar una bolsita de pétalos en el asiento de cada uno de los asistentes para que pudieran lanzarlos sobre el catafalco.

Después de que la entrega se hiciera efectiva, el primero en tomar la palabra fue el hermano mayor del Refugio, Santiago Sánchez, que agradeció al Cristo la protección que ha brindado a las instalaciones, dado que no se ha registrado ningún caso de covid dentro de la institución. Quiso reconocer también «el esfuerzo, la dedicación y la predisposición» de todos los empleados de la casa y deseó que los acogidos cumplan pronto con sus expectativas. También tuvo un recordatorio Sánchez para los fallecidos en los últimos meses y para quienes han atravesado la enfermedad de los que –jugando con los títulos de la Inmortal– dijo que habían sido nobles y leales con su ciudad, heroicos contra el virus y muy benéficos, como también lo es el Refugio.

Exposición al culto

Intervino después Pedro Cía, hermano mayor de la Piedad, que rememoró cómo fue en 1941 el primer acto de entrega –tradición solo interrumpida por el confinamiento en 2020– y recordó también otro aniversario como son los 150 años de la bendición de la Piedad de Palao. De hecho, para el viernes se ha programado un acto en San Felipe –donde está la Virgen esta Semana Santa tras el cerrojazo en San Cayetano–, en el que el arzobispo Escribano bendecirá la nueva corona que se ha elaborado por encargo de la cofradía. Además, los joteros Beatriz Bernal y Nacho del Río le han cantado jotas en un vídeo que se difundirá por las redes sociales y que apuntala una magna tradición: grandes de la jota como José Oto, Felisa Galé o Jesús Gracia han cantado a la Piedad.

De vuelta al Cristo del Refugio, éste ha quedado expuesto al culto de los fieles en la capilla de las instalaciones de la calle de Crespo Agüero. Hoy, mañana y también el Viernes Santo se puede ver la imagen en horario ininterrumpido de 17.00 a 20.00. 

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