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crisis del coronavirus

Victorina regresa a Borja entre aplausos tras 233 días ingresada por covid

De 52 años y sin patologías previas, se recupera en su domicilio después de llegar a la uci del Clínico al inicio de la segunda ola y ser trasladada al San Juan de Dios en octubre.

Victorina bajó de la ambulancia que la trasladó desde Zaragoza hasta su domicilio de Borja el pasado jueves arropada por familiares, amigos y vecinos.
Victorina bajó de la ambulancia que la trasladó desde Zaragoza hasta su domicilio de Borja el pasado jueves arropada por familiares, amigos y vecinos.
J. M.

Borja recibió el jueves de esta semana entre aplausos y pancartas de bienvenida a Victorina Ruiz de la Rosa, una vecina de 52 años que ha pasado los últimos ocho meses y medio hospitalizada en distintos centros sanitarios de Zaragoza por covid-19. 233 días de una lucha que ahora continúa en su domicilio, con el apoyo y el cariño de su familia y amigos.

Victorina, de origen dominicano, llegó a la capital de la comarca de Campo de Borja hace 15 años junto a sus tres hijos. Trabajaba como ayudante de cocina hasta que en verano empezó a encontrarse mal y su día a día se alteró por completo. Lo que parecía un simple catarro se tornó de forma rápida en una enfermedad que la llevó a ingresar directamente en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza. Una de sus hijas, Jiselly Martínez de la Rosa, recuerda que su madre empezó con síntomas el 13 de julio. Estaba muy cansada, cuenta, tenía fiebre, dolor de garganta. No tenía patologías previas. Se autoconfinó y tres días después recibió la confirmación de que era positiva en coronavirus. El día 22 de ese mismo mes la trasladaron a la uci y solo una semana después le indujeron el coma y la intubaron. "El equipo médico consiguió estabilizarla, porque llegó a un hilo de fallecer por falta de oxígeno", cuenta. El virus le había afectado al aparato respiratorio, y le diagnosticaron fibrosis pulmonar. Estuvo en coma hasta el 15 de septiembre: "Cuando despertó no podía hablar, ni moverse. Tuvo que empezar de cero, casi como un niño". A finales de ese mes pasó a la planta de Neumología del mismo centro, donde siguió con los tratamientos.

En octubre, cuenta su hija, la llevaron al Hospital San Juan de Dios. "Estaba aislada. Tenía los pulmones muy afectados, le diagnosticaron una cardiopatía...". Jiselly solo tiene palabras de agradecimiento para todos los que atendieron a su madre durante este largo periodo: "Logró ponerse de pie, hablar, volver a comer… Cuando nos dijeron que le daban el alta, el jueves pasado, no nos lo podíamos creer después de que un sinfín de médicos nos dijeran que no había nada que hacer". Para llegar a este momento, hay también un intenso trabajo de rehabilitación detrás para conseguir una movilidad que había perdido.

Victorina, junto a un fisioterapeuta del Hospital San Juan de Dios, en Zaragoza, antes de recibir el alta.
Victorina, junto a un fisioterapeuta del Hospital San Juan de Dios, en Zaragoza, antes de recibir el alta.
Guillermo Mestre

La llegada a Borja fue un momento "muy especial". Victorina salió de la ambulancia que la trasladó a su domicilio entre aplausos de sus familiares, vecinos y amigos, que la esperaban con pancartas y ramos de flores. El Ayuntamiento le dio la bienvenida con un vídeo que colgó en las redes sociales y un mensaje en el que relatan que Victorina "es un ejemplo de fuerza y superación". Trasladan, además, el agradecimiento a "la Policía Local, Bomberos, voluntarios y Protección Civil por colaborar en el recibimiento con este nuevo canto a la vida". "Estamos muy agradecidos por las muestras de cariño", indica su hija, visiblemente emocionada.

Desde entonces, se recupera en casa con oxígeno y trata de superar las secuelas que le ha provocado esta enfermedad. "De ánimo está muy bien, tratamos de darle esperanza. Ahora de lo que se trata es de lograr que se cure cuanto antes y que tenga la mejor calidad de vida posible", resume su hija Jiselly, que reitera la ayuda que han proporcionado a su madre, tanto los equipos sanitarios de los dos hospitales en los que ha estado como los vecinos y autoridades de Borja: "Hemos sido afortunados, porque el pueblo entero se ha volcado con ella".

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