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coronavirus

Generación covid: "Ser padres es difícil de por sí y vivirlo solos este año ha sido duro"

Los niños nacidos al inicio de la pandemia preparan estos días su primer cumpleaños. A ellos y a sus progenitores les ha faltado tener cerca a la familia, socializar y dar paseos.

Claudia y Juan con su hijo Alex, nacido en 2020.
Claudia y Juan, con su hijo Alex.
HA

El primer año de vida de los nacidos en 2020 ha estado lleno de restricciones, salidas en franjas horarias, confinamientos y abuelos solo por videollamada. Sus padres han tenido más miedos, han echado en falta el apoyo de familiares y amigos pero, en muchos casos, han contado con más tiempo para dedicarse en exclusiva a los bebés, aunque haya sido por las consecuencias negativas de la pandemia de covid-19.

Aragón registró 8.783 partos el año pasado, 512 menos que en 2019, siguiendo la tendencia descendente de la natalidad de los últimos años, según los últimos datos del Gobierno de Aragón. No ha habido 'baby boom' tras el confinamiento decretado el 14 de marzo de hace un año, como algunos auguraban en un primero momento, porque a la crisis sanitaria le ha seguido una económica.

"Ser padres es difícil de por sí y vivirlo solos este año ha sido duro", confiesan Claudia Almenara y Juan Maeso, una pareja de 36 y 38 años, que tuvo a su hijo Alex el 6 de abril del año pasado. Ese día era "justo nuestro aniversario de boda", recuerdan. El día anterior ingresaron en el hospital "después de los aplausos", una de las referencias de los primeros meses de pandemia, los que los ciudadanos confinados daban todos los días a los sanitarios desde sus balcones, a las 20.00. El pequeño nació al día siguiente, curiosamente, también a la misma hora. 

Sola en el parto

Claudia asegura que no tuvo miedo cuando estalló la pandemia, pero sí cuando se acercaba el momento de dar a luz. Lamenta que su pareja no pudiera estar en el parto, pero guardan buenos recuerdos de su paso por el Clínico de Zaragoza, del personal y de que "la planta de maternidad la tenían blindada"

"Teníamos miedo de salir a la calle, de tocar el coche, íbamos con el bebé tapado"

El día que les dieron el alta reconocen que "teníamos miedo de salir a la calle, de tocar el coche, íbamos con el bebé tapado". En pleno confinamiento, su vida se redujo a su casa donde, confiesan, "nunca habíamos pasado tantas horas", y muchos paseos se limitaban a una salida a la terraza. Echaron en falta a la familia, padres y abuelos, aunque parte vive cerca de ellos, en el mismo barrio zaragozano de Casetas donde residen. "Tener a tus padres en esos momentos de frustración del principio como apoyo hubiera estado muy bien", apunta Juan. El miedo a poder contagiarles hizo que activaran la distancia social necesaria. Algunos amigos que ya habían sido padres antes de la pandemia les aseguraban que ahorrarse las visitas de las primeras semanas tenía un lado bueno, ganar en tranquilidad.

Alex nació el 6 de abril de 2020.
Alex nació el 6 de abril de 2020.
HA

Les tocaron las primeras revisiones del pequeño en plena pandemia, muchas por teléfono, que hubieran preferido en la consulta. "Hemos tenido mucha suerte porque al no estar en contacto con mucha gente no se ha puesto malo en todo el año", afirma Claudia.

Al principio les preocupó si a su hijo le resultaría más difícil relacionarse después de meses viendo solo a sus padres. "Yo pensaba que le costaría más abrirse a la gente, tenía miedo de que estuviera más aislado, pero luego le ha gustado mucho salir a la calle y ver a otros niños", cuenta.

No fueron los primeros meses que imaginaban de presentar al bebé, pero tuvieron tiempo para dedicárselo a él al 100%, aunque fuera por una crisis sanitaria y económica. Juan trabajaba en la hostelería y la pandemia aceleró el cierre del mítico Bar Artigas de Zaragoza en el que era camarero. Confiesa que en otro momento lo hubiera llevado peor, pero el parón "me vino bien por el tiempo que he podido pasar con él", aunque no olvida que "lo que ha pasado en el mundo es horrible". Este año ha aprovechado para retomar sus estudios de acupuntura. 

Para Claudia, que estudió Trabajo Social, el año trajo no solo a su hijo sino la publicación de su primer libro, 'La cena', escrito antes de la pandemia. Es dependienta en un comercio, pero su pasión es la escritura. Sus amigos le comentan que ya solo le falta "plantar un árbol". El último año ha sido, en todos los sentidos, como padres primerizos y pareja, "un reto", pero que sienten que han superado.

"Es muy diferente, te falta esa alegría de compartirla con los demás"

Leyre cumple un año en marzo de 2021 y su hermana Naya.
Leyre y su hermana Naya, este año.
Fernando Paules

Leyre cumplirá un año el 19 de marzo. Sus padres, Miriam Aznar y Luis Miguel Giménez, una pareja de Sariñena, han vivido estos meses de forma muy distinta a los primeros de su hermana Naya, de 5 años. "Se me ha hecho muy duro. Es muy bonito, pero al tener otra comparas y es muy diferente. Te falta esa alegría de compartirla con los demás", cuenta Miriam, de 35 años.

"No te pilla nada de nuevo, pero los primeros días se hicieron duros, sin que los abuelos, que los tienes cerca, pudieran disfrutarla. Da rabia y es triste no poder salir a pasear y que la vean", recuerda sobre el confinamiento y las franjas horarias por edades para repartir la calle. "Mucha gente de la familia aún no la conoce", lamenta, sobre todo, los que viven fuera de la localidad oscense. 

Asegura que miedo a que se contagiara de covid no ha pasado porque "tienes la esperanza de que a los niños no les afecta tanto como a los mayores", pero sí, "respeto". La pequeña ha ido a la guardería desde los seis meses y las dos hermanas asisten sin mascarillas en clase porque son menores de seis años. Es consciente de que "existe el riesgo de que se contagien", sobre todo, "por nosotros, las familias".

Miriam Aznar y Luis Miguel Giménez junto a su hija recién nacida, Leyre.
Miriam Aznar y Luis Miguel Giménez, junto a su hija recién nacida, Leyre, hace un año.
M. A.

Para Leyre, han sido más solitarias sus primeras Navidades, no tuvo su primera visita a los Reyes Magos en el pueblo ni fiestas patronales. "Con la mayor hice un álbum del primer mes solo con la gente que te venía a visitar y lo que hacíamos", recuerda. Las fotos de los primeros meses de la pequeña "son todas en casa, en el sofá y poco más".

"La quiero bautizar pero tengo al padrino en Pamplona y a la madrina en Barcelona"

Fue más difícil gestionar los celos de la mayor durante el confinamiento. "No es lo mismo si tienes la rutina del colegio, que ella se airea, pero al estar todo el día lo llevaba mal y pedía mucho ir con los abuelos, para sentirse el centro", recuerda, algo que no podía hacer por precaución.

La semana que viene, para soplar la primera vela de cumpleaños de Leyre, que coincide con el Día del Padre, había pensado celebrarlo con los abuelos en el jardín de uno de ellos, para estar al aire libre, pero como dan frío tendrá que esperar. Como el bautizo. "La quiero bautizar pero tengo al padrino en Pamplona y a la madrina en Barcelona", cuenta, por lo que con el cierre perimetral de las comunidades es imposible que se desplacen. "Cuando se pueda lo haremos", dice, pero pensando ya en el verano. Para entonces, Leyre ya andará porque "ya casi se va sola", pero "lo importante es que se pueda hacer un día y que puedan estar sus padrinos".

Confinamiento con tres hijos en casa

Elisa de 10, Guillermo de 8 y Celia de 1 hijos de Julia, en 2020.
Julia con sus hijos Elisa, Guillermo y la pequeña Celia, durante el confinamiento en 2020.
HA

A Julia Pendás, de 38 años, el confinamiento de marzo pasado le cogió con su hija Celia de tres meses y los mayores, Guillermo y Elisa, que hoy tienen 8 y 10 años. "Y un marido esencial", añade, en referencia al adjetivo más repetido desde que se declarara el estado de alarma, para las actividades que no pararon por la pandemia. "Las primeras semanas fue horrible y caótico y aún así, agradecida de que tuvieran hermanos para jugar y una terraza", recuerda sobre el encierro en el domicilio. La situación mejoró porque, como habían previsto ya antes, "mi pareja se cogió el permiso de  paternidad después y eso nos salvó la vida", afirma. 

Las revisiones médicas han sido presenciales e incluso agradece tener ahora comunicación con su pediatra a través del correo electrónico y que alguna consulta, si es solo para dar resultados, sea telefónica. 

"Hay madres preocupadas por la posibilidad de verse solas el día del parto o por no poder estar acompañadas en las pruebas diagnósticas"

En su caso, ha echado de menos "no poder juntarte con otras madres, que hace que la crianza sea una experiencia más placentera. En solitario es más duro. Necesitas sentirte acompañada, alguien que te diga que le pasa lo mismo", explica la también miembro de la asociación Vía Láctea, que ayuda a madres con la lactancia materna. En el caso de la organización "el impacto más grande es que no podemos hacer grupos de madres y ha sido necesario buscar medios telemáticos". En Zaragoza, se reúnen en la Casa de la Mujer. Ahora atienden a madres con cita previa. En esta etapa cree que "ver que hay más mujeres con tus problemas ayuda a resolverlos", asegura, algo más complicado ahora por las restricciones.

Desde que estalló la pandemia, las dudas sobre lactancia segura que han sido "más o menos las mismas de siempre" como problemas de agarre, grietas, ganancia de peso, alimentación complementaria o destete. Pero han tenido llamadas de "madres preocupadas por la posibilidad de verse solas el día del parto o por no poder estar acompañadas en las pruebas diagnósticas". 

Elisa de 10, Guillermo de 8 y Celia de 1, hijos de Julia
Elisa, Guillermo y Celia, en una imagen de este año.
HA

Espera que "cuando se pueda volver a la normalidad, se vuelva" y no se den pasos atrás, como considera que fue el intento de prohibir en noviembre del año pasado que las embarazadas fueran acompañadas a dilatación en el hospital Clínico. 

Entiende el descenso de los nacimientos. "En gran parte tiene que ver la crisis sanitaria, pero hay mucha gente en paro, que ha perdido ingresos o con inseguridad laboral tremenda y no pueden ser padres en estas condiciones", señala.

En la situación económica actual, "plantearte una maternidad es más complicado", coincide Concha Ferrer, presidenta del Colegio de Médicos de Zaragoza. En las consultas de pediatría se han reducido los pacientes, no solo por la atención telefónica. "Los catarros no han venido este año como en otros", apunta, por la distancia social y el uso de mascarilla.

La doctora cree que parte de "la telemedicina se quedará".  El aumento de las consultas telefónicas, que aún se mantiene, recuerda que "ha sido una manera de proteger de contagios". Ahora cada profesional "decide cómo es el contacto" con la familia. "Es labor del pediatra en el seguimiento cómo lo realiza o se plantea hacerlo", explica. Sin embargo, cree que se irá recuperando cierta "normalidad", que "va a estar muy en dependencia del grado de vacunación", que debe avanzar para lograr una inmunidad suficiente. 

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