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Una recreación virtual permite contemplar las pinturas murales de Sijena antes del incendio de 1936

Se trata del trabajo fin de grado de un estudiante de la Universidad San Jorge de Zaragoza, Alejandro Núñez, que ejerció durante dos años como guía voluntario del monasterio.

Alejandro Núñez, frente a una de las escenas recreadas de forma digital.
Alejandro Núñez, frente a una de las escenas recreadas de forma digital.
Heraldo.es

A la espera de que las pinturas murales de la sala capitular del monasterio de Sijena vuelvan a Aragón, ya hay una nueva forma de contemplarlas en su ubicación original, y además, de forma completa, sin los graves daños que el fuego ocasionó sobre este magnífico conjunto pictórico del siglo XIII, que, junto al resto del cenobio, ardió durante el incendio de 1936. Y todo gracias a las nuevas tecnologías.

Alejandro Núñez, natural de Ágreda (Soria), ha sido el último en aplicarlas y llevar a cabo una recreación virtual del espacio. Se trata de su trabajo fin de grado y en total, ha invertido año y medio en su desarrollo. El joven ha estudiado Diseño y Desarrollo de Videojuegos en la Universidad San Jorge de Zaragoza.

La recreación se basa en antiguas fotografías en blanco y negro, realizadas antes del incendio, y, aunque no muestra los extraordinarios colores de los frescos, entre los que predominaba el azul, el más cotizado de la época, sitúa las pinturas en su lugar original y además, incorpora una voz en off que describe las diferentes escenas, donde se alternan imágenes del Antiguo y el Nuevo Testamento. De fondo, suenan los cantos de las últimas religiosas en ocupar el monasterio, las hermanas de Belén, que se marcharon el pasado verano, al considerar que ya no se cumplían los requisitos necesarios para su vida de recogimiento y silencio, especialmente tras la llegada de las últimas 44 obras procedentes del Museo de Lérida. 

Una recreación virtual es el trabajo fin de grado de un estudiante de la Universidad San Jorge de Zaragoza, Alejandro Núñez, que ejerció durante dos años como guía voluntario del monasterio.

La recreación también muestra otro elemento esencial de la estancia, su magnífico artesonado mudéjar, y en este caso, lo hace en color, aunque sin ser un reflejo fiel del original, ya que "carecemos de datos suficientes sobre su decoración y únicamente, refleja las formas y estética del momento, es decir, del arte bizantino", indica Núñez. "He utilizado los colores bases, con el ánimo de diferenciar las figuras geométricas, sin más pretensiones, ya que la decoración original de la techumbre era mucho más compleja y rica", aclara el joven, que, como colofón, también ha simulado el efecto que sobre el mismo tendría la entrada de la luz.

"Mi idea era ofrecer una visita turística en realidad virtual, es decir, mostrar cómo era la sala y además, ofrecer información del conjunto pictórico, recreando ese ambiente místico y único que debió tener en su momento, jugando con la luz e incorporando la música", indica el joven, que conoce con detalle el espacio y en general, el monumento, donde ha ejercido durante dos años como guía voluntario.

"A raíz de la amistad con el sobrino de una de las religiosas, estuve colaborando en varias ocasiones en trabajos de limpieza y mantenimiento del monasterio y después, acabé integrándome en el grupo de guías voluntarios", explica Nuñez. Y, probablemente, debido a esta labor, su recreación virtual simula una visita guiada, ideal, según apunta, para ser instalada en un museo o en la propia sala capitular y disfrutar a través de unas gafas 3D. También hay una versión para ordenador y en un futuro, podría alojarse en una página web y resultar más accesible.

Para desarrollar este proyecto, el joven ha contado con la colaboración y ayuda de los responsables de la empresa en la que llevó a cabo sus prácticas, Imascono. Según detalla Núñez, lo más complicado ha sido la reproducción del artesonado, totalmente desaparecido, y después, el engranaje de las imágenes con la narración y los cantos. «Ha sido un trabajo complejo y laborioso», señala.

Al joven le gustaría ver volver las pinturas murales, expuestas en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), "siempre que se cumplan las condiciones de conservación adecuadas", puntualiza. Para ello, todavía resta esperar al pronunciamiento del Tribunal Supremo, que debe decidir si confirma o anula la sentencia judicial que ordena su reintegración al monasterio de Sijena, donde todo está listo para su regreso.

El sueño de Juan Naya

En 2019, ya se presentó un proyecto con ciertas similitudes, aunque mucho más ambicioso, ya que se trata de una recreación virtual minuciosa y completa. De hecho, a través de las técnicas utilizadas en el propio románico, vuelve a dotar de color a las pinturas murales y además, incluye una reproducción física a escala del extraordinario artesonado. Detrás de esta iniciativa, está el sueño del astrofísico Juan Naya, natural de Villanueva de Sijena, que, junto a un equipo de profesionales de diferentes disciplinas artísticas, ha dedicado varios años a la recreación de la sala capitular.

El proyecto, que todavía está en proceso, recibió el reconocimiento de la asociación Hispania Nostra, dentro de sus premios anuales a las Buenas Prácticas, en la categoría de Señalización y Difusión para el Patrimonio Cultural y Natural. El jurado destacó la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación para recuperar un bien cultural de gran valor patrimonial y simbólico, cuyo formato permitirá además una difusión fácil y accesible.

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