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Los bares de Huesca abren ya hasta las 22.00 y los de Zaragoza y Teruel piden ampliar más sus horarios

La resignación en Zaragoza y Teruel contrasta con el optimismo en Huesca.

Terrazas llenas anoche en la plaza del Mercado de Huesca
Terrazas llenas anoche en la plaza del Mercado de Huesca
Rafael gobantes

Los hosteleros de Teruel y Zaragoza instaron este viernes a ampliar más los horarios de cafés, bares y restaurantes ante el alivio "insuficiente" que ha supuesto la última relajación de las medidas contra la covid-19, que ha hecho posible la apertura de la actividad no esencial hasta las 22.00 en la provincia de Huesca, las 20.00 en Zaragoza y las 18.00 en Teruel.

El optimismo de los empresarios oscenses, que han recuperado las cenas tras un duro inicio de año, contrasta con la resignación de Zaragoza y Teruel. En la capital, las dos horas de más apenas se notaron en la facturación, aunque los hosteleros esperan que pronto se pueda ampliar hasta las 22.00.

En Teruel, la CEOE reclamó "la relajación de las restricciones" ante la evolución positiva de la pandemia en la ciudad, que ha logrado reducir notablemente su incidencia acumulada.

Ubaldo Pacheco (arriba), Lucía Aguilar (izquierda) y Álvaro Gracia (derecha)
Ubaldo Pacheco (arriba), Lucía Aguilar (izquierda) y Álvaro Gracia (derecha)
HA
Álvaro Gracia, propietario de un bar restaurante en Huesca: "Al recuperar las cenas, pondré a dos trabajadores a jornada completa"

Los bares y restaurantes de la provincia de Huesca recuperaro los servicios de cenas, después de que la DGA aceptara ampliar el horario de cierre de los establecimientos hasta las 22.00 por la baja incidencia. "Lo estábamos esperando desde hace días como agua de mayo porque la gente tiene muchas ganas de salir aunque sea a tomarse un bocadillo, una tostada o una ración", valora Álvaro Gracia, propietario del Bar Restaurante Álvaro, que tiene reservas para todo el fin de semana. Sus expectativas son optimistas y de hecho la próxima semana espera poner a jornada completa a dos trabajadores que solo hacían media. "Hasta ahora me quedaba yo solo para preparar los pedidos a domicilio", explica. Calcula que recuperar las reuniones de tarde, las cenas, el fútbol y todo lo que conlleva, le puede suponer hasta un 40% más de facturación.

Para el Restaurante Antillón, este aumento de horario puede traducirse en un primer momento en un 10% más de venta "aunque será más si se recupera lo que había antes, que se llenaba los fines de semana", espera Borja López. En su caso de momento no reforzará personal porque tras el ERTE del primer estado de alarma recuperó a toda su plantilla. Mientras, el Restaurante Fontao estima un incremento del 20% de negocio gracias a las cenas, según Belén Castro. "La gente que salía a merendar hasta ahora le falta una ‘horeta’ más porque irse a casa a las ocho de la tarde era muy precipitado", señala.

Los beneficios de este aumento horario se extienden a todos los proveedores de la hostelería. "Esto es una rueda muy grande porque nosotros trabajamos con productores finales y por tanto beneficia al de la bodega, al del aceite, al de la fruta, al ganadero, al que hace uniformes...", destaca Luis Cabrero, director de ventas de producto fresco del grupo Cabrero e Hijos. Son solo dos horas, pero les dan "casi la vida por la costumbre de ir a tomar un vino, una caña o una tapa después del trabajo". De momento, han notado "un poco más de alegría" en los pedidos de estos días, "pero todavía es pronto, se notará más a partir de la semana que viene", augura. 

Ubaldo Pacheco, dueño de un bar-restaurante en Teruel: "Con el frío que hace en Teruel, me dolía decir a la gente que no entrase"

Ubaldo Pacheco, que regenta en la capital turolense el ‘Bar Pepe’, se mostraba "medio contento". A la espera de que desconfinen la ciudad -es la única en Aragón que sigue aislada perimetralmente-, la apertura del interior de los establecimientos hosteleros al 30% supone, al menos, "un alivio". "Ya era hora; estos meses atrás han sido catastróficos", afirmaba.

Según cuenta, le ha dolido mucho tener que decir a sus clientes que no podían entrar al bar, sobre todo en invierno. "Con el frío que hace en Teruel, me dolía decir a la gente que no entrase", comenta. Explica que, al estar ubicado su local en las proximidades del hospital Obispo Polanco, llegaban muchas personas, algunas de ellas mayores, que querían comerse un bocadillo o tomar un café tras una consulta médica "y tenían que quedarse en la terraza; muchos lo tomaban como algo personal y decidían irse".

Trabajar solo con la terraza al 50% de su aforo ha sido para Ubaldo todo un reto. "Este invierno ha nevado mucho, ha llovido con intensidad y ha habido muchos días con fuerte viento; mis toldos no aguantaban todas esas inclemencias y hemos tenido que superar muchas dificultades", lamenta.

Sostiene que las limitaciones por la covid le están quitando mucha clientela "y mucho potencial" a su negocio. Explica que, aún ahora, mientras Teruel siga confinada, no podrán acudir a su bar los trabajadores temporales del aeropuerto y de talleres y empresas de la ciudad que suelen hospedarse en un hotel cercano. También le faltan los turistas que los fines de semana visitaban Dinópolis, el Mausoleo de los Amantes y las torres mudéjares. "Son muchas pérdidas -subraya-, tengo que asumir los gastos fijos al 100% y los ingresos se han reducido a un 40%. ¿Cómo supero esta situación?".

Cerca de allí, en el café ‘Andén 11’, su propietario, Álvaro de Diego, explicaba que sus clientes se habían alegrado de poder consumir en el interior del local. "Bien es verdad -matizaba el hostelero- que con tanto cambio de normas la gente ya no sabe qué se puede hacer y qué no". Destacaba que en la terraza "lo único que cabe es tomarse un cortado en medio minuto y marcharse".

Lucía Águilar, camarera en el tubo de Zaragoza: "No es la solución definitiva, pero sí un pequeño respiro"

Los locales del Tubo, epicentro del taperío en Zaragoza, estrenaban el horario con cierta resignación. "No es la solución definitiva, pero sí un pequeño respiro", valora Lucía Aguilar, camarera en el Bula Tapas de la calle de los Mártires. "En cualquier caso, poner alguna cerveza o ración más durante dos horas de la tarde tampoco alivia, necesitamos que por lo menos nos dejen abrir hasta las 22.00 para poder servir cenas", añade la trabajadora, quien matiza que en el local, antes de la pandemia, se tenía la cocina abierta hasta la medianoche. "Y aún había quien se quejaba de que se cerrase tan pronto. Eso permite generar unos ingresos que ahora son imposibles de igualar", lamenta.

En el local de al lado, el Refugio del Tubo, el propietario, Miguel, se muestra más crítico con "las idas y venidas" en las medidas adoptadas por el Ejecutivo autonómico. También lamenta el "escaso impacto" que la ampliación del horario de apertura tendrá en su local: "Aquí vivimos de las comidas, necesitamos poder servir cenar, y el estar abiertos de 18.00 a 20.00 nos soluciona más bien poco". En la terraza de su establecimiento había tres ingleses disfrutando de una cena temprana. "A estas horas solo comen los rezagados", puntualiza.

En el Refugio había antes de la pandemia 5 empleados, de los que solo queda una y otra que está en ERTE, además de Miguel y su mujer. "Es un desastre, la única manera de que se reactive algo la hostelería es que se permita el turismo entre comunidades", dice.

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