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La primera vuelta al sol de los vehículos de intervención rápida (VIR) en Aragón

Tiene apariencia de turismo, pero en su interior viajan tres profesionales que cuentan casi los mismos recursos materiales que una UVI móvil.

"Ahora vamos". Es la respuesta que da Eva Álvaro, médico de un vehículo de intervención rápida (VIR) cuando le suena el teléfono. Tienen un aviso y tanto ella como sus compañeros se ponen en marcha. David Sancho es el enfermero y Santiago Petisme el conductor de este servicio a domicilio. Las luces azules iluminan el garaje del Centro de Especialidades Médicas Inocencio Jiménez de Zaragoza. Este lugar a las 8.00 es un ir y venir, actividad que no cesa en todo el día porque la atención es ininterrumpida: durante las 24 horas de los siete días a la semana.

Existen dos VIR y su apariencia es de turismo, pero por dentro es casi como una UVI móvil, les falta la camilla. Un monitor, respirador, aspirador, bomba de perfusión o balas de oxígeno son algunos de los recursos materiales que portan. También maletines respiratorio, circulatorio, pediátrico o de curas, además de un collarín. "En principio somos un recurso que no tenemos capacidad de transporte", explica Álvaro. En caso de que sea necesario un traslado contactan con una ambulancia de soporte.

En febrero de 2020 comenzaron los primeros servicios de esta modalidad de atención a domicilio, una creación que coincidió con los primeros contagios de coronavirus en España.
"El coronavirus nos sorprendió a raíz del iniciarlo"

Los VIR de Aragón han dado su primera vuelta al sol. Nacieron en febrero de 2020, cuando las noticias sobre el coronavirus comenzaban a ser más cercanas, aunque ya estaba previsto su inicio. El motor de este vehículo se había preparado y la llegada de la covid-19 aceleró el proceso, tanto que en muchos casos se convirtieron en el primer eslabón de la cadena del diagnóstico. "La pandemia fue el detonante para decir 'salimos ya'", manifiesta Isabel Gállego, directora médico del 061. "El coronavirus nos sorprendió a raíz del iniciarlo", coincide el enfermero Fernando Torres, quién estuvo en el primer turno del servicio. "En esos momentos el sistema y los centros de salud estaban prácticamente desbordados, no tenían suficiente preparación. Los pacientes se quedaron aislados en sus casas casi sin asistencia sanitaria", recuerda su compañero Roberto Asún, médico de VIR.

"En un día atendíamos 19 y 20 servicios"
Preparativos del Vehículo de Intervención Rápida (VIR), en el Centro de Especialidades Médicas Inocencio Jiménez de Zaragoza.
Preparativos del Vehículo de Intervención Rápida (VIR), en el Centro de Especialidades Médicas Inocencio Jiménez de Zaragoza.
Francisco Jiménez

Las ruedas de los VIR han recorrido durante la pandemia carreteras de las tres provincias aragonesas, ya fuera para atender o para realizar pruebas de diagnóstico del coronavirus. "Nosotros realizamos la primera PCR en Aragón. Un día, antes de las 6.00, recibimos la llamada y fuimos a hacerla", rememoran. Entonces las guardias eran de 16 horas, se ampliaron a 24, pero el tsunami de servicios obligaron a hacer dos turnos de 12 horas. "En un día atendíamos 19 y 20 servicios", dice el enfermero David Sancho.

"Hemos ido aprendiendo conforme pasaba"

"Ha sido un trabajo de adaptación porque estábamos en plena pandemia y fue desarrollar un servicio nuevo con unas necesidades muy superiores a las habituales", apunta Eva Álvaro. Ha sido una evolución a la par de la pandemia, aspecto en el que coinciden estos profesionales. "Hemos ido aprendiendo conforme pasaba", añade Torres.

Ese cambio ha implicado a todas las áreas del 061, también al centro coordinador. Ellos son los que avisan a los sanitarios del VIR, en función de la urgencia y disponibilidad. Tras recibir la llamada se dirigen al domicilio del paciente. "Tenían miedo de que fuésemos. De ir al hospital más, pero también de que fuéramos nosotros. Cuando pasó la primera ola brutal, en mayo, nos encontrábamos pacientes con problemas muy avanzados que tal vez de normal hubieran llamado antes. Por ejemplo, infartos evolucionados de una semana", cuenta Álvaro.

"Se presentan situaciones muy duras"

Todos ellos inciden en la parte social de su trabajo. "Se presentan situaciones muy duras", reconoce Sancho. Ver el entorno del paciente, transmitir pautas al personal de las residencias en momentos de incertidumbre o explicar que se tenían que aislar cuando las condiciones de las viviendas no eran las más apropiadas son algunos de los episodios que enumeran. "El Servicio Provincial de Salud Pública buscó emplazamientos para esas personas que no podían aislarse en su domicilio. Desde el 061 hacíamos la vigilancia", manifiesta Gállego.

El valor del trabajo equipo

"Sois todos maravillosos. Ha sido una entrega excepcional", les agrace la directora médica del 061. "Con la pandemia nos hemos dado cuenta del valor del trabajo en equipo. Se trabaja mucho mejor, se rinde mejor que solos", añade Gállego.

Los halagos entre ellos demuestran esa conexión. "Destacaría la labor de los conductores. No sabes lo que es estar con un EPI puesto en una casa que sospechas que es positivo y él está fuera con todo el material ayudándonos. Sin ellos no sé cómo podríamos trabajar", ensalza Eva Álvaro. Santiago Petisme, al volante del VIR, aprovecha para recordar que circulan por la ciudad. "Por ejemplo, en los cruces, aunque llevemos sirenas y las luces, no se nos ve, como una ambulancia. Esperan algo grande y somos nosotros con el cochecillo", avisa Petisme.

"Se ha puesto de manifiesto la importancia de la medicina extrahospitalaria"

El balance es positivo. "Se ha puesto de manifiesto la importancia de la medicina extrahospitalaria. Tenemos un sistema muy centralizado en el hospital, con mucha innovación. Fuera del hospital también hay medicina y esta pandemia lo ha demostrado”, concluye Roberto Asún.

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