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Aragón

PANDEMIA

Cuatro meses de toque de queda: ¿Está siendo una medida efectiva?

Las multas por saltarse los horarios en Zaragoza superan ya las 3.700. Los cambios horarios alteran el reloj biológico y pueden producir una sensación de "letargo emocional".

Controles en Zaragoza a las 22.30 para comprobar que se respeta el toque de queda.
Controles en Zaragoza a las 22.30 para comprobar que se respeta el toque de queda.
Toni Galán

Para unos es el arma más eficaz para combatir el virus. Para otros, una restricción gratuita que apenas tiene incidencia. Sea como sea, están a punto de cumplirse cuatro meses de la imposición del toque de queda, que despeja las calles aragonesas a las diez de la noche. La vida nocturna se cortó de raíz el pasado 25 de octubre cuando los contagios comenzaban a dispararse tras el fin de las vacaciones de verano. No fue, no obstante, la purga de Benito, porque la incidencia en pleno toque de queda no dejó de descontrolarse en las semanas siguientes y, sobre todo, después de Navidad. ¿Es efectivo el toque de queda en pandemia? ¿Es útil cuando los bares ya han cerrado dos horas antes? ¿Es un capricho fijar la hora a las 23.00, a las 22.00 o a las 20.00 como hacía Castilla y León hasta que ayer se lo tumbó el Supremo?

Desde el área de Sanidad del Gobierno de Aragón explican que “una medida por sí sola nunca es efectiva, sino que tiene que ir acompañada por otras” como las restricciones de aforo, los cierres perimetrales o el adelanto del cierre de los comercios. Recogen así la tesis del propio Fernando Simón, epidemiólogo y director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, que considera que no se puede achacar el descenso de contagios a una sola decisión, aunque -a la vez- cree que la medida más efectiva de cuantas se han tomado hasta ahora, aunque impopular, ha sido el cierre del interior de los bares. El experto considera, de hecho, que un toque de queda temprano tiene el mismo efecto que un cierre de la hostelería pues se trata de “condicionar el fin de las reuniones sociales, ya sea en bares o en casa”, donde los encuentros también están limitados a un máximo de cuatro personas.

Propuestas de sanción en Zaragoza en las últimas tres semanas.
Propuestas de sanción en Zaragoza en las últimas tres semanas.
Heraldo

En este sentido, ¿se está cumpliendo la norma? ¿Nos hemos acostumbrado a ‘recogernos’ pronto? Desde la Delegación del Gobierno explican que al comienzo de la pandemia se ponían muchas más multas a gente por ir sin mascarilla por la calle que por incumplir horarios; ahora, parece haberse invertido la tendencia. Mientras el uso de la mascarilla se ha interiorizado, lo de llegar a casa a las 22.00 aún cuesta. Solo en Zaragoza, desde el verano, hay constancia de 3.719 multas por estar en la calle sin causa justificada pasadas las 22.00 (409 solo en la semana del 1 al 7 de febrero). A estas actas habría que sumar también las propuestas de sanción por hacer botellón que se elevan a 1.271 en los últimos seis meses. En Huesca el incumplimiento de toque de queda ha superado las 1.170 propuestas de sanción (unas pocas menos que el saltarse el confinamiento perimetral), mientras que en Teruel el incumplimiento del horario nocturno ha supuesto 141 multas.

“La gente se hace la remolona y tarda mucho en irse a casa. Si ves a un peatón solo y apurado, sabes que está volviendo al hogar y no suele haber problema. Lo malo es cuando hay grupos que no acaban de despedirse”, explica un agente de la Policía Local, de los que hacen las rondas nocturnas. Su preocupación es que “los jóvenes no se junten en el parque o en una plaza”, donde habitualmente -explica- incumplen otras normas como las de beber en la calle o fumar sin respetar las distancias de seguridad. Los cuerpos de seguridad reconocen que se cazan menos botellones pero más fiestas privadas en domicilios y se están centrando ahora en el alquiler de pisos turísticos para hacer fiestas sin ningún tipo de control. De acuerdo con la normativa autonómica, la cuantía mínima por consumir alcohol en la vía pública es de 300 euros, aunque cuando la infracción se comete en grupos de cuatro o más personas aumenta hasta los 600.

Frustrado adelanto en Castilla y León

El toque de queda, aunque impuesto desde octubre, fue revisado el pasado mes de enero en el Consejo Interterritorial, donde muchas comunidades pidieron potestad para poder endurecerlo. De hecho, hace un mes que en Castilla y León las calles se vacían a las 20.00, pero el efecto de la restricción no está del todo claro. Aunque han bajado los casos no lo han hecho a mayor ritmo que en el resto de España como confiaban sus autoridades. Ayer mismo el Tribunal Supremo suspendió el adelantamiento del toque de queda a las 20.00 impulsado por Alfonso Fernández Mañueco, que había sido objeto de recurso por parte del Gobierno de Pedro Sánchez. El presidente castellano-leonés argumentaba que en estas circunstancias había que "salvar vidas y proteger a toda costa el sistema público hospitalario", pero los tribunales le han recordado que no puede limitar un derecho fundamental como es la libertad de circulación más allá de lo que me indica el estado de alarma".

Mucho más restrictivos han sido en Francia donde el horario límite para estar en casa se ha rebajado a las 18.00, pero la limitación apenas se ha reflejado en un descenso de la incidencia acumulada. Así, dos horas arriba o abajo no parecen efectivas y, de hecho, con la actual ola en descenso hay comunidades que se plantean relajar medidas y llevar el toque de queda (en principio vigente hasta el 9 de mayo cuando decaiga el estado de alarma), de nuevo, a las 23.00. Madrid es una de las abanderadas en esta lucha y Aragón podría también secundar la decisión. ¿Por qué? Porque aunque no lo parezca afecta a muchos de las rutinas y hábitos cotidianos. También a los gastos porque, por ejemplo, el transporte público esencial sigue prestando servicio a esas horas, aunque lo hace prácticamente en vacío con la deuda que eso genera en las arcas de los ayuntamientos.

En Castilla y León, cuando las calles se vaciaban a las 20.00, el descenso de los contagios siguió
al mismo ritmo que en el resto de España

El toque de queda también ha obligado a adelantar múltiples actividades y, por ejemplo, los conciertos que programa el Auditorio de Zaragoza han de comenzar a las 20.00 y concluir antes de las 21.30. Así, no hay espacio para bises y “la gente sale escopeteada en cuanto el artista se despide del escenario”, comentan. Lo mismo sucede en los cines, los teatros, los museos y las bibliotecas. Otra derivada es que hay ‘overbooking’ en el llamado ‘tardeo’. En las calles del Tubo no cabe un alfiler al mediodía y se consigue el efecto contrario al deseado, que es que no se concentre la población porque, como dicen los hosteleros, “el virus no entiende de horarios”. Un toque de queda, por otro lado, no deja de ser una privación de libertad y el ver de noche las calles constantemente iluminadas por las luces de los coches de Policía puede generar y una sensación de angustia.

La zaragozana calle Mayor, sin un alma, a las once de la noche.
La zaragozana calle Mayor, sin un alma, a las once de la noche.
Toni Galán

También estos cambios horarios generan alteraciones -para bien y para mal- en nuestras costumbres y nuestro día a día. “El cerebro tiene un reloj interno, el núcleo supraquiasmático, que se enciende y se paga con luz, la oscuridad y la melatonina”, explica la psicóloga sanitaria Sandra Sánchez. “Somos seres psico-bio-sociales y los tres engranajes del reloj se han visto desregulados con las restricciones por la pandemia”. “Se pueden adquirir hábitos más saludables biológicamente como dormir cuando se hace de noche y despertar cuando sale el sol -continúa-. Pero como nos guiamos más por franjas horarias que por la luz, también se han dado problemas de insomnio y somnolencia excesiva”, comenta la responsable del Espacio Ítaca.

Otro problema es que muchos de estos cambios han llegado muy rápido, de forma abrupta, obligada y en poco tiempo. “Por eso hay sintomatología de mayores niveles de tristeza, desmotivación, letargo, emocionalmente la gente se encuentra más apagada y aburrida”, dice Sánchez, que es profesora asociada en el campus de Teruel en áreas de Psicobilogía. La experta apunta a que “dentro de casa podemos hacer muchas más cosas de las que estamos acostumbrados a hacer” y recomienda “tener la mente más en el presente, en el hoy, sin pensar tanto en el pasado o el futuro”.

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