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política

La crisis exprés del PP-Zaragoza

El nuevo líder provincial, Ramón Celma, tuvo que restituir a Artajona como número dos para evitar una revuelta por sus ceses, que a punto estuvieron de provocar una recogida de firmas para pedir su salida. La intervención de Madrid resultó crucial.

Una candidatura avalada. Ramón Celma estuvo arropado por los principales cargos públicos del partido en Zaragoza en su carrera para presidir el PP-Zaragoza, entre ellos el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón (a su espalda),y el hasta ahora portavoz de la DPZ y secretario general, Francisco Artajona, al que fulminó y luego recuperó.
Una candidatura avalada. Ramón Celma estuvo arropado por los principales cargos públicos del partido en Zaragoza en su carrera para presidir el PP-Zaragoza, entre ellos el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón (a su espalda),y el hasta ahora portavoz de la DPZ y secretario general, Francisco Artajona, al que fulminó y luego recuperó.
Guillermo Mestre

Nadie en las filas de del PP recuerda una crisis igual a la generada por el presidente provincial de Zaragoza, Ramón Celma, con su cadena de destituciones en el comité ejecutivo. Bastaron seis minutos para generar el cisma y una sola llamada del secretario general del partido, Teodoro García Egea, para que Celma diera marcha atrás, repusiera a su número dos en el partido, Francisco Javier Artajona, y frenara de este modo lo que amenazaba con provocar un incendio. "Le ha salvado haber rectificado de inmediato y el hecho de ser el elegido por Génova", apuntaron dos cargos históricos.

El también diputado autonómico (Calanda, 1984) fue la apuesta personal de García Egea para abrir una nueva etapa en el partido en Zaragoza el pasado otoño y su candidatura obtuvo un amplísimo respaldo entre los jefes del partido en la Comunidad. Uno de sus principales valedores fue el alcalde de la capital, Jorge Azcón, al igual que uno de los cargos públicos con mejores contactos en Génova, el diputado nacional Pedro Navarro, que tiene hilo directo con el líder nacional, Pablo Casado.

En montar su candidatura y recoger avales participaron dos de los damnificados por los sorpresivos cambios de Celma en su propia ejecutiva, que nombró tras su elección a mediados de noviembre con el 94,5% de los votos: el citado Artajona, que el pasado martes dejó de ser el portavoz en la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ), y el ya exsecretario de Estudios, Alberto Baños. Con este último mantenía una estrecha relación, tras haber sido su número dos cuando lideraba Nuevas Generaciones. E hizo las veces de jefe de campaña hasta que se cruzó el consultor al que hacen responsable de todo, Jesús Arroyo, el jefe de gabinete, estrategia y comunicación del líder provincial. "No se hace nada sin su consentimiento, puedes estar reunido con los dos y hasta que él no da la aprobación no se resuelve el asunto", apuntaron varios que lo han vivido en primera persona.

Esta es la pieza que en la estructura regional se quieren cobrar tras el desaguisado del comité ejecutivo del PP-Zaragoza, una vez que García Egea dio su visto bueno el pasado lunes al relevo de Artajona en la DPZ y en las tres secretarías de área, la citada de Estudios y las de Política Provincial y Publicaciones. "Ha generado muchos recelos e incluso envidias y Celma tendrá que ceder y sacrificarlo por mucho que se resista. Es el eslabón más débil", indicó un cargo de la confianza del presidente provincial.

Control económico de la DPZ

El hecho de que no forme parte del partido, sea el asesor mejor pagado del PP-Aragón y sus gastos se carguen a la Diputación Provincial desde finales del año pasado pese a no pisar la institución ha sido motivo de duras críticas internas. "Que no os cuenten historias, buena parte de esta crisis viene motivada por el control económico del grupo provincial, que cuenta con asignación mensual de más de 25.000 euros para su funcionamiento", añadió uno de los cargos con mayor trayectoria en el PP-Zaragoza.

En esta institución ha puesto a la alcaldesa de Olvés, Iluminada Ustero, una de las personas de su máxima confianza tras haber perdido en el último mes todo contacto con Artajona. "Celma pidió perdón y reconoció que se había pasado de frenada, pero nadie puede negar que lo había relegado desde hace más de un mes. Y ya veremos después de lo ocurrido cómo pueden hacer equipo", apuntó otro cargo.

Al enrarecimiento interno también contribuyó la salida del coordinador y asesor jurídico del grupo en la DPZ, José Luis Blanco, y del otro responsable jurídico, el edil de Ejea Daniel Liso. Al primero se le ha mantenido como asesor externo, habida cuenta de su dilatada experiencia tras 17 años de servicios legales. "Es un auténtico especialista en Derecho Electoral; recurso que interpone y recurso que ganamos", apuntó un parlamentario sobre el también secretario autonómico del comité de Derechos y Garantías.

Unos dicen que estos relevos fueron una decisión directa de Celma y otros que se debió a iniciativa personal de Artajona, al que se le cortaron las alas a la hora de decidir qué se comunicaba en la institución, otra de las críticas a la forma de ejercer el poder y el control por parte del nuevo líder provincial.

De hecho, Celma decidió tras su desembarco en Ponzano llevarse a la sede a los dos periodistas contratados por la DPZ y centralizar la comunicación. "No se puede hacer ni un nota de prensa sin el visto bueno de Arroyo", indicaron fuentes internas.

Azcón tampoco tuvo reparos un día después en quitar hierro sobre la polémica generada con el argumento de que los cambios son normales y destacar la restitución de Artajona como número dos. "Lo que pasó, está pasado. El partido es el instrumento para gobernar o hacer oposición y, después de esta polémica, los populares van a seguir pensando en construir de cara al futuro", aseveró.

Encerrados en un despacho

Azcón lo vivió en primera persona y en directo en la sede del PP, ya que fue una de las personas que acudió a la sede del partido con motivo del comité celebrado por vía telemática. Se demoró por una cita previa y para cuando llegó a Ponzano ya había acabado la ejecutiva. Según apuntaron fuentes directas, no dio crédito a lo sucedido y se encerró en un despacho con Celma. No fue el único sorprendido por lo ocurrido. "Se le había dado la aprobación para hacer los cambios y dar un nuevo ritmo, con equilibrio, y eso no pasaba por fulminar a Artajona como secretario general", señaló un destacado dirigente que, recurriendo a un símil culinario, explicó que se trataba de hacer una tortilla "rompiendo los huevos necesarios".

Sus propios valedores no ocultaron su estupefacción por la actuación de Celma, ya que hizo caso omiso a las llamadas de atención de la dirección autonómica e incluso de la vicesecretaria general de Organización, Ana Beltrán. Con las destituciones aprobadas, se tuvo que recurrir a García Egea para hacerle entrar en razón y en tres horas restituyó a Artajona poniendo como excusa un defecto de forma a la hora de destituirlo.

Aunque en las 48 horas posteriores al comité ejecutivo, con los ánimos aún soliviantados, se amagó con una recogida de firmas de alcaldes y concejales para exigir la dimisión de Celma, todo se quedó en un calentón. Eso sí, varios cargos de la provincia aseguran que tardará en poder ejercer el cargo "con autoritas" ante el profundo malestar por la actitud demostrada.

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