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El 18,5% de los aragoneses vive en el umbral de la pobreza, 11.608 más que antes de la covid

Las solicitudes de ayudas de urgencia siguen aumentando a la par que se incrementa el paro. Un año de pandemia está agotando los ahorros de familias que no se consideraban vulnerables.

Este fin de semana, la parroquia del Carmen continuó repartiendo comida para los necesitados
Este fin de semana, la parroquia del Carmen continuó repartiendo comida para los necesitados
Toni Galán

Lo peor está por llegar. La prolongación de la pandemia está a punto de agotar, si no lo ha hecho ya, los ahorros de familias que hasta hace un año no estaban consideradas como vulnerables. Los ERTE han amortiguado el golpe y han evitado que muchas personas hayan caído en la pobreza, pero no para quienes trabajaban en la economía sumergida, tenían contratos temporales o los autónomos. El parón de algunos sectores, como la hostelería y el turismo, provoca que llamen a las puertas de los servicios sociales usuarios que nunca antes lo habían necesitado. Las entidades sociales siguen redoblando esfuerzos y reclaman mejoras en la puesta en práctica del ingreso mínimo vital (IMV).

El último informe de Oxfam Internacional revelaba que en la Comunidad hay 245.669 personas en una situación de pobreza relativa que viven con no más de 24 euros al día, un 18,5% de la población. Una cifra que supone 11.608 más que antes de la pandemia, cuando se estimaban en 234.061. Se trata de un incremento del 5% que está entre los menos negativos del país. Es el tercer territorio en el que menos ha crecido, solo por delante de Ceuta y Melilla (ambos con un aumento del 4,1%).

Esta preocupante tendencia la percibe el trabajador social y técnico rural de Cáritas Diocesana de Zaragoza, Goyo Gracia, en su día a día en los barrios rurales de Zaragoza y localidades del entorno. Cada semana atiende una media de cuatro nuevas familias en el medio rural y del barrio de San José, que lleva a medias con una compañera, le llegan una decena.

"Hay personas que tenían una vida normalizada y cierta estabilidad, a las que se les acaba el paro y sus recursos y están con el agua al cuello. Les cuesta mucho llamar a la puerta y pasan verdadera vergüenza cuando explican el motivo por el que piden ayuda", dice. De "dramática e invisible" califica la situación de aquellas en situación irregular, como mujeres internas despedidas por miedo al contagio.

El perfil de la pobreza se amplía cada vez más con familias que hasta ahora no habían recurrido a organizaciones sociales. Sin distinguir de nacionalidades, Gracia denuncia que detectan un agravamiento de la infravivienda y el incremento de habitaciones alquiladas a precios abusivos "por parte no de lejanos ‘fondos buitres’ sino de particulares cercanos". "Encontramos también infraviviendas en desuso desde hace muchos años que son puestas en alquiler de cualquier forma y a las que recurren familias que huyen del hacinamiento", apunta. Como dato, en 2020 el Ayuntamiento de Zaragoza incrementó de 9,3 a 13,3 millones de euros las ayudas de urgencia ante la elevada demanda. Este año la cifra sube hasta los 15.

La coordinadora del servicio social de base de la comarca de La Ribagorza, María José Gil, ha visto cómo han aflorado las solicitudes de personas afectadas por el colapso del sector turístico. De los 140 expedientes tramitados en 2020 (frente a los 40 de 2019), 38 están directamente relacionados con él. "Con la vacuna se ve el final de la crisis sanitaria, pero la económica se va a prolongar mucho más en el tiempo y especialmente en territorios como este, muy vinculados a la hostelería y el turismo", vaticina.

La concejala de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Huesca, Rosa Serrano, explica que con la experiencia de lo ocurrido en 2020 y ante la llegada de "tiempos duros", la partida de 2021 para ayudas de urgencia se ha duplicado, pasa de 135.000 euros a 270.00. En lo que va de año se han concedido ya cerca de 10.150 euros.

En Cáritas Huesca se trabaja con la misma perspectiva. Todavía cuadrando el balance de 2020, con un incremento, respecto a 2019, del 22% de las ayudas y del 45% del dinero destinado a ellas. "Y 2021 no será mejor", apuntan.

En la capital turolense, 2021 ha empezado "muy mal" en opinión del director de Cáritas, Juan Marco, quien afirma que la crisis "se está agravando y todo va ir a peor". "Las familias tienen aún menos recursos que en 2020; todo esto pinta muy negro", advierte.

En enero, Cáritas-Teruel tuvo que atender a 17 familias que solicitaron ayudas para pagar el alquiler de su casa. De seguir en esta proporción, al final del año el número de peticiones sumará 204, casi el doble del registrado a lo largo de 2020, cuando la pandemia ya disparó la cifra hasta 106 familias, 25 más que en 2019.

Para Juan Marco, todos los indicadores que registra la entidad humanitaria son "alarmantes". La oenegé lleva gastados en los primeros 30 días de este año 6.000 euros en ayudas al alquiler de viviendas y otros 2.000 en subvenciones para calefacción, "prácticamente el doble que en enero de 2020", explica Marco.

Considera que la precariedad que afecta a familias que antes no tenían problemas solo desaparecerá "con las vacunas, la reactivación de la economía y la vuelta a la vida normal". No obstante, advierte de que la situación creada "debería hacernos reflexionar como sociedad sobre el consumo desmedido que teníamos antes de la crisis y, sobre todo, hacer aflorar en nosotros la solidaridad".

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