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La hostelería y el comercio, bajo mínimos en Teruel, Alcañiz y Calatayud

Limitar la actividad de los bares a las terrazas provoca numerosos cierres y el comercio, con el horario recortado, sufre un nuevo tropiezo para su viabilidad.

Cierre del interior de los bares por las nievas medidas Covid en Teruel/28-01-20/foto:Javier Escriche[[[FOTOGRAFOS]]]
Cierre del interior de los bares por las nievas medidas Covid en Teruel.
Javier Escriche

La aplicación desde ayer de nuevas restricciones en Teruel, Alcañiz y Calatayud para frenar el repunte de contagios provocó el cierre de los bares sin terraza mientras que el comercio recibía un nuevo varapalo a su viabilidad. Cerraron el 44% de los bares y restaurantes de la capital turolense, todos los que no tienen terrazas, la única actividad permitida en la hostelería. Las tiendas vieron limitado el horario de apertura a las 18.00 y pararon también los gimnasios.

El cierre del interior de todos los establecimientos hosteleros de Teruel provocó en el sector reacciones que oscilaron entre la indignación y la resignación. La alcaldesa, Emma Buj, apeló a la ciudadanía para que sea «especialmente responsable en los próximos días para bajar la curva de incidencia para salvar vidas y también para ayudar a amigos, vecinos y conocidos y que tienen sus negocios cerrados o con ventas muy limitadas por culpa de lo que pasa. Tenemos que ser responsables también por ellos.»

Uno de los empresarios que bajó la persiana fue Agustín Cebollada, propietario del Gran Café. Su establecimiento, situado en la céntrica calle del Tozal, no tiene terraza. Desde que pudo reanudar la actividad tras el confinamiento solo ha pasado un mes y medio, pero ni siquiera durante este tiempo de reapertura el bar fue un negocio, porque «no hay alegría» en la clientela. No se plantea el cierre definitivo porque ha hecho «mucha inversión», pero señaló que los costes fijos, como seguridad social, luz o impuestos, le obligan a poner «dinero del bolsillo».

Alacañiz
Alcañiz
L.C.

El presidente de la Cámara de Comercio, Antonio Santa Isabel, afirmó que la situación del comercio y la hostelería turolenses es «crítica». Mostró su decepción por la evolución de la pandemia. «Creíamos que 2021 nos iba a dar una oportunidad para recuperar la actividad, pero las olas se suceden y nos golpean muy fuerte», manifestó. Pidió a los «gobernantes» una unificación estatal de criterios para facilitar la actividad económica y que «se pongan de acuerdo para apoyar al comercio y a la hostelería, los más perjudicados por esta crisis». Denunció que existe un gran desconcierto entre los empresarios sobre las normas a seguir debido a sus continúas modificaciones.

En Alcañiz, la facturación en la hostelería bajó la última semana entre el 48% y el 100% si se compara con las mismas fechas de 2020, según la Asociación de Empresarios Turísticos del Bajo Aragón, que muestra su preocupación ante la grave situación que está atravesando el sector.

cierres gimnasios y bares interior calatayud
Cierres gimnasios y bares interior en Calatayud
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Ante el nuevo panorama sanitario, algunos hosteleros retomaron la oferta de comida para llevar. Otros, en cambio, optaron por no abrir sus puertas con el objetivo de evitar más pérdidas y en algún caso puntual aprovechan estas semanas para dar vacaciones a sus trabajadores.

Las tiendas decidieron apagar las luces de sus escaparates después de la hora de cierre para concienciar a la población de importancia del comercio local para la vitalidad de las calles. En el primer día de cierre a las 18.00, algunos optaron por no abrir por la tarde, otros por adelantar la apertura a las 14.00 y alguno no cerró al mediodía para intentar compensar el cierre a media tarde.

Cerca de una decena de bares de Calatayud no tuvieron clientes al carecer de terraza y tener prohibida la atención en interiores. De igual forma, los gimnasios tampoco pudieron abrir sus espacios al público general. «Nos están arruinando y ninguneando. Nos tratan como si fuésemos ocio y no es así. Somos salud y pedimos que nos consideren un sector esencial y necesario», reivindicó Verònica Valverdú, gestora junto a su pareja, Dimitri Vornicoglo, de Tutanza, un centro de entrenamiento de alta intensidad ubicado en el polígono Alto Paracuellos de Calatayud con 600 metros cuadrados. «Lo que está haciendo el Gobierno de Aragón es un delito contra la salud pública, porque no hay evidencia científica que respalde nuestro cierre», concluyó la empresaria.

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