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El libro de casas tradicionales de Villanúa y su inesperado hallazgo: la 'bufoneta'

Una obra editada por el Ayuntamiento de esta localidad oscense recoge en dibujo 105 viviendas existentes desde el siglo XIX hasta 1950 y se explica el origen y la historia de cada una de ellas.

Pieles de cabra atadas con tiras de cuero, cara embetunada, cuernos de choto y abarcas. Esa era la vestimenta del 'intérprete' de la 'bufoneta', uno de los personajes de los Carnavales a la vieja usanza con los que contó en su día  Villanúa -similar al de la 'tranga' de Bielsa- del que no se tenía noticia hasta la publicación de 'Casas de Villanúa', un libro que recoge las viviendas tradicionales de esta localidad oscense desde el siglo XIX hasta 1950 y que acaba de editar el Ayuntamiento. Llevaba un cencerro que hacía sonar por las calles y "trucaba" con fuerza en las puertas de las casas, llamando para entrar, y cuando le abrían "empezaba a imitar sonidos de los animales".

"Es la primera y última noticia que tenemos de estos carnavales, similares a otras partes del Pirineo. Tenía que tener otros personajes, pero lo desconocemos. A principios del siglo XX, en 1914, se prohibieron tras un altercado público. Entre la documentación que dejó un antiguo capitán de la Guardia Civil estaban los borradores de los atestados y la familia nos ha proporcionado la información", cuenta Pedro Marín, vecino del municipio que ha elaborado los textos del libro.

La bufoneta da nombre a una casa rehabilitada ubicada en la plaza de Villanúa, una de las 105 edificaciones recogidas en dibujos en la obra -realizados por Antonio Maestro, secretario de la Asociación De Vuelta con el Cuarderno- a los que acompañan una explicación del origen y la historia de cada una de ellas. Se trata de un trabajo "en abierto" elaborado a partir de la historia y documentación recopilada durante años y de manera oral por Fran Brunet, Mariano Terrén, Valentín Bartolomé (que fue alguacil del pueblo) y Marín y que ha visto la luz por el empeño de Ana Etxabe, responsable de la concejalía de Cultura.

Casa Bufoneta de Villanúa dibujada por Antonio Maestro.
Casa Bufoneta de Villanúa dibujada por Antonio Maestro.
Antonio Maestro

Una guía del municipio

"La gente joven desconoce las historias de las casas y cuando los abuelos desaparezcan, esto se iba a perder. Además, tenemos más de 2.000 segundas residencias y este libro es también una referencia para la gente que viene de fuera. Y puede ser una guía de lo que es Villanúa porque hay un plano, dibujado a mano alzada, de las casas. Esta obra es la raíz: la historia pura del pueblo", explica la concejal, que ya hace 4 años quiso sacar este proyecto adelante, pero que entonces se quedó en 'stand by'.

Las 105 viviendas, ubicadas en el Casco Antiguo y en la zona denominada como Arrabal, están ordenadas por calles y son típicas del Pirineo: de piedra, madera, pizarra o teja. Etxabe afirma que la mayoría están habitadas por los descendientes de los antiguos propietarios. "Estos han hecho un esfuerzo por mantenerlas, cuidarlas y habitarlas. Creo que eso es lo fundamental", dice.

Hay que destacar, tal y como se recoge en el libro, que referirse a una casa en el Pirineo no es hablar únicamente de un inmueble. "Según nuestro derecho foral, los usos y costumbres, equivale a una unidad familiar que llegaba más lejos que el parentesco. Era al mismo tiempo una unidad económica, social y mucho más. Fue la clave del surgimiento de este territorio desde la Edad Media. Es anterior al pueblo, a la villa o la ciudad. Es un lugar de tradición y costumbre, con características propias y diferentes a otros lugares”, afirma Pedro Marín en el prólogo.

Curiosas historias

Todas las casas tienen un nombre (patronímicos, sobrenombres, motes, gentilicios, topónimos, derivados de oficios...) y una historia detrás. Y la mayoría de estas curiosas historias provienen de la tradición oral, que los que han colaborado en 'Casas de Villanúa' han logrado aunar.

Dibujo de la Casa Naso hecho por Antonio Maestro.
Dibujo de la Casa Naso hecho por Antonio Maestro.
Antonio Maestro

Por ejemplo, casa Naso no toma el nombre de "nariz" en aragonés sino por la fabricación de unos zuecos de madera con esa forma. "El dueño era carpintero y tenían una suela de clavos de hierro, que colocaba el herrero", indica Marín. O Casa Altahoja, vinculado "familiarmente con el Señorío de Aruej", se llama así por sus dueños, que eran arrieros. "Las mulas que formaban la recua iban precedidas por un macho y cerraban con otro, con silla de madera y sobre ella grabadas en lo alto una hoja de escarrón (arce). Al divisarla de lejos se veía la marca 'altahoja'", se indica en la obra. O Casa Bonito pertenece a descendientes de los Ximenez de Zenarbe. "Eran personas que habían emigrado a América y de ahí trajeron americanas de vestir y cuando salían con ellas es que iban 'bonito'", comenta, por su parte, Fran Brunet. O Casa Navatero (Estanquero), cuyo propietario era hacedor y conductor de navatas.

Y, al menos, cuatro viviendas provienen de una misma rama: los Ximenez de Zenarbe. "Era nobiliaria y de ahí desciende Casa Tati, Casa Bonito y Casa Pedro Esteban. Todas siguen conservando en las fachadas el escudo de esta rama, que tiene una pareja de lobos", apunta Pedro Marín, que siempre le ha gustado la historia antigua y la geografía (escribió el libro 'De cómo pasamos de ser vecinos a vivir juntos'). "Durante 30 años fui apuntando en cuadernos los datos curiosos que me fueron contando mucha gente que ya ha desaparecido. Ahora, los he desempolvado", añade.

Dibujo de la Casa del Puente.
Dibujo de la Casa del Puente.
Antonio Maestro

Listado de todos los nombres

Por su parte, Brunet recopiló hace ya años los nombres de cada una de las casas hablando con su abuelo Manuel Pérez (ya fallecido) y otros mayores del pueblo. "Casi todos eran motes de hace 150 años y muchos de oficios: Casa Bastero (porque hacía bastes), Pantalón (tenían una tienda de ropa), Laguné (por una laguna que desecaron al lado de Villanúa) o Polinario (encargados de la polinización en los viveros forestales desde XIX)", enumera.

"Hay poca documentación y nos ha tocado tirar de lo oral. O hacíamos ya el libro o faltaba la gente mayor"

Su trabajo se publicó en su día en el programa de fiestas del municipio y, posteriormente, en Wikipedia. "El problema de Villanúa es que hay poca documentación y nos ha tocado tirar de lo oral. O lo hacíamos ya o faltaba la gente mayor. Es una satisfacción para todos dejar reflejo de las casas originales que quedan; muchas se han perdido. Con tanta presión urbanística y turística era el momento de recoger la historia. ¡Avanza todo muy rápido! De aquí a 20 años a saber cómo se encontrarán algunas; igual habrán hecho apartamentos. Ahora, hay varias en venta", indica Brunet con conocimiento de causa (Casa Vicente o Sastre, origen de la familia, desapareció).

Dibujo de la Casa Angeleta.
Dibujo de la Casa Angeleta.
Antonio Maestro

"Hace 150 años, Vicente, el heredero, era sastre además de dedicarse a la agricultura y la ganadería. A través de Pedro Marín supe que el Ayuntamiento le encargó seis trajes. Además, mi abuela materna procede de Casa Naso", explica.

Los 105 inmuebles están primorosamente dibujados por Antonio Maestro, que los hizo a mano alzada e 'in situ'. "Son calles muy estrechas y tuve que engañar al ojo con las perspectivas de las casas. Me costó dibujar todas las piedras de las viviendas porque hay que hacerlo a escala. Los hice durante los tres meses de verano tras el confinamiento (vive en Zaragoza y el primer estado de alarma le pilló en su residencia de Villanúa). Están contorneados de negro y pintados a acuarela", detalla Maestro, que en 2017 ya realizó un libro sobre Juan Sebastián Elcano.

Para el secretario de la Asociación De Vuelta con el Cuaderno, colaborar en el libro es un "orgullo". "Es importante que la juventud lo reciba con agrado para que sepan de dónde vienen las familias, los motes y continúen con la labor", afirma.

Dibujo de la Casa Angeleta.
Dibujo de la Casa Bonito.
Antonio Maestro

De momento, se han puesto a la venta 200 ejemplares de 'Casas de Villanúa', que se pueden adquirir en el Ayuntamiento, la Biblioteca y en la Oficina de Turismo a un precio de 10 euros. "Con la posibilidad de hacer una nueva edición si fuera necesario. Está gustando mucho. Pretendíamos que fuera un libro muy sencillo de leer por todos y creo que se ha logrado", apunta contenta la edil de Cultura, que por fin ha visto materializada esta 'pequeña joya' tan deseada.

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