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Aragón

Broto se abre a que la vacuna sea obligatoria en un futuro tras el rechazo del 18% de los trabajadores

La consejera admite su preocupación por los datos, aunque advierte que el cambio obligaría a modificar la legislación.

La consejera de Ciudadanía y Derechos Sociales del Gobierno de Aragón, María Victoria Broto, ha asistido este martes a la vacunación de la segunda dosis a los residentes de la Residencia Romareda. Broto ha dicho que "hay que intentar convencer a los trabajadores que no quieran vacunarse", pero que ella es "partidaria de que se exija la vacuna" en las residencias.

La consejera de Ciudadanía y Derechos Sociales, María Victoria Broto, se abrió este lunes a que la vacuna contra la covid-19 sea obligatoria para trabajar y entrar a una residencia en un futuro.

Broto aseguró en el programa ‘La Rebotica’ de Radio Zaragoza que aunque en este momento "no se les puede obligar", este requisito podría ser condición sine qua non para acceder a los centros del Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS). No es la primera vez que la consejera apunta a esta posibilidad. Ya en diciembre, la titular de Ciudadanía se mostró a favor de esta medida.

Sus palabras, no obstante, adquieren ahora mayor importancia, ya que, según datos del Departamento, hasta 2.302 trabajadores sociosanitarios, alrededor de un 18% del total, dijeron ‘no’ a la vacuna de Pfizer en un primer momento. A este porcentaje habría que restar los 190 que, a pesar de negarse, han terminando inoculándose la primera dosis y los 34 que también lo han hecho tras haber mostrado dudas.

Los motivos serían dispares, y entre ellos estarían las dudas de las trabajadoras en edad fértil con deseo de formar familia a futuro. La propia consejera admitió en la citada entrevista que esta cuestión "preocupa" al Ejecutivo autonómico y recalcó que su Departamento "está en disposición de escuchar" y resolver inquietudes. Hay que dar a estas personas la oportunidad de la reflexión y la duda", manifestó.

Este mismo problema podría repetirse entre el personal de centros de salud y hospitales. Aunque el Gobierno aragonés espera un ‘sí’ mayoritario, el recelo que despiertan las primeras vacunas en parte de la población podría traducirse en rechazos.

Para hacer la vacunación obligatoria en residencias, no obstante, "habría que modificar la legislación", según apuntó Broto, que considera que este debate no tendría que abordarse únicamente en Aragón, donde el futuro del modelo asistencial se ha convertido en objeto de estudio no solo en el Parlamento autonómico, sino en el conjunto del país. Ya en su momento, la idea generó división de opiniones. Mientras desde el Colegio Profesional de Trabajo Social de Aragón se veía con buenos ojos, los principales sindicatos preferían esperar a que avanzase la campaña para analizar la evolución de los datos.

Aquellos que decidiesen no vacunarse y hayan cambiado su opinión solo tendrán que comunicarlo y, previsiblemente, serán citados en su centro de salud.

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