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¿Es cierto que no existen dos copos de nieve iguales?

Desde que en 1885 lograran fotografiarse los cristales de hielo al microscopio se han llevado a cabo múltiples clasificaciones y experimentos de laboratorio para ver cómo son y cómo están compuestos.

Un copo de nieve fotografiado al microscopio.
Un copo de nieve fotografiado al microscopio.
Heraldo.es

En muchas películas -y no sólo ‘Frozen’- se recrean como cristales perfectos, con forma de estrella o de algunas de esas mágicas formas sacadas de un caleidoscopio. ¿Cómo son en reliadad los copos de nieve? ¿Es cierto eso de que no hay dos iguales?

En la Agencia Estatal de Meteorología explican que “los copos de nieve pueden adquirir distintas formas según las condiciones de humedad y temperatura del ambiente en el que se forman”. Así, pueden tener una forma más o menos plana y más o menos ramificada. Si las condiciones son adecuadas, los cristales pueden adoptar incluso forma de aguja, como si fueran pequeños macarrones o estalactitas desprendidas.

Según explican en un blog con curiosidades meteorológicas tutelado por la Aemet, una de las primeras personas que consiguió fotografiar la estructura cristalina de los copos de nieve fue Wilson Alwyn Bentley, a quien por ello se le conoce como ‘The Snowflake Man’ (el 'hombre copo de nieve'). Bentley logró este hito en 1885 y fue él mismo el que diseñó una primigenia clasificación de tipos de copos de nieve y a quien se atribuye la conclusión de que no hay dos copos idénticos. Los expertos de la Aemet explican que “esto es así porque, aunque la simetría de los cristales es siempre hexagonal, el crecimiento de estos es muy sensible a las condiciones ambientales, y estas son muy variables, haciendo que los cristales crezcan de forma aleatoria”.

Una de las clasificaciones existentes de los copos de nieve.
Una de las clasificaciones existentes de los copos de nieve.
Heraldo

En internet hay mil y consejos para fotografiar a través del microscopio estos copos, siempre y cuando la búsqueda se haga en inglés (snowflake) y no se confunda con el mítico chimpancé albino que hasta hace unos años hacía las delicias de los más pequeños en el zoo de Barcelona.

Otro de los científicos más reconocidos por su contribución en el estudio de los copos de nieve es el doctor Ukichiro Nakaya. En 1936, este investigador japonés logró crear los primeros copos de nieve artificiales, y en 1954 aportó una clasificación en 7 grandes tipos y varios subtipos. Los hay de brazos anchos, con forma de helecho, escarchados, con dendritas, forma de bala, pirámide, plato hexagonal… Estas tablas clasificatorias se irían desarrollando a lo largo de los años y los investigadores Choji Magono y Chung Woo Lee también hicieron la suya propia en 1966 analizando centenares de fotografías de cristales de hielo al natural y en laboratorio.

¿Cómo se crean los copos de nieve?

“Incluso teniendo en cuenta que los cristales pueden adoptar hasta 80 formas diferentes, la estructura de estos es tan compleja que es casi imposible encontrar dos cristales de nieve que sean exactamente iguales”, explican en la Aemet, donde solo encuentran una excepción. El físico Kenneth G. Libbrecht, catedrático en el Instituto de Tecnología de California, ha conseguido recientemente “fabricar” en su laboratorio dos copos de nieve gemelos e indistinguibles, controlando artificialmente las condiciones de temperatura y presión de vapor durante la formación y el crecimiento de los cristales.

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