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Heraldo del Campo

sector agrario

La gestión de los purines y su aplicación a los cultivos se endurece con la llegada de 2021

Todas las explotaciones tienen que disponer este año de un plan de tratamiento y ya no pueden verterse en abanico o plato. 

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Sistema de tubos colgantes para aplicación del purín.
Plumed s. l.

El nuevo año llega con novedades, ya conocidas por el sector, para dar solución a la gestión de los purines. Y es que, por un lado, se han acabado las moratorias concedidas para adaptarse a la normativa comunitaria que impide que la aplicación de estos desechos animales se realice en plato o abanico, y a partir de ahora estos residuos, que se utilizan como fertilizante tendrán que llegar a la tierra a través de unos tubos colgantes que inyectan en el suelo los residuos líquidos, una técnica más respetuosa con el medio ambiente.

Estaba previsto que la fecha límite para esta adaptación terminase el 30 de junio del pasado año, pero el proceso se vio complicado por la pandemia por lo que Aragón aprobó un nuevo aplazamiento para que los agricultores y ganaderos pudieran tener más tiempo para realizar una conversión que exigía inversiones de entre 6.000 y 15.000 euros y que a mediados del pasado año apenas habían completado un 30% de los afectados.

El tiempo se agotó el 31 de diciembre y aunque no hay datos oficiales que corroboren si el sector está ya preparado para esta nueva exigencia, desde la Consejería de Agricultura se muestran convencidos de que los productores han ido adaptando su maquinaria. De hecho las cifras del Plan Renove del pasado año demuestran el interés del sector aragonés, ya que, según los datos del Ministerio de Agricultura, la Comunidad fue la segunda región con mayor porcentaje de solicitudes (un 23,6% del total) y, además, el 66% de las mismas tenían como destino la compra de aplicadores de purines.

"La mayoría del sector está preparado", asegura el director general de Calidad y Seguridad Alimentaria del Gobierno regional, Enrique Novales. Pese a este convencimiento, adelanta que con la entrada del nuevo año comenzará una campaña de controles para comprobar cómo se está realizando la aplicación de los purines. Porque, recuerda Novales, aquellos que no cumplan la normativa se enfrentan a sanciones que podrían llegar a suponer la pérdida de ayudas de la PAC.

Centros gestores

El recién estrenado año también llega con una nueva obligación incluida en el decreto de purines aprobado por el Gobierno de Aragón en marzo de 2019. "En este 2021 todas las explotaciones de porcino tienen que decirnos cómo van a gestionar el purín", señala Novales, que reconoce que el pasado año ya lo hicieron así aquellos ganaderos que cuentan con tierra, por lo que ahora le toca el turno a los que no disponen de cultivos.

"A partir del 1 de enero abriremos la aplicación para que se vayan realizando dichas declaraciones", señala el director general. Y recuerda que la norma establece la posibilidad de optar por los centros gestores o por la autogestión, aunque desde la consejería son más partidarios de la primera opción, ya que permiten la gestión de todo el ciclo del residuo, desde la recogida en las explotaciones ganaderas, el transporte, el tratamiento y el almacenamiento, hasta su aplicación como fertilizante en las parcelas agrícolas.

Por el momento se han comunicado a la Administración, según el director general, la creación de más de unas treintena de centros gestores, si bien a partir de este mes se realizarán los controles pertinentes para comprobar que las dichas declaraciones se ajustan a la realidad.

Pero Novales se muestra convencido del buen hacer del sector. "Hay conciencia de que hay que hacer las cosas bien, tanto entre los ganaderos como, sobre todo, de los responsables de las integradora". Porque en su opinión, si con esta normativa Aragón es capaz de controlar, si no el 100% al menos el 80% de la gestión de los purines que se producen en la Comunidad, "sería un éxito total".

En alerta para impedir el "mazazo" de un brote de peste porcina

Desde que se conocieron la existencia de animales infectados por peste porcina africana en Europa, especialmente en Alemania, el porcino aragonés se mantiene en alerta para impedir la aparición de un brote que supondría "un mazazo" para el sector, destaca el director general de Calidad y Seguridad Alimentaria del Gobierno de Aragón, Enrique Novales.

"Hay que recordar que muchos de los lechones que llegan a Aragón vienen de la UE por lo que no podemos poner trabas sanitarias dentro del mercado único", reconoce Novales. Pero asegura que se está actuando. Así, se ha instado a las integradoras para que los lechones importados de los países comunitarios lleguen con un chequeo previo realizado en origen. Además, señala el director general, en más de 80% de las partidas que llegan a los cebadores se recogen muestras para su análisis. "No es porque queramos encontrar nada, pero sí para controlar la situación y para evitar lo más posible las importaciones".

Con todo, de momento no hay alarma, insiste Novales, "pero sí una situación de alerta". 

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