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‘Castillos’ sin foso en Cervera de la Cañada

Estas formaciones son una conexión directa entre la sierra de Armantes y, por ejemplo, el Arizona Petrified Forest; maravillas de la orografía talladas por la naturaleza.

Se ven de lejos, y ya impresionan; al acercarse, la sensación de estar frente a un fenómeno de la naturaleza es mucho mayor; quizá no sorpresa tanto a aquellos que han recorrido la Ruta 66 y el famoso Territorio Marlboro, pero los ‘castillos’ de Cervera de la Cañada -cárcavas pétreas de gran belleza- son de una belleza excepcional en nuestra tierra.

Juan Manuel Lassa, antiguo alcalde del pueblo, habla de ellos con emoción. «Nuestros castillos son una maravilla. Al este del pequeño hay restos de un antiguo cementerio árabe, el grande tiene capas de piedra más dura arriba, y se va ‘escomiendo’ por abajo, desde 500 metros cuadrados a casi 1000. En el más grande también hubo asentamiento árabe, y se dice que hay un pasadizo que baja al río Ribota; hay una cueva casi tapada allá, casi en la zona de Torralba, en la Cirujeda; hará un siglo entraron en ella con unas suelas de goma de alpargata».

A los montes de Armantes que albergan esas formaciones se les llama cerro en el pueblo. «La sierra -explica Juan Manuel- empieza en Cervera y acaba en el cementerio de Calatayud, son 14 kilómetros en línea recta; el cerro ‘mojona’ además al norte con Torralba, a Calatayud le damos la vuelta, Terrer, Ateca y algo de Moros. Hay zonas más escarpadas, y lógicamente las cárcavas son las más llamativas: nuestros ‘castillos’ son unos cortados en el terreno, eran fáciles de defender porque están en una especie de península del monte. De ahí a hacia Calatayud hay cuesta, pero más suave, y luego se sale a la zona de Ateca».

Para llegar al castillo grande hay que tener buenas piernas. «Los más valientes -explica Javier Prádanos, que apoya a su esposa Karina en la gestión del restaurante El Ciervo en Cervera- suben por la zona de la umbría, pero también hay senda desde los viñedos de garnacha vieja».

Hay otros puntos interesantes en ruta, como el Puente de los Tres Ojos poco después de salir del pueblo, o la llamada Fuente del Ñoño justo después de la puerta de Armantes, ya en el monte; el paseo junto al río Ribota hasta las hoces del Jalón también es una maravilla.

Hasta la cruz

Javier explica que se hace cada año una caminata por lo más granado de esta zona en noviembre. «Este 2020 no se ha hecho; en 2019 fue el día 11: Hacemos marcha corta de 17 kilómetros desde el pueblo y vuelta, pasando por viñedos para apreciar lo bien que le sienta el otoño a la uva, el color sonrosado del monte; arriba se hace chocolatada, se encargan los chavales más jóvenes del pueblo. El que se anima a la tanda larga sube hasta la cruz de hierro de Armantes, de unos cuatro metros de altura; en total son 23 kilómetros de andada».

Javier cuenta que se han llegado a reunir 325 participantes: organiza la Asociación los Bubillos. Lo de ‘bubillos’ es el apodo de los Cervera, por cierto. «Viene mucha gente de fuera; tras la marcha reponemos fuerzas, el Ayuntamiento presta un pabellón y allí una comida para todos, con sorteo de regalos incluido. También se suele subir a la cruz el 3 de mayo, y ahí la gente lleva comida para compartir; los hay que suben en bici por la parte de atrás, en la zona de la Peña Hundida; ahí hay camino forestal a Calatayud». 

La clave

Ejercicio y contemplación. Cuando el paisaje es una obra de arte y el camino aúna la exigencia con la belleza, aún es más reconfortante alcanzar el objetivo final de la andada.

Cervera de la Cañada

Comarca. Comunidad de Calatayud.

Cómo llegar. Desde Zaragoza, su capital de provincia, hay 93 kilómetros por la A-2 y la N-234.

Dónde comer. Además del Ciervo, hay otro bar, El Amigo. Se cuenta con el Albergue, dado que Cervera forma parte del Camino de Santiago.

Ermitas. Se cuenta con tres: la de San Gregorio Ostiense, la de San Roque y la de Nuestra Señora de la Soledad.

Etimología de Armantes. El nombre de la sierra viene de la expresión «ármate antes», al parecer, en los caminos de la zona había muchos maleantes y había que andar con cuidado al pasar desde y hacia el área de Guadalajara.

Nombres. La parroquia está consagrada a Nuestra Señora de la Asunción, pero se le llama iglesia de Santa Tecla.

París. En 2006, el investigador José Ángel Urzay recordó que «uno de los barrios de Cervera se llama París y su centro es precisamente la plaza de París, nominación que ha originado numerosos equívocos a los forasteros que preguntaban por alguien».

El Cuervo, reposo de andariegos y viajeros de ‘morrico’ fino

Escabechado con verduras, manjar disponible en El Cuervo.
Escabechado con verduras, manjar disponible en El Cuervo.
Laura Uranga

No es cosa solamente de Cervera de la Cañada; El Ciervo, bar y restaurante situado a la entrada del pueblo viniendo por la N-234 desde Calatayud, es una parada de recurso para quienes vienen a visitar Armantes o Santa Tecla, los viajeros hacia y desde tierras sorianas y, por supuesto, los parroquianos. Lo lleva Karina Cigüela junto a Javier Prádanos. Además de dar de comer muy bien, se implican en el desarrollo cultural del pueblo. 

«Con la asociación cultural -recuerda Karina- organizamos por primera vez el Armantes Wine Fest en 2019, combinando los atractivos de la iglesia de Santa Tecla y su mudéjar, el vino y la música; actuó Parsifal, grupo de la zona que tiene un músico de Cervera, además del saxofonista Alberto Enguita». En el Ciervo bordan los platos de cuchara y los escabechados de perdiz, conejo y codorniz. Además, tienen unos torreznos de fábula. 

Santa Tecla, joya mudéjar; el vino, un placer abundante y exportable

La iglesia de Santa Tecla es el otro gran orgullo de Cervera; para los creyentes, de hecho, el primero, por encima de las cárcavas y el cotizado vino de la cooperativa de San Gregorio. Juan Manuel Lassa destaca, sobre todo, el bagaje mudéjar. «El exterior es bonito, aunque menos llamativo; fue una fortaleza destruida en la guerra de los Pedros, pero al Papa Luna le gustó el sitio. Del antiguo castillo quedaba un torreón medieval de forma circular, que sigue ahí; es arenisca, está en el ángulo nororiental, y el resto es ladrillo». En la puerta exterior hay una estatua del Sagrado Corazón de Jesús desde 1945. «Es gótica -matiza Juan Manuel- con decoración mudéjar. La hizo Mahoma Rami, maestro de obras que tenía la casa Luna. En nombre de Dios todopoderoso fue acabada esta iglesia en año de 1426: así está escrito en el antepecho del coro, y se puede leer desde abajo. Arriba, en letras más pequeñas, dice el año de arranque de la iglesia, 1402».

Santa Tecla domina el paisaje de Cervera de la Cañada desde lo alto del pueblo.
Santa Tecla domina el paisaje de Cervera de la Cañada desde lo alto del pueblo.
Laura Uranga

Las restauraciones y mejoras han supuesto para el templo (Patrimonio de la Humanidad para la Unesco desde 2001, por su alma mudéjar) de un aspecto interior espectaculares; no se puede dejar de lado la colección de escudos aragoneses en el artesonado del fondo de la nave principal. Juan Manuel abunda un poco más en la vertiente artística. «El mudéjar de la pintura tiene variantes complejas: hay una parte más andalusí, otra más sencilla, unas cenefas muy curiosas y en la pila bautismal figuras ángeles, algo que en esa época no era usual. 

El rosetón llama mucho la atención: solo se ve desde dentro, porque afuera está tapado con alabastro. También hay que fijarse en el bajo coro, en las ménsulas y capiteles… son de lo mejor que hay en Aragón. Gonzalo Borrás venía dos o tres veces al año con sus alumnos; mi cuñado Pepe Verón me pedía que les abriera la puerta, y siempre escuché con atención aquellas explicaciones».

El vino

Cervera es tierra de uva, y vinatera. En 1965, una treintena de agricultores se agruparon en la cooperativa San Gregorio, que hoy ya supera el medio siglo de éxitos. Actualmente, la exportación sustenta la mayor parte de la producción; una apuesta que comenzó en 1997 y supone cifras cercanas al 90% de la producción vinícola de Bodega San Gregorio. Se exporta a una veintena larga de países en todo el mundo, con especial hincapié en Argentina, Brasil, China, Estados Unidos, Escocia… son unos 200 socios, casi todos de Cervera, aunque también hay miembros de Moros, Villalengua o Torralba.

«Hay jóvenes agricultores en el pueblo con viñas bien preparadas -explica Javier Prádanos- y es que la garnacha de aquí lleva fama. Hay una viña que es la más fotografiada de todas, de garnacha vieja, al pie de Armantes. Produce poco, pero uva muy cotizada; va al vino Viñas Viejas de Monte Armantes, que se agota en cuanto sale». La garnacha vieja de secano es la variedad autóctona en la D. O. Calatayud; en Cervera también se hacen vinos en ‘coupage’'con cabernet, merlot, tempranillo, syrah, mazuela o macabeo y viura en los blancos.

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