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Aragón

Heraldo Joven

"Los jóvenes no están siendo más irresponsables que los adultos durante la pandemia"

Muy afectados por la covid. La ansiedad mental provocada por la pandemia se ha identificado en casi el 90% de los jóvenes y la tasa de empleo entre los de 16 a 24 años se reduce trimestralmente hasta el 23,2% .

Los aragoneses Pilar Díaz Calderon, Daniel Rodríguez y Marta García.
Los aragoneses Pilar Díaz Calderon, Daniel Rodríguez y Marta García.
HA

Fiestas patronales, reuniones multitudinarias o celebraciones clandestinas. Los jóvenes han sido señalados como los culpables de numerosos brotes y de la evolución de la covid desde que comenzó la pandemia. Sin embargo, sociólogos y psicólogos insisten en que “no se puede señalar a un segmento tan amplio”. “No han sido más irresponsables que los adultos. Hay que señalar los casos concretos, no se puede hablar de un sector tan grande y juzgar a todos después del esfuerzo adicional que están haciendo. Hay personas de todas las edades que han tenido comportamientos imprudentes”, señala Juan David Gómez Quintero, sociólogo y profesor de la Universidad de Zaragoza. De la misma opinión es Sandra Sánchez, psicóloga y profesora de la misma Universidad en el campus de Teruel: “A mi juicio y desde mi experiencia profesional tanto en la consulta, como en clase, veo que muchas veces son más responsables los jóvenes que los adultos de otras franjas de edad. Entienden mejor las normas”.

"Tienen la sensación de que se están perdiendo un momento importante de sus vidas"

Socializar en pandemia, un reto. "Los jóvenes tienen unas necesidades sociales especiales, propias de la edad, se encuentran en el máximo esplendor de la sociabilización. La sensación de no poder salir ha generado falta de afección que se traducen en desmotivación y tristeza”, explica el sociólogo. Las redes sociales y dispositivos móviles han facilitado la conectividad entre iguales los meses de confinamiento. “Han podido paliar la necesidad de socializar de manera parcial pero insuficiente a través de internet”, añade. En este sentido, a la falta de relaciones de amistad se suma las de pareja. “No tienen intimidad y les genera mucha incertidumbre cómo mantener relaciones sexuales. Precisamente, los jóvenes necesitan independencia e irse desligando de la familia y ha ocurrido lo contrario”, explica la psicóloga.

Viajes de fin de curso, pasos de ecuador y fin de carrera o escapadas de fin de semana. “Tienen la sensación de que se están perdiendo un momento importante de sus vidas”, sostiene el sociólogo. A la falta de relaciones sociales, se suma la situación económica. La tasa de empleo entre los jóvenes en el primer trimestre de 2020, en el contexto de la crisis sanitaria, experimentó un descenso importante: entre los de 16 a 24 años se reduce trimestralmente hasta el 23,2% . Para los de 16 a 29 años se sitúa en el 39,4% y entre los de 25 a 29 años alcanza el 66,6%, según un informe del Ministerio de Trabajo y Economía Social. “Si el paro juvenil duplica el paro general y la precariedad ya afectaba más a los jóvenes antes de la pandemia, pues ahora aún más porque se ha paralizado la economía del mundo”, explica Gómez. Por su parte, la psicóloga indica que están “preocupados” pero que piensan que es “temporal”. “Ya veían el futuro laboral complejo y lo que ha hecho esta situación es acrecentarlo”, subraya.

"Tienen menos motivación por la falta de la presencialidad"

Incertidumbre, estrés y problemas para conciliar el sueño. La ansiedad mental provocada por la covid-19 se ha identificado en casi el 90% de los jóvenes. Más de 1.000 millones de estudiantes en todo el mundo se han visto afectados por el cierre de escuelas y 1 de cada 6 en todo el mundo ha perdido su trabajo durante la pandemia. "Los alumnos están menos concentrados. Tienen menos motivación por la falta de la presencialidad. A nivel emocional, tienen una montaña rusa de sentimientos", sostiene la psicóloga.

"Estoy desganada, es mi primer año de universidad y es todo online"

La joven de 18 años, Pilar Díaz-Calderon, en la capital aragonesa.
La joven de 18 años, Pilar Díaz-Calderon, en la capital aragonesa.
HA

La mayoría de edad llegó hace unos meses para Pilar Díaz-Calderon, que empezó en septiembre Ingeniería Industrial en la Universidad de Zaragoza. “Estoy desganada, es mi primer año de universidad y es todo online. Te pintan como que los años de la universidad son los mejores de tu vida y pasa esto”, sostiene la joven. A pesar de la situación académica, Díaz Calderon subraya que tiene “sentimientos encontrados” y que no se puede “quejar”: “Pienso mucho en todas las personas que lo están pasando mal, los mayores que fallecen y los autónomos que tienen negocios”.

Cuando comenzó la pandemia, la zaragozana estaba en la última etapa de bachiller: “Desde septiembre nos explicaron un modelo de selectividad, pero en marzo nos dijeron que todo podía cambiar por la covid. Nadie sabía que iba a pasar con el examen. Fue una incertidumbre total. Al final, nos dieron más poder de elección y nos benefició”. No poder despedirse de sus profesores y compañeros con los que había compartido toda su etapa escolar desde los tres años fue, para la joven, lo que más “pena” le dio. Menos importancia le da al “famoso” viaje a Salou, el verano de los 18 y las escapadas al extranjero.

Convivir las 24 horas del día con su familia fue, explica, “difícil”. “Antes del confinamiento, entre clases, academias y biblioteca, no pasaba tiempo en casa. Estaba acostumbrada a convivir diariamente con mis amigas. Todo cambió en marzo y hemos tenido riñas familiares”, admite. Los conflictos no acabaron con la flexibilización de las medidas: “Cuando nos dejaron salir de casa tenía muchas ganas de pasar tiempo con mis amigos y mis padres hacían por retenerme por miedo al virus”, añade.

"La empresa donde trabajaba quebró por la pandemia y estuve en ERTE 6 meses"

El aragonés Daniel Rodríguez.
El aragonés Daniel Rodríguez.
HA

El aragonés Daniel Rodríguez, de 22 años, llevaba dos años trabajando de repartidor de piezas de automóviles en el establecimiento Coll hasta que la pandemia cambió por completo su devenir. “Empezaron a bajar mucho los pedidos en marzo. Trabajé la última semana de abril y ya nos mandaron a todos los trabajadores al ERTE hasta octubre. Al final, la empresa ha quebrado y el banco ha embargado todas las propiedades. Entró en concurso de acreedores”, señala el joven. Ahora, Rodríguez, está desempleado.

Para el zaragozano, que trabajaba cerca de diez horas diarias, la convivencia con sus padres y su hermano fue “grata”: “Nos entendimos bien, aunque hubo discusiones. Estando 24 horas tienes que hacer por llevarte bien”. Eso sí, las relaciones sociales “no eran lo mismo sin poder salir de casa”. “Hablar por redes sociales no tiene nada que ver con quedar con los amigos. Cuando pudimos salir, escuchaba a la gente muy bajo”, añade.

"Fue un mazazo no poder irme de Eramus"

La aragonesa Marta García.
La aragonesa Marta García.
HA

Disfrutar de una experiencia Erasmus en Lisboa era el plan para Marta García, de 20 años, para este curso. La estudiante de Magisterio de la Universidad San Jorge tuvo que renunciar a Portugal este año. "Me explicaron como iba a ser el Erasmus, con clases online y sin poder vivir la experiencia real. Decidí dejarlo para el próximo año. No iba a ser el Erasmus que llevaba esperando toda la carrera", admite la joven.

"Lo pasé bastante mal en el confinamiento. Soy hija única y no me he podido relacionar directamente con gente de mi edad en cuatro meses", cuenta. Sin embargo, la aragonesa tuvo "la suerte", de poder "recuperar el tiempo perdido" con sus amigas. "Pude hacer los viajes que tenía programados en verano. Fue como vivir en un mundo paralelo aunque siempre respetando las normas", añade. 

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