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Los sanitarios encaran la última noche del año más "duro" con la esperanza puesta en la vacuna

Las visitas, incluso en las fechas más señaladas, están muy restringidas para evitar los contagios. 

Entrada de la residencia general del Hospital Miguel Servet de Zaragoza.
Entrada de la residencia general del Hospital Miguel Servet de Zaragoza.
José Miguel Marco

compañeros ni transmitir la cercanía habitual a sus pacientes, esperan que la vacuna, que este miércoles comenzó a suministrase de manera más generalizada, logre frenar el avance de la pandemia. "Existe una sensación de necesidad de intentar pasar página de este año tan complejo", puntualiza Íñigo Royo, director del Hospital San Jorge de Huesca, quien subraya que, a pesar de la situación "tan inusual", se intentará "llevar el calor de estos días" a los pacientes.

"Es una satisfacción compartir esta noche con ellos –en referencia a los ingresados–", recalca la enfermera Noemí Martín, que este jueves despedirá el año en la planta covid del Hospital Royo Villanova de Zaragoza. "Ellos están solos, por eso es importante mantener el ánimo y mostrarles la mejor sonrisa", explica. Una cuestión que la supervisora de Medicina Interna de este centro, Yolanda Sánchez, reconoce que será más "complicada" debido a que con los equipos de protección "no te ven casi la cara". Pero aún así, lo seguirán intentando porque forma parte de la esencia de su profesión.

"Vemos que va a haber una nueva ola, pero a lo mejor es la última y eso alivia", subraya emocionada Sánchez, al tiempo que pide a la sociedad que se "reserve" para las siguientes Navidades: "Nos jugamos la salud, que es lo más importante. No es solo la muerte, son también las secuelas que deja la enfermedad".

Con una pandemia de por medio, los actos navideños en los hospitales han desaparecido. "Las actividades más lúdicas o de entretenimiento para los pacientes y profesionales se han tenido que relegar para una mejor época. Ejemplo de ello era la presencia de los clubs deportivos en pediatría o las muestras de cariño que se enviaban por parte de ciudadanos o empresas", afirma Royo.

La médico de Urgencias del hospital Obispo Polanco de Teruel Carla Iannuzzelli pasará la Nochevieja en su puesto permitiéndose como única licencia telefonear a sus padres para felicitarles el Año Nuevo. Confía en que no habrá muchos pacientes pues, con la pandemia, solo acuden "los que están malos de verdad". Añade que las mascarillas y otras medidas han suprimido, de rebote, la epidemia de gripe, "una lección que no debemos olvidar".

Todos coinciden en señalar que ha sido un año "muy duro" y que el personal se encuentra "agotado" física y anímicamente. "Nos quedan todavía meses duros", recalca Ana Latorre, enfermera del Hospital Infantil. Consciente de lo que la sociedad se juega, cenará solo con su núcleo familiar: sus dos hijos con los que convive. "Quedará mucho año por delante para poder estar con mis padres y hermanos", puntualiza.

Un menú especial

Como es habitual, en estas jornadas los cocineros de los hospitales preparan un menú especial, al menos, para aquellos que tienen una dieta común. De este modo, en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza durante la última noche del año se cenará menestra y bacalao gratinado con salsa romescu. De postré tendrán turrones navideños y las tradicionales uvas. Al día siguiente comerán una crema de marisco, ternasco de Aragón y tarta de queso con arándanos. 

Menú especial de Nochevieja en el Servet
Menú especial de Nochevieja en el Servet
Heraldo.es

En el Obispo Polanco de Teruel, se cenarán entremeses con salpicón de marisco y rollitos de salmón marinados al eneldo, además de sopa (con jamón, huevo duro y pechuga de pollo picada) y bacalao gratinado sobre salsa de piquillo y espárragos trigueros. De postré habrá fruta, dulces navideños y uvas de la suerte. Además, las enfermeras repartirán sidra a quien pueda tomarla.

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