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Aragón

Perspectivas 2021

Irene Andreu: “De aquí a diez años habrá muchos problemas con las bacterias resistentes”

La investigadora oscense prevé un 2021 un poco caótico porque “llegarán las vacunas pero no igual para todo el mundo”.

Irene Andreu, junto a un microscopio electrónico del Consorcio de Nanociencia y Nanotecnología de la Universidad de Rhode Island.
Irene Andreu, junto a un microscopio electrónico del Consorcio de Nanociencia y Nanotecnología de la Universidad de Rhode Island.
Brian Sheetz

Le duele la fuga de cerebros, pero investiga en Estados Unidos por lo fácil que fue encontrar trabajo comparado con España, que necesita, en opinión de Irene Andreu, apostar por la investigación a largo plazo.

Después de no prestarle nunca atención, tenemos ahora la vista fija en los laboratorios. Le pedimos soluciones a la ciencia: una vacuna, tratamientos, mejores mascarillas...

Es interesante que la gente no piense en los científicos más que cuando se les necesita. Y lo que todo el mundo está viendo ahora es la trastienda de la ciencia, y parece que nos contradecimos unos a otros. A quienes no están acostumbrados les da un poco miedo, pero así es el proceso científico. Y como los intereses de los gobiernos dictan mucho qué se investiga y qué no, hasta que no hemos tenido una pandemia llamando a la puerta, no se ha invertido en investigar temas tan básicos como la transmisión por aerosoles.

Por suerte, el coronavirus es un virus modelo, sobre el que ya se investigaba desde hace años, si hubiera sido más exótico, no habría una vacuna ya porque la base no estaría.

Solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, pero hacen falta inversiones a largo plazo para avanzar.

La investigación es un tema a largo plazo y en España hay muy buena ciencia pero falta mucho soporte. De repente no puedes decir: queremos hacer una vacuna, porque no tienes infraestructuras, ni personal ni compañías que sepan hacerlo. Se va a hacer bien, pero lento. No se puede sacar agua del desierto. La financiación es muy importante y también las direcciones. Se investiga mucho en cáncer, y está muy bien porque afecta a mucha gente, pero hay grandes olvidadas como las enfermedades infecciosas. De aquí a diez años va a haber muchos problemas con las bacterias resistentes a infecciones y no se está investigando mucho porque pasa en África, en la India, en Oriente Medio. A los países desarrollados de momento no nos importa mucho, hasta que llamen a la puerta.

¿La situación vivida este año hará cambiar las cosas?

Sí y no. Espero que mejore la opinión hacia los científicos, que despierte interés por la carrera científica y que los políticos apoyen la ciencia, pero habrá otras necesidades sociales que cubrir.

La pandemia también ha demostrado la capacidad de respuesta de la ciencia, con tantos científicos reorientando sus investigaciones.

La gente piensa que somos robots, pero que intentemos ayudar es pura naturaleza humana. En su momento contribuí a desarrollar mascarillas ecológicas, ahora a divulgar y concienciar a la comunidad. Es nuestra responsabilidad como científicos comunicarnos con la gente que esta cerca de nosotros, tu familia, tus amigos, y explicarles qué hay que hacer y por qué. Yo hablo hasta con el conductor del autobús.

Nos queremos proteger de la mejor manera. ¿Qué puede aportar la nanociencia?

Toda la biología es nanociencia: cada vez que tomas aire está lleno de nanopartículas, los virus o las vacunas también son nanopartículas, de modo que la nanociencia puede ayudar a luchar contra el coronavirus proporcionándonos herramientas para tratarlo o entender cómo se propaga por aerosoles.

¿Qué espera de 2021?

La primavera y el verano serán confusos, y habrá que hacer mucha divulgación porque eso de quiero ponerme la vacuna e irme a la playa no va a ser así. Y lo que espero es que pueda ir a España a ver a mis padres, porque de momento no me atrevo a coger un avión.

¿Quién es?

Doctora en Física, Irene Andreu (Huesca, 1987) dirige el Consorcio de Nanociencia y Nanotecnología en la Universidad de Rhode Island (Estados Unidos). Está al frente de un centro de microscopía electrónica y microanálisis al servicio de la investigación y la industria privada. Estudia problemas medioambientales vinculados a la calidad del agua en los sistemas costeros.

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