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Aragón

Arrancados cientos de melocotoneros por un virus que inquieta al Bajo Aragón

El foco de Sharka-m detectado en las localidades de Maella y Mazaleón ha provocado afecciones en unas 120 hectáreas.

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Sin frutales. Explotación de la localidad turolense de Mazaleón tras el arranque de melocotoneros afectados por el virus Sharka.
C. M.

Se llama Sharka. Es un virus que afecta a frutales de hueso, especialmente melocotoneros, ciruelos y albaricoqueros y no existen tratamientos fitosanitarios para erradicarlo, por lo que cuando su presencia es importante la única manera de acabar con él es arrancar los árboles afectados. Es lo que ha ocurrido en las localidades de Maella (Zaragoza) y Mazaleón (Teruel), donde los productores han tenido que aplicar esta drástica medida tras detectarse un foco que ha infectado a alrededor de 120 hectáreas, integradas en la Denominación de Origen Melocotón de Calanda.

No es un virus nuevo. Apareció en Aragón en 2002, pero se consiguió erradicar y fue hace aproximadamente un año y medio cuando volvió a manifestarse con más virulencia, en este caso en su variante Sharka-m, explican desde el Centro de Sanidad y Certificación Vegetal del Gobierno de Aragón, que señala que a larga distancia el virus se introduce con material vegetal que pueda estar contaminado, pero reconoce que es complicado concretar el punto concreto en el que se pudo originar. Pero el principal problema de esta enfermedad es que se puede transmitir por pulgones, por lo que una vez dentro de una zona la dispersión a otras plantaciones es mucho más fácil, lo que obliga a arrancar el material afectado y establecer una vigilancia para impedir su propagación.

"Es una ruina"

La medida, comunicada por el Departamento que dirige Joaquín Olona en una orden publicada el pasado 4 de noviembre, ha supuesto un mazazo para los productores, en especial los de Mazaleón, un pequeño municipio turolense de apenas medio millar de habitantes. El 80% del centenar de hectáreas están afectadas, por lo que los responsables de la cooperativa temen por la continuidad de la misma, ya que las parcelas de sus 50 socios están afectadas, "en algunos casos al cien por cien", señalan desde la entidad asociativa, en la que emplean a 3 trabajadores fijos y unos 40 en campaña.

"Han convertido un problema vegetal en uno socioeconómico", lamentan fuentes de la cooperativa, que insisten en que el virus, que se manifiesta con manchas o malformaciones en el fruto, no supone riesgo alguno para la salud.

El arranque, al que no se opone el sector si es la única medida para evitar el contagio a otras explotaciones, lleva aparejadas indemnizaciones, pero los afectados aseguran que las que plantea la Administración apenas son suficientes para cubrir los gastos de un año. Y es que, una vez desaparecidos los árboles, no se pueden plantar frutales de hueso, sensibles a la enfermedad, por un periodo de dos o tres años. "Qué hacemos mientras con nuestras hipotecas, nuestros créditos o los gastos domésticos", se preguntan los afectados, que han trasladado a los responsables de Agricultura la necesidad de establecer "ayudas de verdad" para estas producciones. 

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