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Aragón

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Mejora genética en menos tiempo

Un proyecto del CSIC busca reducir a la mitad del tiempo el proceso de mejora genética del trigo panadero

Una investigadora trabaja en el proyecto del CSIC para la mejora genética del trigo panadero
Una investigadora trabaja en el proyecto del CSIC para la mejora genética del trigo panadero
CSIC

Acortar los plazos de obtención de variedades de plantas de trigo panadero mejoradas genéticamente es el objetivo del proyecto ‘Inducción de la embriogénesis de la microspora en trigo panadero mediante la aplicación de compuestos biológicamente activos’ en el que trabaja el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Aragón. "Actualmente este proceso puede prolongarse entre diez o doce años y con el uso de estas técnicas puede acortarse hasta los cinco o seis años", afirma María Pilar Vallés, científica de la Estación Experimental de Aula Dei del CSIC y una de las codirectoras, junto a Ana María Castillo, de esta investigación.

Lo que se pretende con estas técnicas es obtener una "fijación" de la genética de las plantas sobre el que va a trabajar el mejorador. Vallés explica que, en muchos casos, de año en año, las especies sobre las que se realizan ensayos pueden alterarse. "Con la técnica que estamos investigando, el material queda fijado y así a lo largo de los años y, aunque se hagan ensayos en lugares con condiciones de terreno, climáticas… diversas, el mejorador tiene la garantía de que está trabajando con un material que es exactamente el mismo", detalla la investigadora.

Esto se consigue a través de una técnica basada en el cultivo ‘in vitro’. El proceso arranca con la extracción del grano de polen de las espigas aún verdes, que también se cultivan ‘in vitro’. A estos granos de polen se les aplican condiciones de estrés que hacen que el grano de polen en lugar de madurar, se divida y forme un embrión sin necesidad de fecundar a otra planta. Este embrión contiene la información genética completa de la planta, mientras que, en condiciones normales, el grano de polen sin fecundar sólo contaría con la mitad de esa información.

Estas plantas, denominadas doblehaploides (DH), "tienen un gran valor ya que sus células tienen el número de cromosomas normal peor la información que contienen en los dos juegos de cromosomas es homogénea. Por lo tanto, todas sus generaciones serán iguales y se podrán estudiar y seleccionar por su productividad en el campo, a lo largo de los años, de forma más eficaz", detallan desde el CSIC.

Otra de las novedades de está investigación es cómo se producen las condiciones de estrés (por ejemplo, altas temperaturas…) "Hasta ahora se ha hecho de manera empírica, pero estamos trabajando en la búsqueda y aplicación de compuestos o sustancias que creen estos efectos de estrés para obtener el embrión de manera más sencilla", explica Ana María Vallés. Sin embargo, puede haber variedades en las que este proceso no se puede aplicar, por eso, desde el CSIC también tratan de hallar las claves para que este proceso sea "lo más generalizado y universal posible", añade.

En el proyecto colabora, además, la Facultad de Ciencias de la Universidad de Navarra. Está financiado por el Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica de Innovación de I+D+i orientada a los retos de la sociedad. También cuenta con el apoyo de una empresa internacional de producción de semillas.

Casi 150 investigadores

El CSIC en Aragón cuenta con medio millar de trabajadores, de los que 147 son investigadores en plantilla. Desarrollan su labor en seis institutos: la Estación Experimental de Aula Dei, el Instituto Pirenaico de Ecología, el Instituto de Carboquímica, el Laboratorio de Investigación en Fluidodinámica y Tecnologías de Combustión, el Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón y el Instituto de Síntesis Química y Catálisis Homogénea.

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