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Aragón

Transportes promete reconvertir la vía entre Zaragoza y Logroño en un corredor de alta velocidad

Firma un protocolo con el Gobierno riojano para que los trenes circulen también a 220 km/h desde Castejón a su capital.

Foto de archivo de una vía de tren
Foto de archivo de una vía de tren
HA

El Ministerio de Transportes se comprometió este lunes a completar la reconversión de las líneas ferroviarias que unen Zaragoza con el norte de España a la alta velocidad. Si el exministro popular Íñigo de la Serna desbloqueó los planes de conexión con Navarra hace tres años, su sucesor socialista José Luis Ábalos acaba de hacer ahora lo propio con La Rioja con la firma de un protocolo con el Gobierno de la también socialista Concha Andreu. De este modo, los 71 kilómetros que permanecían bloqueados desde hace una década entre Logroño y Castejón serán igualmente de alta velocidad como los que separan esta última localidad con Zaragoza y el intercambiador de Plasencia del Monte.

Ábalos y la presidenta del Adif, Isabel Pardo de Vera, se trasladaron a la capital riojana para firmar dicho acuerdo, por el que se prevé adaptar la línea actual "a velocidades entre 200 y 220 km/h", muy por encima de los 140 km/h del proyecto precedente, según informó el Ejecutivo de La Rioja. "Hoy -por este lunes- es el día en el que por fin podemos afirmar que la llegada de la alta velocidad a La Rioja comienza a ser una realidad", destacó Andreu.

De este modo, se unificará el diseño de los dos ramales que forman parte del eje Cantábrico-Mediterráneo, el riojano y navarro, y que se unen en la capital aragonesa para conectar con la Comunidad Valenciana a través de Teruel. Se trata de un macroproyecto incluido en la red transeuropea de transportes, calificado de "altas prestaciones" y que a lo largo de sus 660 kilómetros de longitud vertebra Cantabria, País Vasco, Castilla y León, La Rioja, Navarra, Aragón y Valencia.

El sector entre Castejón de Navarra y Logroño está a su vez dividido en cuatro tramos cuyos proyectos se encargaron en 2010 y de los que no se ha vuelto a saber nada desde entonces. De hecho, el entonces Ministerio de Fomento aparcó cualquier actuación de mera puesta al día, que ahora se pretende transformar para que la vía sea de alta velocidad.

Lo que no adelantaron las partes es un calendario para su ejecución ni las partidas presupuestarias que lo harán posible, pero sí fijaron un primer compromiso con la ampliación de la variante prevista en Rincón de Soto en 2,5 kilómetros.

El primer estudio informativo para el tramo riojano del eje Cantábrico-Mediterráneo se remonta a 2001 y los citados proyectos a 2010, pero su declaración de impacto ambiental acabó caducando en 2013.

No obstante, el primer paso para la conversión a la alta velocidad se dio en el otoño de 2018 con el encargo de un nuevo estudio informativo a la ingeniería Idom por 568.700 euros y un plazo de ejecución de dos años. Dicho trabajo servirá para seleccionar la alternativa de trazado más idónea para cruzar la vega.

El Gobierno riojano instó a considerar "de manera prioritaria" la adaptación global del estudio para permitir una reducción de los tiempos de viaje con la adaptación de la actual vía de ancho ibérico, sin construir "una plataforma de nuevo trazado independiente de la línea actual".

En el caso del tramo aragonés, el Adif aún no ha hecho pública cuál es la alternativa de trazado elegida para conectar Zaragoza con Castejón y el compromiso presupuestario en 2021 se limita a 218.557 euros. Con esta cuantía solo se podrá encargar el preceptivo estudio ambiental, un simbólico pellizco de los 825 millones que, según la estimación del propio Ministerio de Transportes, requiere la ejecución de los más de 87 kilómetros comprendidos en esta actuación.

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