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vacunación del coronavirus

Primera profesional vacunada en Aragón: "Si no nos vacunamos todos, no va ser 100% eficaz"

María Sanz, de 45 años, fue la primera profesional que se vacunó en Aragón y lo hizo en la residencia Romareda. No dudó ni un momento en ocupar este lugar.

María Sanz, Fernando Artal, Manuel Cebolla y Carmen García, durante la vacunación.
María Sanz, Fernando Artal, Manuel Cebolla y Carmen García, durante la vacunación.
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Sin dudas, muy emocionada e impaciente. Así se encontraba María Sanz, de 45 años, antes de convertirse en la primera profesional sociosanitaria en recibir la vacuna en Aragón y lo hizo en el centro en el que trabaja, la residencia Romareda. Junto a Emilia Nájera, Manuel Cebolla, Carmen García y su compañero Fernando Artal fueron los primeros inoculados en estas instalaciones. Durante la tarde otros recibieron la vacuna y este lunes todos los que han mostrado su consentimiento recibirán esta primera dosis –hacen falta dos para conseguir la inmunidad–.

"Me parece muy importante dar mucha seguridad y confianza a todos los compañeros sanitarios y sociosanitarios", destacó tras haberle inyectado una compañera la primera dosis de la vacuna de Pfizer, de la que no notó nada. Subrayó, asimismo, la importancia de vacunarse: "Si no lo hacemos todos, no va a ser eficaz 100% y estoy segura de que es el camino para salir de esto".

También decidió hacerlo porque para ella representa dos valores fundamentales: el apoyo a la ciencia y la tecnología y la solidaridad. "Cualquiera que ha vivido aquí o en centros sanitarios tiene que estar impaciente por dar un primer paso para acabar con todo esto", explicó, al tiempo que declaró que tenía muchas ganas por poder ver a sus familiares. "Poder abrazarnos y recuperar nuestra vida cuanto antes", recalcó.

Sanz, conocedora de que los efectos no son inmediatos, incidió en que todavía queda un tiempo de mascarillas y distancia: "Hay que ser disciplinados, pero estoy segura de que es un paso fundamental".

"Ha habido unos meses muy complicados. Se han visto las cosas muy negras"

También lo vio así su compañero Fernando Artal, que fue inoculado pocos minutos después. "Ha habido unos meses muy complicados. Se han visto las cosas muy negras", reconoció. Por ello no tuvo incertidumbre a la hora de aceptar la vacuna: "No hay duda con cualquier cosa que nos sirva para salir de aquí y volver a cierta normalidad".

Apostó también por la necesidad de vacunarse en grupo, internos y residentes a la vez: "Hay que hacerlo. El máximo número y lo más rápido posible".

Los inmunizados

El objetivo es común: combatir al coronavirus. Un virus del que Manuel Cebolla, uno de los internos vacunados este domingo, guarda un desagradable recuerdo: "Estuve 20 días en la ‘Casa Grande’ y lo pasé muy mal". "Se queda uno como un muñeco y aún ahora no sé qué me pasa. Desde entonces, estoy siempre helado de frío", explicó este hombre de 84 años que vive desde 2011 con su mujer en la residencia. Por ello sus esperanzas en esta vacuna son todavía mayores. "Que nos vaya bien a todos para que el bicho desaparezca", reclamó y también agradeció el trabajo de los profesionales al ponerle la vacuna.

Aquellos como Cebolla que ya han pasado el virus también serán inmunizados en la campaña que este domingo arrancó en Aragón. Según la documentación con la que se trabaja en Salud Pública, se administrará a aquellos que han pasado la covid-19 debido a que "no existe precisión durante cuánto tiempo persisten los anticuerpos tras la infección natural y a que se espera que la vacunación refuerce una respuesta inmune preexistente". No obstante, como la evidencia actual indica que no se producen reinfecciones antes de los 90 días posteriores a la infección inicial, se podría retrasar la vacunación en este mismo periodo.

Durante la mañana de este domingo también recibió la vacuna Carmen Emetérea García, de 81 años, que vive desde hace uno en esta residencia junto a su marido. Reconoció que es algo pesimista, pero se mostró confiada en que, a través de estas inyecciones, se pueda acabar con el coronavirus, que tantos momentos complicados ha ocasionado en los centros de mayores: "A ver si entre todos podemos contra él, que también somos muchos los que estamos en su contra". Aunque también alertó de un temor que no solo sobrevuela su mente: "Igual se va este –en referencia al virus– y viene otro peor".

Al igual que sus compañeros, recibió un "pinchacito" por parte de Zoila Manso, que fue la encargada de suministrar la vacuna en la residencia Romareda, donde trabaja. "Se puede llevar", respondió cuando le preguntó por si sentía dolor. Tras ser inoculada, detalló que en el centro están todos muy bien: "Nos dan comidas muy adecuadas y muy abundantes". La alegría fue unánime cuando se terminó con esta primera tanda de vacunas y un aplauso inundó la sala en la que había llevado a cabo. Este domingo también se vacunó a residentes y trabajadores del centro de discapacidad Camp.

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