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Aragón

La apertura de la A-68 entre Figueruelas y Gallur se demora a la próxima primavera

Los vehículos circulan por el nuevo trazado, pero aún se debe acometer la última capa de rodadura. Las obras van menos avanzadas en el tramo final y el objetivo es terminarlas para el otoño de 2022.

El tráfico circula por el nuevo trazado a la espera de rematar el asfaltado en amb os sentidos
El tráfico circula por el nuevo trazado a la espera de rematar el asfaltado en amb os sentidos
TONI GALAN

La construcción de la autovía de Logroño ha entrado en la recta final en Aragón tras superar vicisitudes y aplazamientos que harán que su puesta en servicio se haga por fases entre la primavera de 2021 y el otoño de 2022. Los catorce kilómetros entre Figueruelas y Gallur están prácticamente listos, a falta de remates y de ejecutar la última capa de rodadura, por lo que en tres meses podría abrirse al tráfico si el tiempo acompaña en la obra y no surgen contratiempos de última hora. Su prolongación hasta el límite provincial, que implica la duplicación de otros quince kilómetros, empezó más tarde y, por tanto, aún se alargará algo más de año y medio.

Fuentes oficiales del Ministerio de Transportes indicaron que las obras avanzan "al ritmo establecido" en los correspondientes programas de trabajo. La duda está en saber la fecha exacta en que se podrá abrir por completo la A-68, ya que debería estar en septiembre de 2022 y se podría alargar unas semanas.

Cerca de 80 operarios se afanan en acabar el tramo más próximo a la capital aragonesa, en el que se han ejecutado tres viaductos y media docena de pasos superiores. La última estructura se finalizó este otoño para salvar el barranco del Bayo, muy cerca de la estación de servicio La Imperial (Pedrola), por lo que las contratistas, la unión temporal formada por FCC y MLN, se centran ahora en terminar los trabajos de señalización, en el montaje de las protecciones (biondas) y los drenajes.

Al mismo tiempo, se están asfaltando los enlaces y ramales de acceso a la autovía de Logroño, unos trabajos que se compatibilizan con diversas actuaciones en los caminos de servicio que discurren en paralelo al trazado desdoblado.

Los vehículos están circulado desde hace meses por los nuevos carriles construidos en paralelo al trazado original de la N-232, pero la última capa de asfaltado se ha dejado para el final. Los planes iniciales pasaban por abrir este tramo para estas fechas, pero se ha postergado de nuevo para finales del primer trimestre de 2021. Eso sí, los remates que se iban a dejar pendientes son los que ahora se están acometiendo.

Tampoco supondrá mucha desviación adicional, habida cuenta de que esta actuación se adjudicó en octubre de 2015 con un plazo de 37 meses y, por tanto, debería estar en servicio desde finales de 2018. Como adelantó este diario, las obras se llegaron a paralizar y acumularon un retraso superior a un año y medio por los defectos del proyecto y la necesidad de hacer el preceptivo modificado.

Mientras este tramo ya está en la cuenta atrás, las máquinas siguen trabajado a buen ritmo entre Gallur y Mallén y la previsión es que turismos y camiones puedan estrenarla a principios del otoño de 2022, un año después de la fecha fijada en la adjudicación a las constructoras Copisa y Sando. De este modo, se dispondrá de una vía rápida desde Zaragoza hasta las proximidades de la localidad riojana de Alfaro. Es decir, 83 kilómetros.

Hasta el momento se ha ejecutado algo menos de la mitad de la actuación y de las quince estructuras previstas en el proyecto (entre viaductos, pasos superiores e inferiores) ya se pueden apreciar ocho sobre el terreno.

Buena parte del medio centenar de máquinas están centradas en el movimiento de tierras, que afecta a más de dos terceras partes del trazado. Y el centenar de operarios compatibilizan estas labores con el inicio de los trabajos de aglomerado en dos puntos del tramo que suman unos ocho kilómetros.

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