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Aragón

Balance Agrario UAGA

La bonanza del porcino y el récord del cereal salvan un difícil año agrícola marcado por la covid y el clima

Según el balance presentado este viernes por UAGA, el valor de la producción agraria rozó los 4.500 millones de euros, un 10,28% más que el pasado año. 

Labores de recolección de cebada en una explotación agrícola oscense.
Labores de recolección de cebada en una explotación agrícola oscense.
UAGA

Las cifras globales del sector agrario aragonés parecen ajenas a las complicaciones que ha añadido este atípico y difícil 2020 marcado por un desconocido virus. El valor de su producción final agraria rozó los 4.500 millones de euros, un 10,28% respecto a 2019. Se lo debe a la bonanza del porcino, que gracias a la potente demanda de los mercados asiáticos encabezados por China, ha impulsado la facturación de los sectores ganaderos hasta incrementarla en un 10,19%. Y se lo debe a la histórica cosecha de cereal, que ayudada por el clima –aunque con producciones muy desiguales según los territorios– y a pesar de los graves daños que continúan provocando la plaga de conejos, alcanzó las 2,9 millones de toneladas, un 34% más que la conseguida el pasado año.

En ambos casos además, acompañaron los precios, aunque las cotizaciones de los herbáceos sufrieron fuertes recortes al comienzo de la campaña y no consiguieron recuperarse hasta bien entrado el verano. Pero, aún así, los cerealistas ingresarán por la venta de sus cultivos más de 853 millones de euros, un 15,9% más de ingresos que en 2019.

Los datos los han detallado este jueves el secretario general de UAGA, José María Alcubierre, que, acompañado por los secretarios provinciales de la organización agraria en Zaragoza y Teruel, Toño Romé y David Andreu, respectivamente, ha presentado el balance de un año agrario en el que la climatología y los precios “han dado una cal y otra de arena” en un año marcado por la pandemia, de la que no ha sido ajena los agricultores y ganaderos. “El sector ha demostrado ser esencial tanto por su capacidad de proveer alimentos a la población como por su colaboración desinteresada en la desinfección de calles en los pueblos”, ha recordado Alcubierre. Pero el líder de UAGA también ha lamentado que se les señalara “injustamente” desde todos los sectores sociales como los culpables de la transmisión de la covid durante la campaña de fruta.

Aunque las cifras lucen crecimiento de hasta dos dígitos no todos los sectores agrícolas y ganaderos han corrido la misma suerte.

El sector frutícola, que vivió con incertidumbre la falta de mano de obra por las restricciones de la movilidad y vio cómo se paralizaba la actividad en alguna de sus empresas por la aparición de infectados por covid, consiguió un incremento de precios en origen, que, sin embargo, no han sido suficientes para compensar la pérdida de producción del 7% (583.823 toneladas) provocada un adverso clima que impidió primero un buena floración y dañó después el fruto con intensas precipitaciones, muchas de ellas acompañadas de pedrisco. Al menos, ha señalado Tomé, el calor del verano y unos hábitos alimentarios más saludables consiguió impulsar el consumo de frutas. Pese todo, Romé ha señalado que la rentabilidad de las explotaciones frutícolas ha sufrido mucho porque las medidas sanitarias exigidas para frenar la expansión del coronovirus “ha supuesto un incremento notable de los costes de producción”.

No ha sido una buena campaña para la almendra, no solo por el descenso de la producción sino por unas bajas cotizaciones, que la organización agraria achaca al impacto de los efectos de la crisis sanitaria.

Con todo ello, el valor de la producción final agrícola, que supone el 35% del total del sector, alcanza los 1.437, 6 millones de euros, a los que habría que sumar los 38,5 millones más que el sector ha cobrado del seguro agrario en concepto de indemnizaciones por siniestralidad.

Ovino y vacuno de carne

El mismo escenario se reproduce en los sectores ganadero. Si se descuenta la fortaleza del porcino, que supone nada menos que el 48% de la producción final de la ganadería aragonesa, el valor de la producción cae un 20%.

Vacuno de carne y ovino, más expuestos al canal horeca, han sufrido en sus carnes el impacto de los cierres provocados por la covid. Sus precios se han desplomado e incluso “durante el confinamiento, el ovino fue la única producción que no registró operaciones, se quedó sin cotizaciones y se amontonó en los cebaderos. Un desastre”, ha señalado Andreu, que ha destacado la progresiva pérdida de productores de vacuno de leche, el desplome de la producción apícola, el abandono institucional hacia los cunicultores y el descenso de la producción avícola.

Sin embargo, los responsables de UAGA han recordado que «a pesar de las dificultades añadidas por la pandemia», el sector agrario ha mantenido el nivel de contrataciones, con una media de 14.249 contratos mensuales, una cifra ligeramente superior a la del pasado año.

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