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Laluenga sigue bajando a sus pozos-fuente

El Pozo Nuevo es la más llamativa de estas edificaciones en toda la zona, y continúa constituyendo el mayor atractivo turístico de esta localidad del Somontano de Barbastro.

Se le llama la Catedral de los pozos-fuente en el Bajo Somontano, y no es una exageración. Tiene cuatro metros de anchura y 74 escalones de diferentes tamaños. Abajo, iluminada para ubicar bien el comienzo de la lámina de agua (hay que insertar un euro en el control del interruptor para encender las luces), el pozo cobra sentido en el plano semántico con el preciado elemento que luego se destina al riego. Cristina Juárez, alcaldesa de Laluenga desde hace un cuarto de siglo, siempre advierte que los últimos escalones hay que bajarlos con cuidado, porque la humedad convierte a los despistados en improvisados funambulistas de fracaso asegurado. "Con cuidado no pasa nada, pero es mejor prevenir que curar. Yo, a estas alturas, prefiero admirarlo desde arriba". Se le llama el Pozo Nuevo, porque Laluenga tiene otros dos, el Salado (en medio del campo, no visitable) y el Pozo Alto o antiguo, más pequeño y situado en el centro del pueblo, con bajada por medio de una escalera de caracol metálica.

La palabra clave en el análisis apasionado de estos pozos es misterio. No lo tienen (el misterio, más allá de la mera curiosidad) sino que se trata de una forma artística e historiada de buscar el sustento del agua para las necesidades de los pobladores. Sin embargo, en la época actual prima el componente estético sobre el útil, y dada la idiosincrasia de estas construcciones es habitual verlas convertidas en objetivo de objetivos... fotográficos.

Los pozos-fuente de Laluenga tienen ‘primos’ en las cercanías: hay uno en Laperdiguera, el pueblo vecino, y otro en la localidad de Berbegal, mirador natural de la zona por su elevada posición. Cruzando la nacional también se puede ver uno en Adahuesca. El Pozo Nuevo se usó en su día para agua de boca, y también se destinó al riego; está cubierto desde los años 40. Junto a él se halla el Centro de Interpretación de los Pozos Fuente del Somontano, que lleva 19 años en ejercicio. Un sistema de paneles y apertura mecanizada por inserción de moneda hacen que la visita sea autodidacta, aunque de información reforzada por los elementos de apoyo al visitante.

El Almerge, tratado de historia

Este antiguo pueblo, que pertenece administrativamente al municipio de Laluenga, está en la memoria y los desvelos de todos los vecinos de Laluenga. No en vano se trata de un yacimiento arqueológico que parte de la época íbera y presenta vestigios de varias épocas, hasta el siglo XIII. Se cree que desapareció por la peste, y que solamente sobrevivieron dos ancianas que buscaron asilo en los alrededores a cambio de ceder las tierras de territorio asolado por la peste.

Su iglesia, hoy en ruinas, estaba consagrada a San Isidro y las personas más distinguidas del pueblo de Laluenga acudían en romería allá para un acto solemne y comer a posteriori la tradicional sartenada. Para llegar hay que cruzar el barranco de La Clamor, que en épocas primaverales suele llevar caudal, dificultando la empresa. No obstante, la belleza y misticismo del lugar atrae a numerosos curiosos y excursiones escolares. El reto del Consistorio es mantener el entorno en condiciones y, quizá pensar en una explotación turística más ambiciosa para el peculiar enclave.

El emigrante de fortuna que regresó a su pueblo y se hizo un panteón

Panteón de Antonio María de Castro Montaner en el cementerio de Laluenga.
Panteón de Antonio María de Castro Montaner en el cementerio de Laluenga.

Antonio María de Castro Montaner, hijo del pueblo, fue un emigrante que marchó a Venezuela en la década de los 40 del siglo XX, e hizo dinero allá. Su casa familiar es la más impresionante del pueblo, aunque la familia la ha vendido. Con dos estatuas del oscense Javier Sauras flanqueando la puerta principal, la historia de esa casa se remonta a muchos siglos atrás, y tiene que ver con San Antonio de Padua. El santo llegó como peregrino a la casa y fue albergado allá con gentileza; en agradecimiento, curó a un niño enfermo que vivía allí, y otorgó el beneficio de sanar las fracturas a los hombres de la casa.

El panteón privado (y exclusivo, solo para él) de Antonio María de Castro en el cementerio local se ha convertido en un aliciente para la visita. Coronan la tumba cuatro estatuas de joteros con trajes regionales diferentes; dicen que llevan los rostros de sus hermanos. 

El mural de David Gatta que ha renovado la entrada del pueblo

Foto de Laluenga
David Gatta, artista plástico, junto a su mural en Laluenga
Laura Uranga

David Gatta, radicado en Barbastro, es un artista plástico al que precede una fama creciente en la zona gracias a su trabajo muralista. El viejo almacén agrícola situado junto a la báscula de Laluenga, a la entrada del pueblo, tiene desde hace unas semanas un inmenso mural suyo en todo su frontal. "El edificio –recuerda Cristina Juárez– lo levantó la Cámara Agraria en los 60. Hoy es un almacén de grano de titularidad municipal".

Cristina hace una confesión. "Siempre pensamos que nuestra entrada al pueblo es fea, esta –señala a la zona del mural– es la parte nueva de este pueblo ‘luengo’, por largo. Poco a poco hemos ido trabajando en mejorarla; primero con la cimentación, luego con el arreglo de la caseta contigua a la báscula... y ahora, el mural. Vi el trabajo de David en Salas Bajas y me impactó: enseguida entendí que era una gran opción para la entrada de Laluenga".

Cristina y David conversaron sobre el particular y la alcaldesa trasladó la idea a su equipo de gobierno. David, finalmente, recibió la llamada para empezar a trabajar. "Cuando un ayuntamiento te propone pintar una pared suele haber un compás de espera hasta que la idea se define por completo. Vi la pared y me impresionó; había que pensar en posibilidades, y en estos casos suele haber mesa redonda para escuchar varias voces, aunque luego tengas libertad para expresarte. No es un ‘haz lo que quieras’, al menos en mi caso; se usar el aerógrafo, no temo a los retos, pero quiero que el trabajo llene a quienes lo encargan".

Las ruinas de El Almerge aparecieron en la tormenta de ideas; también las perdices, habituales en el paisaje local. "Yo colaboré sobre todo a última hora –apunta Cristina– sugiriendo que apareciera un buitre, porque bajan de la sierra de Guara cuando hay cierzo, y un zorro, porque se acercan más a las inmediaciones de los pueblos de lo que pensamos".

David tuvo que sortear ciertas dificultades. "Es una pared que no te encuentras de frente, no es tan sencillo pensar en la perspectiva del que observa, y es muy panorámica, no se puede fundir con el paisaje. Empecé a cavilarlo en pleno verano, y al ejecución ha sido desde el 28 de septiembre hasta mitad de noviembre; trabajé al principio de lunes a viernes, en tandas de 10 y 11 horas, y el último mes, cada día".

La imagen es costumbrista, llena de guiños a iconos locales, paisajismo y vivencias. "Pusimos a dos turistas en El Almerge, a abuelos sentados en el banco de piedra en la calle, hortelanas vendiendo sus frutos, una pareja de adolescentes besándose en la caseta y un niño espiando, una niña de mirada soñadora regalando una flor a su abuela frente a una puerta pintada, que he hecho coincidir con la de la nave; la niña se aleja cuando se abre la puerta y vuelve a acercarse cuando se cierra. Los muros de mallacán o piedra seca son también muy típicos, y no faltan en el mural". Hay vecinos que ya han pedido murales en sus casas a David. El pueblo quiere embellecerse: una deriva artística de aquél refrán que reza "en el comer y el rascar, todo es empezar". 

LALUENGA

Comarca. Somontano de Barbastro.

Cómo llegar. Desde Huesca, su capital de provincia, hay 42 kilómetros por la A-22 hasta Ponzano y desvío por la A-1225 hasta destino

La cubierta de la iglesia. Hace casi una década, las obras de restauración de la iglesia de Santa María Magdalena permitieron descubrir la antigua cubierta románica, lo que ratificó el origen medieval del templo,

María Pilar Clau. La escritora y comunicadora María Pilar Clau es de Laluenga, que por añadidura y afecto mutuos ha adoptado también como local a su marido, el también escritor y columnista de HERALDO Mariano Gistaín, originario de Barbastro. Ambos escribieron a medias ‘Lo mejor de Zaragoza’ hace una década, como guiño a la ciudad que los unió.

Basilio Paraíso. Nacido en Laluenga en 1849, en casa Borruel, fue el principal impulsor de la Exposición Hispano Francesa de Zaragoza en 1908. Nunca olvidó a su pueblo;_de hecho, financió la torre adosada a la iglesia de Santa María Magdalena. 

- Artículo incluido en la sección ‘Aragón es extraordinario’.

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