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Las familias urgen volver al aula ante los perjuicios educativos de la semipresencialidad

Confían en el compromiso de la DGA de que todos los alumnos irán diariamente a clase en las "próximas semanas". 

Alumnos de Bachillerato en el instituto Virgen del Pilar de Zaragoza este jueves, día en que han comenzado las clases totalmente presenciales
Los alumnos de 2º de bachillerato se incorporaron en octubre.
Guillermo Mestre

La fecha para la vuelta a la presencialidad total en las aulas aragonesas todavía sigue siendo una incógnita. Mientras tanto, las familias urgen ese regreso y se muestran "preocupadas" por los perjuicios educativos que pueda tener la semipresencialidad. Los alumnos de 3º y 4º de la ESO, 1º de bachillerato y la Formación Profesional (FP) llevan tres meses alternando un día de clase en el aula y otro, generalmente, de trabajos o deberes en casa.

El consejero de Educación, Felipe Faci, y el presidente de Aragón, Javier Lambán, han señalado hacia esa dirección, marcando el horizonte en las "próximas semanas". De momento, esta semana está previsto que mantengan una reunión con los representantes de los directores de institutos, en la que se trataría esta cuestión.

"Sabemos que el Departamento está trabajando en ello y esperemos que sea lo antes posible", recalca Concepción Ibáñez, presidenta de la Federación Cristiana de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos de Aragón (Fecaparagón). Esta opinión la comparte el presidente de la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de la Escuela Pública de Aragón (Fapar), Miguel Ángel Sanz. Reconoce que cuando se tome la decisión, no podrá aplicarse de forma inmediata: "Los centros tendrán que reorganizar los espacios".

Por ello, los directores de institutos se afanan en buscar salas donde poder impartir estas clases si el Departamento de Educación obliga a mantener la distancia de seguridad entre los escolares. "Si se plantea que todos los alumnos vuelvan, pero no es necesario respetar la distancia de seguridad, no habrá muchos problemas", declara Eva Bajén, presidenta de la Asociación de Directores de Institutos de Educación de Aragón (Adiaragón). No obstante, puntualiza que seguramente se tendrán que reorganizar algunos espacios.

Al acudir ahora 15 alumnos, se han podido ocupar aulas más pequeñas de las habituales y con el regreso del resto, se deberá de volver a utilizar los espacios de siempre. Además, si hay que asegurar la distancia entre pupitres, serán varios los centros que no cuenten con espacios suficientes.

Ya se están utilizando salas de música o laboratorios para impartir clases, con el objetivo de que haya un número de menores reducido en el aula. "Seguramente los planes de contingencia se deberán adaptar, puesto que habrá más personas en los pasillos, en los recreos y otras zonas comunes", recuerda. También se tendrá que modificar el transporte escolar. Contratar más docentes y dar clase por la tarde podrían ser otras opciones para solucionar el problema de los espacios.

Necesidad de autonomía

Bajén reconoce que la implantación de la semipresencialidad se ha llevado a cabo con "muchas luces, pero también con sombras" y especifica que no ha pasado el tiempo suficiente para que se pueda valorar su funcionamiento. "No ha dado tiempo para que se aprenda a gestionar la autonomía de los alumnos", puntualiza.

Este aspecto es fundamental si se tiene en cuenta que la mayoría de los menores están solos en sus viviendas durante los días que no tienen clase, lo que hace más complicado que se establezcan pautas de estudio o trabajo durante estas jornadas. Bajén recalca que la etapa que mejor ha gestionado estos meses de semipresencialidad ha sido la de FP, puesto tienen más edad y autonomía.

En el resto –ESO y bachillerato– también se ha percibido una mejor organización según aumentaba la edad de los estudiantes. Por el contrario, los padres se muestran especialmente preocupados por los efectos de estos meses en los alumnos de 1º de bachillerato, "que están a solo un curso de la Evau". Y también por los de 4º de la ESO, que deben obtener el título este año. "Hay algunos que ya iban más justos y que con la semipresencialidad se hace muy complicado", recalca Sanz.

Esta semana, el 87% de las familias del IES Miguel Catalán de Zaragoza pidieron a la Consejería dirigida por Felipe Faci que los alumnos de 1º de bachillerato recuperaran la presencialidad completa, "dada la situación de abandono en la que estos se encuentran los días que deben permanecer en casa, ya que los maestros dedican su labor a impartir las clases a la mitad del alumnado al que le corresponde acudir al centro".

Consideraron que la educación semipresencial "merma la calidad de sus resultados, entendidos estos como logros, rendimientos y aprendizajes". Incidieron en que esta situación supone "una desventaja" con respecto a los centros privados, "donde la normativa no aplica, y reciben clases presenciales en su totalidad".

La organización de la alternancia de asistencia a clase también ha generado críticas. Es el caso del instituto Conde de Aranda de Alagón. Con la fórmula 3+2 se garantiza una continuidad lectiva de cinco días para cada grupo (con un fin de semana por medio), pero las familias veían cómo pasar tanto tiempo en casa sin acudir al centro también pasaba factura y sus hijos iban perdiendo interés y rutinas. Finalmente, tras las fiestas navideñas acudirán en días alternos. La falta de espacio es patente. Dan clase en cuatro barracones, dos de ellos cedidos por el Ayuntamiento, y habían solicitado dos más a Educación.

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