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Aragón

CRISIS DEL CORONAVIRUS

El Hospital San Juan de Dios ha atendido desde finales de julio a 229 pacientes covid geriátricos

Dispone de una unidad con 44 camas para asistir a enfermos que deriva el Salud del Servet, Clínico y Royo Villanova. La media de edad es de 80 años y la tasa de mortalidad ronda el 25 y el 29%.

Sanitarios del Hospital San Juan de Dios, en el área dedicada a pacientes covid.
Sanitarios del Hospital San Juan de Dios, en el área dedicada a pacientes covid.
José Miguel Marco

El Departamento de Sanidad pidió apoyo en verano al Hospital San Juan de Dios de Zaragoza para poder derivar allí a pacientes covid geriátricos y, desde el 27 de julio que se puso en marcha esta unidad, ha atendido ya hasta 229 enfermos procedentes del Servet, Clínico y Royo Villanova. La gerente del San Juan de Dios, Carmen Vicente, explica que son enfermos mayores de 65 años, con una edad media de 80; la ocupación diaria es de unas 35 personas; y la tasa de mortalidad que han registrado se sitúa entre un 25 y un 29%: "Es una infección muy agresiva, sobre todo con las personas mayores".

El San Juan de Dios se integró en la red pública sanitaria aragonesa en enero de 2019. Tiene 188 camas y se ha reservado una zona exclusiva para pacientes infectados en la planta 3, con 44 puestos, aunque alguno se reserva "por si viene algún paciente de domicilio, hay que hacer una PCR o aislar a un enfermo de otra unidad que ha positivizado". En la primera oleada no se derivaron pacientes covid. Sin embargo, desde finales de julio reciben una media de tres o cuatro enfermos al día de tres hospitales. El más joven que ha pasado por la unidad tenía 65 años, y el mayor, 101. "Somos un hospital orientado al paciente crónico y la mayoría de los facultativos del centro son geriatras o internistas", por eso, cuenta, se adoptó esta decisión. Recientemente, han incorporado un fisioterapeuta, porque "son pacientes con problemas de movilidad, que están mucho tiempo en la habitación". Algunos pasan después a otra unidad, que es convalecencia con rehabilitación.

"Nuestra función es ayudar a la sanidad pública", asegura Vicente, que recuerda que reciben muchos pacientes de residencias y la presión aumenta cuando se detectan brotes importantes en centros de mayores. Es también una manera de liberar camas en los hospitales, un objetivo que persigue también la unidad de hospitalización a domicilio que puso en marcha el Clínico con 20 camas en la residencia covid de Casetas, para tratar allí a pacientes covid.

José Luis Bonafonte, médico geriatra, coordina la unidad de coronavirus: "Es un trabajo que requiere mucho esfuerzo y organización e intentamos hacer la estancia en el hospital lo más agradable y humana posible". En esta nueva oleada, dijo tienen"más medios, más formación y protección". Para Irene Aznar, supervisora de enfermería de esta zona:  "Necesitamos dedicarle más tiempo a estos pacientes", porque están muy solos. En esta unidad se han unido dos equipos. Hay cuatro facultativos y, en turno de mañana, cinco enfermeros, seis técnicos en cuidados auxiliares de enfermería y dos celadores, más los empleados de limpieza, con dos refuerzos. Por la tarde, están cinco enfermeros, cuatro TCAE y dos celadores; y por la noche, tres enfermeros y tres TCAE.

Recogida de datos en la puerta

Una trabajadora toma el nombre y apellidos de todas las personas que acceden, tras la toma de temperatura y el lavado de manos con gel hidroalcohólico, una medida para rastrear los contactos ante un posible caso de covid-19.

La mascarilla debe llevarse siempre puesta, también en la habitación. Se autoriza el acompañamiento de dos familiares o cuidadores únicos por paciente, que pueden ir rotando para que solo haya uno por enfermo. Las visitas están permitidas, pero desde que se decretó la alerta 3 son más limitadas, y siempre siguiendo las recomendaciones de Salud Pública. También se hacen videollamadas con familiares. Además, se autoriza el acompañamiento a pacientes covid en el final de su vida

La cafetería es otro de los espacios que permanecen cerrados por las restricciones, aunque se mantienen las máquinas expendedoras. El hospital ofrece la posibilidad de solicitar comida ‘take away’ en la cocina. Empleados y visitantes pueden llamar por teléfono para encargar los platos, y se los suben incluso a la habitación.

"Todos se han volcado con nosotras al 100%"

Dos religiosas Angélicas, Juliana Clares y Ángeles García, ingresaron por covid en el Hospital San Juan de Dios de Zaragoza con pocos días de diferencia. Ambas viven en la residencia que tiene la orden en el barrio zaragozano de la Venta del Olivar, hasta donde regresaron juntas el pasado miércoles, tras recibir el alta. Un lugar, tal y como explicaron, con mucho espacio al aire libre para poder recuperarse en condiciones y coger fuerzas, tras varios días hospitalizadas. "Ahora a caminar por allí y a tomar el sol. Espero aprovechar esos paseos para oxigenarme y pasar buenos ratos", adelantó Juliana desde la habitación 330, que las dos han compartido durante el tiempo que han requerido cuidados sanitarios: unos 10 días ella y casi dos semanas días en el caso de Ángeles.

El equipo médico que ha atendido a estas dos religiosas, de 85 y 84 años, decidió que podían compartir habitación, para poder hacerse compañía y que su estancia en el hospital fuera más llevadera. De hecho, tal y como relata Ángeles desde la silla entre la ventana y su cama: "Nunca me he sentido sola". A pesar de haberse contagiado de covid, reconoce que ya se encuentra "bien" y que durante este tiempo en el hospital se ha encontrado muy arropada y cuidada. Una opinión que comparte su compañera, Juliana, aunque confiesa que cuando se enteró que se había contagiado lo pasó mal:"Piensas en lo que tienes encima, porque es mucho lo que se ve, lo que se oye... Y no son cuentos, es una realidad". Ahora, una vez superada la peor parte de la enfermedad, trasladan su agradecimiento a los sanitarios que las han tratado: "Todo el personal es extraordinario y ha estado dedicado al 100% a nosotras".

El Hospital San Juan de Dios de Zaragoza ha tendido a 229 pacientes geriátricos con covid desde que comenzó la pandemia.
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