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Aragón

reportaje

“Me ha tocado un gran premio de la lotería al haber sobrevivido a la covid”

Borja recibe como un alivio el regreso a casa de María Agustina Oliveros, de 68 años, tras superar el coronavirus. 16 ancianas de la residencia del pueblo han muerto.

María Agustina Oliveros y su marido, Isaías Chueca.

María Agustina Oliveros, una mujer de 68 años, salió el miércoles por la tarde entre aplausos del Hospital Clínico para regresar a su casa de Borja después de más de un mes ingresada entre una planta y la uci. Dejó ingresado a su marido, Isidro Víctor Chueca, de 71, y todo apunta a que volverá pronto. Cuando Agustina llegó en ambulancia a su localidad se encontró con vecinos y amigos aplaudiéndole por haberlo superado. "Me ha tocado un gran premio de la lotería al sobrevivir a la covid. Un médico me dijo al entrar en el Clínico que solo me quedaba rezar. He tenido fe y fuerza de voluntad", reconoce la borjana por teléfono tras llegar a casa.

Un total de 70 afectados en la residencia 

El Ayuntamiento de Borja vivió este momento del regreso de María Agustina como un halo de luz en medio de un drama vivido en la residencia del Gobierno de Aragón en el pueblo, donde el brote de covid provocó la muerte en el último mes de 16 de los 70 afectados (entre familiares, ancianos y trabajadores).

"Es una buena noticia después de todo lo que hemos vivido en las últimas tres semanas", explica el alcalde, Eduardo Arilla, después de reconocer que fue el peor momento  en el Ayuntamiento para ayudar a los vecinos, que no podían ver a sus familiares contagiados. De los más de 50 ancianos que resultaron contagiados en la residencia, indica, quince de ellos fueron enviados al centro de apoyo de Casetas. Está previsto que estos regresen en los próximos días.

Este fue uno de los motivos que llevó el pasado miércoles a los militares de la EADA (Escuadrón de Apoyo de Despliegue Aéreo) a desplegarse en Borja para realizar una desinfección, dos semanas después de hacer la misma tarea en la residencia.

Efectivos de la EADA de la Base de Zaragoza con trajes NBQ a la entrada de la residencia de enfermos neurodegenrativos en la avenida Pablo Ruiz Picasso, en el Actur.
Efectivos de la EADA de la Base de Zaragoza con trajes NBQ a la entrada de otra residencia en Zaragoza esta semana.
APAC

El Ayuntamiento decidió colgar un mensaje informativo en su página de Facebook, en la que bautizan  la salida como "día para la esperanza, esperanza que nunca perdimos". "La borjana Agustina Oliveros Foncillas regresó a casa después de 37 días de hospitalización por la covid-19 y tras su paso por la uci del Hospital Clínico de Zaragoza. Necesitábamos noticias buenas y sin duda esta es la mejor", decía. "Un abrazo fuerte de toda la ciudad para ella, esperando también una pronta recuperación para su marido Isidro que poco a poco va recuperando desde la UCI del Clínico", proclamaba el Ayuntamiento. La recibieron familiares y amigos aplaudiendo, entre coches de Policía Local, Protección Civil y Bomberos voluntarios, que encendieron todas sus luces de emergencia para celebrarlo.

Agustina es la presidenta de la asociación de amas de casa de Borja y su ingreso en el Clínico el pasado 20 de octubre provocó que "todo el pueblo" se preocupara por su salud. Sus hijos María e Isaías tuvieron que crear un grupo de WhatsApp para cien personas para informarles de su evolución y ellos derivaban las noticias a otros vecinos.

"Lo he pasado muy mal dentro. No sabes lo que es pasar la covid a tope, pero he tenido un grupo de médicos y enfermeras del Clínico que se han portado no de diez sino de veinte conmigo. Venían todos los días a preguntarme cómo estaba. La doctora Luque no hacía más que informar a mi hija todos los días", revive la enferma, recién salida del hospital los días que vivió dentro.

En las últimas tres semanas han muerto 16 ancianos de Borja en la residencia del Gobierno de Aragón por un brote de coronavirus.

A la familia le pidieron información de sus padres desde Canarias (porque vivieron en Las Palmas), Vigo, Madrid y Navarra. "Mis padres son muy activos porque ella es la presidenta de las amas de casa y mi padre, el de los jubilados", detalla su hija María Chueca, emocionada con la respuesta del pueblo. "Ha sido impagable lo vivido", apunta.

María Agustina ha estado entubada y monitorizada, entre la uci y la planta de Neumología. A los cinco días de haber ingresado llegó también su marido Isidro por el mismo camino de su mujer. No solo por haber ido por la carretera y en ambulancia, sino con la prueba de PCR y las mismas pruebas de su mujer. "Hoy le han quitado el tubo y esperamos que salga pronto", explicaba ayer su hija María.

Ayuda de los tíos maternos 

"Nos han ayudado mucho nuestros tíos maternos, Mariano Oliveros y Ascen Asunción. Han sido nuestro apoyo en los peores momentos. Mariano es el hermano de mi madre y viven al lado de nuestra casa. Nos han ayudado en todo física, anímica y emocionalmente en los peores momentos", reconoce Isaías Chueca. "Borja entero y el Ayuntamiento se han volcado con nosotros. Queremos darles las gracias en un momento tan complicado", concluye.

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