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Aragón

La Colegiata del Santo Sepulcro de Calatayud se convierte en la primera basílica de la Diócesis de Tarazona

El templo solicitó el título de basílica a finales de 2019 y ha tenido que adaptar varios espacios antes de recibir la confirmación, que llegó este miércoles 25 de noviembre.

Interior de la Colegiata del Santo Sepulcro de Calatayud
Interior de la Colegiata del Santo Sepulcro de Calatayud
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La Real Colegiata del Santo Sepulcro de Calatayud es oficialmente desde este miércoles, 25 de noviembre, considerada como basílica. Se trata del primer templo que recibe esta consideración dentro del Obispado de Tarazona y lo hace una vez que el máximo responsable de esta administración, el obispo Eusebio Hernández, recibió la comunicación oficial de la decisión tomada, en nombre del Papa Francisco, por la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. El decreto que lo oficializa se firmó el pasado 9 de noviembre, pero no ha llegado hasta esta semana.

Todo el proceso comenzó a finales de 2019, cuando el Cabildo del templo transmitió al propio prelado la petición del título para la Colegiata basándose en su carácter histórico. De hecho, el edifico es la casa madre de la Orden del Santo Sepulcro en España y la primera fundación fuera de Jerusalén, además de ser centro de peregrinación para la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro. En un comunicado, el Obispado también apunta a las razones artísticas, por ser un espacio "único" por su recorrido iconográfico dedicado exclusivamente a la Pasión, Muerte y Resurrección.

Una vez aceptada la propuesta por el obispo, se comenzó a trabajar un amplio cuestionario donde se solicitaban datos que permitiesen ver que se trata de una iglesia donde se cuida el culto y la liturgia, se ofrecen posibilidades de formación a los fieles, hay especial esmero en la atención caritativa y social y se fomentan las distintas actividades pastorales. "También ha habido cambios físicos, adaptando los espacios litúrgicos. Por ejemplo, la sede –el asiento del sacerdote- ha pasado a ser de mármol, también el ambón y se ha habilitado la accesibilidad hasta la pila bautismal", explica Javier Sanz, prior del templo.

Durante meses, y con dificultades añadidas por el confinamiento durante marzo, abril y mayo, se procedió a realizar un ingente trabajo documental. En ese proceso, se descubrió una novedad, que el templo se levantó entre 1605 y 1613 y no entre 1613 y 1620 como se creía. "Todo el trámite se inició por la creencia de que este año se cumplía su cuarto centenario desde su construcción, pero los archivos nos dejaron constancia de ese cambio", explicaba Sanz ya en febrero.

Precisamente en ese mes, el día 23, tuvo lugar el rito de "dedicación" del templo, que realizó el obispo. Ahora, recibido ya el decreto, queda por realizar el acto de proclamación solemne de la basílica, que todavía no tiene fecha debido a la situación sanitaria por la pandemia de la covid-19. Entre otros de los aspectos por realizar, también está la colocación del símbolo de la Santa Sede junto a la puerta de entrada, ya que esta consideración, explica Sanz, "manifiesta una mayor vinculación con ella".

Entre las implicaciones que el título conlleva, subraya Sanz, está la "indulgencia plenaria". "Implica unas fiestas especiales con beneficios espirituales. Por San Pedro, San Pablo, la conversión de San Pablo, el 23 de febrero, el 9 de noviembre, una fecha que fije el obispo y otra que quedará a elección de los fieles", detalla.

Asimismo, los requisitos que ha tenido que cumplir el Santo Sepulcro está la acreditación de un especial cuidado a la liturgia, así como a la formación de los fieles y actos de caridad.

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